José Antonio Herce
Opinión

Trump y las pensiones

José Antonio Herce

Foto: Big Stock

Domingo 15 de febrero de 2026

8 minutos

Trump y las pensiones

Foto: Big Stock

Domingo 15 de febrero de 2026

8 minutos

Hace poco publicaba en mi cuenta de X (@_Herce) que cuando Donald Trump pusiera su vista en las pensiones nos íbamos a enterar. En realidad, este señor lleva unos meses dando algunas claves, si bien nada preocupantes, por ahora, sobre este delicado tema. En esta tribuna, además de describir y analizar los incipientes movimientos del presidente norteamericano en la materia, quiero trasladar a los lectores que en EEUU la Seguridad Social no sólo existe, sino que es la mayor del mundo, que tiene una salud financiera buena y que, sobre todo, tiene un protocolo de “reforma permanente” muy robusto para mantener dicha salud en forma. No creo que nada de esto peligre con Trump, a pesar de sus locuras, porque el consenso bipartidista es fuerte en esta materia. Ahora bien. Si Trump vuelve la vista a las pensiones y actúa como con los aranceles o Groenlandia, sólo por mencionar dos de sus polémicos dossiers, podría pasar cualquier cosa, incluso que no pasase nada

¿Existe la Seguridad Social en EEUU?

Mucha gente, incluso ilustrada, cree que el EEUU no existe la Seguridad Social. Pero sí, existe y, de hecho, es la mayor del mundo. En EEUU rige el sistema de los tres pilares: la Seguridad Social (Pilar I), pública, de reparto y “aportación definida no financiera” (nocional, con matices), las pensiones de empleo (Pilar II) y las pensiones individuales (Pilar III). 

La Seguridad Social americana tiene 185 millones de cotizantes activos, de los cuales unos 20 millones son autónomos y 68 millones de pensionistas, todavía una saludable ratio de 2,7. El tipo de cotización es del 12,4% del salario bruto (a partes iguales entre trabajador y empleador) hasta 184.500 dólares anuales en 2026. Los autónomos comienzan a pagar el 12,4% de sus ingresos efectivos netos a partir de 400 dólares y hasta el mismo límite, sin bases ficticias “a la española” entre medias. El pago de la cuota es anual una vez establecidos dichos ingresos ante las autoridades fiscales. El gasto federal en pensiones de la Seguridad social en EEUU alcanzó en el año fiscal 2024-2025 la suma de 1,6 billones de dólares, el 22,4% del presupuesto federal y alrededor del 5% del PIB americano de 2025 (unos 30 billones de dólares). Solo en diciembre de 2024, el gasto en pensiones fue de 104,7 millardos (miles de millones) de dólares, a razón de 1.975 dólares de prestación media (12 pagas al año). En dicho año fiscal, el déficit de la Seguridad Social americana ascendió a 67 millardos de dólares, magnitud en la que disminuyo el Fondo Fiduciario (Trust Fund) de la propia Seguridad Social (vid infra).

Las pensiones se calculan usando las cuotas actualizadas con el crecimiento de los salarios de los 35 mejores años de la carrera laboral y sobre la media mensual actualizada usando una tabla de coeficientes progresivos por tramos de esta media y teniendo en cuenta la edad de jubilación normativa, entre los 62 y los 70 años. La pensión máxima en 2026 a los 62 años es de 2.969 dólares al mes (12 pagas) mientras que a los 70 años es de 5.181 dólares, siendo de 4.152 dólares a la edad ordinaria (entre 66 y 67 años según año de nacimiento). Las pensiones se ajustan cada año con un índice de coste de la vida (COLA o COst of Living Adjustment), que para 2026 asciende al 2,8%. 

La SS americana tiene un Trust Fund de 2,7 billones de dólares, el 9% del PIB americano, que está previsto que se agote en 2034 ya que desde 2021 la SS viene extrayendo recursos de este fondo, exclusivamente invertido en “bonos especiales” emitidos por el Tesoro solo para la Seguridad Social, que aquel recompra sobre la marcha, cuando hay que complementar los ingresos por cotizaciones, cada vez menores en relación a los gastos desde 2021. Estos bonos no pueden negociarse en el mercado secundario y han servido históricamente para financiar al gobierno federal con los excedentes de la Seguridad Social mientras esta los ha generado.

¿Existen las pensiones de empresa e individuales?

