Robótica

He leído que alguien tuvo una idea: encomendar a robots el cuidado de los mayores. La noticia no explicaba en qué consistiría ese cuidado, señal de que el proyecto no está maduro. Pero alguien lo está pensando, y como sea negocio, veremos otra vez cómo la ciencia avanza una barbaridad. El robot cuidador se presentará como el último avance tecnológico. Nos dirán que resuelve el problema de la soledad. Yo me dispongo a mirar los robots como mis futuros compañeros de habitación. Si alguno tiene nombre y aspecto de mujer, no descarto proponerle matrimonio. Pero hay algo que los científicos no pueden darle: alma. Pueden darle inteligencia superior a la humana. Pueden hacer aparatos sumamente serviciales. Pero la caricia de la mano de un robot nunca tendrá el calor de la mano de la persona amada.