Cristina Maragall, Presidenta de la Fundación Pasqual Maragall
Opinión

Hoy es el Día Mundial del Alzheimer, un día para olvidar

Cristina Maragall
Una proteína de la saliva podría ser clave para diagnosticar el Alzhéimer, la segunda preocupación de salud de los españoles, solo por detrás del cáncer

A día de hoy, se estima que, en España, más de 900.000 personas padecen Alzheimer u otros tipos de demencia, patologías que afectan a una de cada 10 personas de más de 65 años y a un tercio de las mayores de 85. Con la esperanza de vida en aumento, y sin un tratamiento efectivo que prevenga o frene su desarrollo, en 2050 la cifra de casos podría haberse duplicado. 

Este horizonte que se dibuja será insostenible a nivel sanitario y asistencial y también para miles de familias que asumen gran parte de los costes económicos y emocionales ocasionados. Por otro lado, a pesar de su gran incidencia y su enorme impacto social, las demencias han sido enfermedades poco consideradas y olvidadas en los presupuestos destinados a la investigación, lo cual contribuye a agravar el problema. 

Hoy, 21 de septiembre, es el Día Mundial del Alzheimer, una fecha que nos gustaría olvidar. Año tras año, este día nos recuerda las alarmantes cifras que rodean a esta enfermedad. Nos recuerda también que, pese a los avances, aún queda mucho camino por recorrer. No perdemos la esperanza, pero debemos insistir en que el único camino para vencerla es el progreso de la investigación. 

El Alzheimer es una de las enfermedades que más preocupa y que más temen los españoles. Así lo revela la encuesta “Actitudes y percepciones de la población española sobre el Alzheimer”, elaborada por la Fundación Pasqual Maragall, donde se constata también que para el 83% de la población, el Alzheimer es el principal problema de salud al que se enfrentan las personas mayores.

La incidencia de esta enfermedad es enorme: 2 de cada 3 españoles tienen o han tenido en su entorno a una persona con Alzheimer y en más de una cuarta parte de los casos, se trata de un familiar directo. Estas cifras son sinónimo de años de vida con un alto grado de dependencia, fragilidad y discapacidad. 

Es también una de las enfermedades más costosas. Los cálculos más conservadores lo cifran en 21.000 millones de euros anuales, 24.000 euros por persona afectada al año, de los que el 87% es asumido por la familia del paciente. A ello hay que añadir los costes personales, psicológicos y laborales a los que hacen frente las familias, en especial los cuidadores, y que no están recibiendo el apoyo y la consideración social y económica que merecen. 

En la inmensa mayoría de casos, la atención directa recae en la familia. Con una dedicación diaria agotadora, los siete días a la semana, el cuidador principal -generalmente una mujer del entorno familiar- a menudo acaba sufriendo sobrecarga, ansiedad, y otros problemas físicos y psicológicos. 

Esta situación se ha agravado con la pandemia de la Covid-19. Además de la dureza del impacto del virus en la salud de las personas mayores, la actual crisis sanitaria ha comportado su confinamiento, el cierre de centros de día y la ruptura de rutinas, lo que ha tenido efectos negativos en el estado de salud y el bienestar de las personas afectadas y de sus cuidadores. La pandemia también ha puesto sobre la mesa la necesidad urgente de trabajar en un nuevo modelo de cuidados de larga duración, tanto a nivel residencial como domiciliario.

Otro estudio llevado a cabo por la Fundación revela que un 67% de los cuidadores de personas con Alzheimer ha percibido, durante el confinamiento, un empeoramiento del estado de salud general de la persona a la que cuida, particularmente en aquellas con edades comprendidas entre los 75 y los 79 años. Los datos también revelan que el 61% de los cuidadores ha dedicado todo el día a su familiar con Alzheimer, con una dedicación media de 18 horas diarias. Las familias afectadas están llegando al límite de su resistencia y necesitan respuestas. 

La Covid-19 es la amenaza sanitaria y el reto científico más urgente en este momento y se debe invertir en su investigación y sus consecuencias. Este esfuerzo, sin embargo, no debería ir en detrimento de los recursos necesarios para avanzar en la prevención y el tratamiento del Alzheimer. El 72% de la población española así lo considera y afirma en la encuesta. 

Únicamente invirtiendo en investigación y sumando conocimiento científico podrán encontrarse soluciones definitivas a uno de los mayores retos a los que se enfrenta la sociedad actual. Lo contrario podría generar nuevas crisis, tanto sanitarias como asistenciales, que, como estamos viendo, pueden tener dramáticas consecuencias para el conjunto de la sociedad. 

Decía al inicio que queremos que, en el futuro, el Día Mundial del Alzheimer sea un día para olvidar, borrarlo del calendario significará que hemos conseguido eliminar esta amenaza a nuestra salud y nuestro bienestar. Nuestro objetivo consiste en conseguir una sociedad en la que podamos envejecer de manera consciente y saludable.  Como dijo mi padre “en ningún lugar está escrito que el Alzheimer sea invencible”. Estamos convencidos de que, entre todos, podemos conseguirlo.



Cristina Maragall
Presidenta de la Fundación Pasqual Maragall

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