Juan Martín
Opinión

Contra el edadismo y el intento de culpar a los sénior

Juan Martín

Miércoles 11 de marzo de 2026

3 minutos

Artículo de Juan Martín, director del CENIE: "Contra el edadismo y el intento de culpar a los sénior"

Miércoles 11 de marzo de 2026

3 minutos

¿Aumentan el edadismo y el intento de enfrentamiento intergeneracional, en una España que envejece y se aproxima a la masiva jubilación de la generación del baby boom? ¿Son los mayores de 55 una generación problemática?

Detrás de este tipo de enfrentamiento generacional hay, sin duda, una tensión real, pero también mucha simplificación interesada. Es verdad que en países como Estados Unidos se ha producido una acumulación muy importante de riqueza en parte de las generaciones mayores, y que los jóvenes sienten con razón que acceden más tarde y peor a la vivienda, al ahorro y a la estabilidad. Pero de ahí a convertir a los boomer en los culpables oficiales de todos los desequilibrios hay un salto demasiado cómodo.

Desde el CENIE (Centro integrado en la Fundación General de la Universidad de Salamanca), entendemos que lo primero que conviene decir es que no existe “el boomer” como sujeto único. Hay personas mayores con patrimonio consolidado, sí, pero también hay millones con pensiones ajustadas, soledad, dependencia, mala salud o fragilidad económica. Incluso en Estados Unidos, donde los boomer concentran una gran parte de la riqueza, esa riqueza está muy desigualmente repartida dentro de la propia generación. El problema, por tanto, no es una edad: es una estructura de desigualdad.

Lo segundo es que este tipo de relatos desplazan la responsabilidad. Resulta más fácil culpar a una generación que discutir por qué la vivienda se ha encarecido hasta volverse expulsiva, por qué los salarios juveniles han perdido capacidad de emancipación, por qué se ha debilitado la promesa de movilidad social o por qué los sistemas públicos no se han adaptado bien a la nueva longevidad. Cuando falla el diseño, aparece el chivo expiatorio. Y el chivo expiatorio generacional siempre da buenos titulares.

Y lo tercero es que aquí asoma un prejuicio de fondo: se acepta con dificultad que las personas mayores sigan teniendo influencia, consumo, deseo, voto, opinión y protagonismo. Como si al cumplir años debieran volverse discretas, renunciar a espacio público y dejar de contar. Pero una sociedad longeva no funciona así. Vivir más años cambia el reparto del tiempo, del poder y de la presencia social. El reto no es culpar a quienes viven más, sino rediseñar las reglas para que la convivencia entre generaciones sea más justa.

Por eso, más que un intento serio de comprender la realidad, estos debates parecen a veces una forma de convertir problemas estructurales en culpa generacional. Y eso no ayuda ni a los jóvenes ni a los mayores. Solo alimenta una guerra cultural tan rentable como intelectualmente pobre.

Sobre el autor:

Juan Martín

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Juan Martín dirige el Centro Internacional sobre el Envejecimiento (CENIE), desde donde impulsa una visión estratégica y transformadora de la Economía de la Longevidad como uno de los grandes vectores de futuro para España y Portugal. Bajo su liderazgo, el CENIE se ha consolidado como un espacio de investigación multidisciplinar y de innovación social capaz de articular proyectos científicos, tecnológicos y culturales orientados a redefinir cómo las sociedades entienden la edad, el bienestar y los derechos sociales en el siglo XXI.

Ha promovido y coordinado estudios pioneros como Economía de la Longevidad en España y El impacto de la edad en el mercado laboral y en la resiliencia de las empresas, así como encuentros internacionales de referencia, entre ellos el Congreso Internacional sobre Economía de la Longevidad, que ha situado al CENIE como una voz autorizada en Europa en este ámbito emergente.

En el campo de la salud y la prevención, es el impulsor de IBERLONGEVA, un proyecto estructural orientado a crear un observatorio científico para la identificación de los estadios previos de la fragilidad y el diseño de programas de prevención comunitaria y personalizada. También ha promovido investigaciones sobre soledad no deseada, acción comunitaria, sarcopenia, calidad de vida en edades avanzadas y el papel de la tecnología en la adopción de hábitos saludables.

Otro de sus ámbitos de trabajo es el Bienestar Financiero como dimensión esencial de la calidad de vida a lo largo del curso vital. En este marco ha coordinado el estudio Salud Financiera: Nuestras Decisiones y el Futuro, contribuyendo a ampliar la comprensión social y académica de la relación entre decisiones económicas, envejecimiento y bienestar.

Su trayectoria combina investigación, estrategia, innovación y una profunda vocación de cambio cultural, con el propósito de avanzar hacia sociedades longevas más justas, inclusivas y sostenibles, en las que la extensión de la vida sea también una ampliación real de las oportunidades.

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