El Pilar II, en el que dominan las cuentas 401 (asalariados sector privado), que cubren al 70% de los asalariados y 403 (asalariados sector público, ONGs y centros de investigación), que cubren a otro 20% de los asalariados americanos. Estas cuentas (401, 403 y cuentas similares) tienen importantes activos financieros que a finales de 2025 ascendían a 11,3 billones de dólares. Más de la mitad de los planes de pensiones son de adscripción por defecto (autoenrolment), modalidad que crece cada año. La aportación conjunta (empleador-trabajador) supera en la mayoría de los casos el 10%, llegando en muchos casos a superar el 14%, con el trabajador aportando al menos la mitad. Existe la opción de acogerse a importantes deducciones fiscales ex ante (sobre las aportaciones y los rendimientos) o ex post (sobre las pensiones). Los límites para la exención fiscal son muy elevados, pudiendo llegar hasta 72.000 dólares al año combinando las aportaciones del trabajador y las del empleador e incluyendo sucesivas mejoras adicionales de los límites ordinarios a edades por encima de los 50 años.

El Pilar III, por fin, se implementa mayoritariamente a través de las denominadas IRA o Individual Retirement Accounts, cuyo número asciende unos 40 millones de cuentas (18% de la población en edad de trabajar) con 18 billones de dólares en activos bajo gestión. Las deducciones fiscales para estos planes son menores que para los planes del Pilar II, aunque sustantivas. Los trabajadores autónomos están muy escasamente cubiertos por cuentas de ahorro para la jubilación, no más de 2,5 millones de cuentas de este tipo entre los 40 millones de cuentas antes mencionados, aunque están cubiertos por la SS. En los Pilares II y III las pensiones se calculan como rentas vitalicias contra los activos acumulados en la respectiva cuenta de acumulación.

¿Y qué dice Trump de todo esto?

En este marco pensionario en EEUU, el presidente Trump lleva meses aludiendo con diversas aproximaciones a cambios que, bien mirados, son, por el momento, continuistas. Ha aludido, fundamentalmente, a equiparar el sistema pensionario americano al “modelo australiano, a aumentar la edad de jubilación hasta los 69 años, a permitir que los fondos del Pilar II, las cuentas 401, en concreto, gestionen también criptomonedas entre sus activos, o que los jubilados no tengan que pagar el Impuesto sobre la Renta de las prestaciones que reciben. Todo esto no puede ser más continuista con lo que ya hay y/o viene haciéndose desde hace tiempo, como decía, pero vamos por partes.

Una alusión recurrente de Donal Trump, en la materia, es al sistema australiano. Que, básicamente, consiste en una ley integral que abarca en el mismo perímetro regulatorio a la Seguridad Social universal, los planes de empresa obligatorios y los planes voluntarios. El Pilar II es más importante que la SS. Se trata del popular programa My Super creado en 1992 por exigencia de los sindicatos y con amplio consenso político, y muy bien financiados, por cierto, por trabajadores y empleadores a partes iguales aportando en término medio el 12% del salario y subiendo. Los trabajadores autónomos están igualmente obligados a adscribirse al programa. Está por ver si este esquema, muy interesante por muchos conceptos que no puedo desarrollar aquí, inspirará a los legisladores norteamericanos, que, en verdad, tienen otras cosas que hacer.

Más sustancia tiene el anuncio del Administrador de la Seguridad Social, Frank Bisignano de que, muy probablemente, la edad de jubilación aumentará (hasta los 69 años en 2033, desde los actuales 66/67, según el año de nacimiento). Ello se desprende naturalmente (no hace falta que Donal Trump lo diga) del proceso de reforma paramétrica permanente que la SS americana desarrolla desde su fundación. Regularmente, la oficina del General Actuary, realiza estudios de suficiencia del Trust Fund y, propone al Congreso una serie de reformas que se resumen en aumento de la edad de jubilación, aumento del tipo de cotización y cambios en condiciones adicionales de elegibilidad para que se mantenga dicha suficiencia. Además de la opción de aumentar la edad de jubilación (ya en la mesa desde hace tiempo y ampliamente apoyada por los republicanos), tocaría ahora también la revisión al alza del tipo de cotización en más de 3 puntos porcentuales en las próximas décadas. 

Otro de los temas que el presidente Trump está impulsando es que los gestores de fondos de pensiones puedan invertirlos en criptomonedas. ¿Cómo no asociar esto a la afición del presidente a estos activos que el matrimonio presidencial emite, entre otras actividades? Pues bien, para que esto sea así, no hace falta mucho más, ya que ello viene sucediendo desde hace bastante tiempo. CALPERS, uno de los fondos de pensiones más grandes del mundo, ya reveló hace tiempo que tiene cientos de millones de dólares colocados en Bitcoin. El estímulo presidencial, no obstante, puede animar a gestores aventureros a arriesgar más de lo debido. No sabría muy bien qué decir sobre la sensatez de los gestores ni sobre los mecanismos del mercado para corregir los excesos. De esto último, especialmente, tuvimos terribles muestras en 2008 (larvadas desde mucho antes) y todavía nos estamos recuperando.

Finalmente, la florida retórica de Trump, se plasma también en la reforma de la Seguridad Social a través de su propuesta estrella en la materia:  El Proyecto de Ley de la “Gran y Maravillosa Cuenta Única” (One Big Beautiful Bill Act, u OBBBA). Un concepto que ni el ya de por sí florido marketing chino no sabría superar y que contiene un poco de todo, entre otras cosas un tratamiento fiscal de las prestaciones peor que el actualmente existente, a pesar de la promesa de que desaparecería el Impuesto sobre la Renta para los jubilados (lo que ya existe parcialmente), y una cuenta de capitalización para los nacidos entre 2025 y 2028 regada con 1.000 dólares a la que se puede aportar sin pagar impuestos generosamente por parte de… los papás.

Es decir, que…

Trump ha sido cuidadoso al asegurar que no empeorará las pensiones ni Medicare, el programa de salud casi gratuito (hay algunos copagos y/o limitaciones) para los mayores de 65 años (sean pensionistas o no, unos 61 millones, el 18% de la población). Sus intervenciones han consistido en hacerse eco de los informes del General Actuary, especialmente visto el agotamiento del Trust Fund previsto para 2034, con la propuesta de las OBBBAs (bastante insuficiente, por cierto) y un decreto presidencial de 2025 para impulsar las inversiones alternativas (inmobiliario, criptomonedas, etc.) en los fondos de pensiones, algo que ya se venía haciendo. La defensa de la edad de jubilación a 69 años también responde a iniciativas institucionales, partidistas, pero no exclusivas del presidente. Ha de tenerse en cuenta que un deterioro de las prestaciones (el aumento de la edad de jubilación podría reducir aquellas en un 13% para el pensionista mediano) afectaría a muchos de sus votantes.

Sobre el autor:

José Antonio Herce

José Antonio Herce

José Antonio Herce es Licenciado y Doctor en Economía por la Universidad Complutense de Madrid y Master of Arts en Economía por la Universidad de Essex (Reino Unido). Es uno de los principales expertos en longevidad y pensiones en habla hispana.

Con más de 30 años de experiencia en la docencia como profesor de Economía en la Universidad Complutense de Madrid, perteneció al Cuerpo de Titulados de la Comisión de la Unión Europea entre 1987 y 1991. También ha dirigido la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (FEDEA) y ha sido socio director del área de economía aplicada de Analistas Financieros Internacionales (Afi) y, hasta 2019, senior advisor de la consultora y profesor de su Escuela de Finanzas.

Igualmente, forma parte del Foro de Expertos del Instituto Santa Lucía de Ahorro y Pensiones, preside el Consejo de Expertos del Instituto BBVA de Pensiones y es miembro del Global Advisory Board del Center for Financial Education and Capabilities de BBVA.

En la actualidad, junto a otros socios profesionales, dirige un proyecto profesional dedicado a la consultoría avanzada en materia de longevidad, jubilación y pensiones, LoRIS (Longevity and Retirement Income Solutions). Forma parte, además, del Comité de Expertos de 65Ymás.

Ha realizado numerosas publicaciones en revistas nacionales e internacionales y en revistas profesionales de economía, finanzas y seguros, es autor de ensayos y libros y un conferenciante enfocado en temas de longevidad, pensiones, mercado de trabajo y las ramificaciones y relaciones entre estas áreas y frente a los cambios sociales, los estilos de vida y el cambio tecnológico. Como consultor, ha escrito y dirigido un elevado número de monografías, informes y dictámenes profesionales. También participa habitualmente con tribunas de opinión en numerosos medios y redes sociales. 

En 2019 recibió el galardón Economista Gran Reserva 2019 del Colegio de Economistas de La Rioja por toda su trayectoria académica y profesional.

… saber más sobre el autor