La frenética actividad política de este país vuelve a situarnos frente a unas nuevas elecciones: en menos ya de un mes generales anticipadas y en casi dos, europeas, autonómicas y municipales. Se suceden los flases, las ocurrencias, las meteduras de pata, el circo mediático… No dejemos que nos descentren de nuestros objetivos con llamadas enfáticas a los instintos más básicos, a las emociones de las tripas, ni que nos mareen con banderas o nos distraigan con pistolas y caballos. Debemos centrarnos bien y analizar lo que nos conviene como personas, como colectivo, como familias, como ciudadanos a los que cada vez nos quieren arrebatar más derechos.

Comienzan a salir a la luz los primeros programas electorales que tendremos que leer, releer y analizar en detalle, pero tampoco deben embaucarnos el envoltorio ni el caramelo, ya sabemos lo que se parecen los programas a la cruda realidad. Hay que hacer un ejercicio memorístico para recordar qué han hecho unos y otros hasta ahora, quiénes nos han apoyado, los que nos han atacado y para quiénes ni siquiera existimos. Esto nos dará una mejor imagen y más fideligna del panorama que puede haber después de la elecciones dependiendo de nuestra elección y de la del resto de conciudadanos.

Cierto es que nos jugamos mucho en este envite. Esta batalla electoral definirá nuestro futuro y el de los futuros pensionistas: nuestros hijos y nietos, que es por quienes, a fin de cuentas, seguimos en la brecha. Hay que esforzarse más en ampliar el mensaje, en ser altavoz, 9 millones de altavoces.

Pasado reciente 

Los movimientos pensionistas comenzamos en serio el pasado año, tras el anuncio de la subida del mísero 0,25% que el gobierno del PP nos pretendía aplicar por 5º año consecutivo con una mano, mientras con la otra continuaba con sus rebajas fiscales a los ricos y a las grandes empresas, rebajas que nos han llevado a un bárbaro aumento de casi 500.000 millones de euros en deuda pública. Con eso justificaba que no había dinero para nadie, y para l@s mayores menos…

La presión pensionista consiguió convencer al PNV y ¡oh, sorpresa! Donde no había dinero para l@s pensionistas, de golpe floreció. Las mentiras y la corrupción tumbaron, por fin, a Rajoy y su gobierno. Pero el PP no aprende de sus propios errores, por lo que se ve.

Como resultado de las movilizaciones de pensionistas, el 31 de julio pasado, nuestros representantes mantuvieron una reunión con la Ministra del ramo, Valerio, y con el Secretario de Estado, Granados, a los que entregamos nuestras reivindicaciones. O sea, el gobierno y el PSOE las conocen perfectamente y aun así siguen amenazando con recortes, hace poco a las pensiones de viudedad.

Tras muchas negociaciones, en octubre de 2018 el presidente Sánchez y Pablo Iglesias, o el gobierno del PSOE y Unidos Podemos, como prefieran, firmaron un acuerdo para intentar sacar adelante los presupuestos generales del estado para 2019, que incluían una serie de mejoras sociales que animaron a la esperanza a much@s ciudadan@s...

Pero fueron tumbados por los nacionalismos de uno y otro lado del Ebro: ERC y PdeCAT se aliaron con Foro Asturias, UPN, Coalición Canaria, Partido Popular y Ciudadanos (sí, se aliaron, y sus seguidores no es escandalizaron, de nuevo ¡oh sorpresa!) para rechazar los PGE de 2019 provocando, además de un adelanto electoral que en 2016 rechazaban “porque el país no podía soportar otras elecciones”, la pérdida de las mejoras sociales antes mencionadas como el aumento de las ayudas contra la pobreza infantil, el aumento del 59% en el presupuesto de dependencia y de un 41% de vivienda, la eliminación del copago sanitario a pensionistas y colectivos vulnerables, una subida del presupuesto para becas de más de 150 millones, o una partida para Memoria Histórica de 15 millones de euros.

No obstante, se rescataron otras medidas de esos PGE mediante una batería de Reales Decretos – Ley, a los que las derechas se ha ido oponiendo como regla fija, sin mirar si beneficiaban o no a la ciudadanía. Estos se han referido a las subidas de las pensiones SÓLO PARA EL 2019 (en 2020 vuelve el 0,25% si no se anula la reforma de 2013 del PP), así como la subida de la base reguladora de las pensiones de viudedad (pero sólo para mayores de 65 años). También la subida para los empleados públicos, el muy importante aumento del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) a 900 € en 14 pagas, una mayor protección social para los autónomos o la recuperación del subsidio para desempleados mayores de 52 años. En el tintero se han quedado, por cobardía del PSOE o por tácticas electoralistas, otras medidas reclamadas con insistencia por sindicatos y pensionistas.

Pero quizá las razones de más peso para las derechas a la hora de oponerse a los presupuestos, eran las modificaciones fiscales que afectaban a las “clases altas” de la sociedad y a las grandes empresas: Subida del IRPF a partir de 130.000 €, limitación de exenciones en Sociedades y mínimo del 15% para las grandes empresas y 18% para la banca y las empresas de hidrocarburos; mayor control financiero de las SICAVs y de las SOCIMIs; reducción del IVA de publicaciones digitales y productos de higiene femenina y subida de productos de lujo... Todo lo que afectaba a las grandes fortunas y a las financieras. Y claro, a esta gente nos les interesaba que salieran los presupuestos, aunque lo aderezaron bien con otros motivos suficientemente espurios, y lo taparon mejor con metros y metros de banderas…

Ahora mismo

El colectivo pensionista, con la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones (COESPE), que representa a más de 280 organizaciones y colectivos de todo el país, llevamos unas jornadas convocando a todos los cabezas de listas provinciales de todos los partidos políticos, para mantener reuniones con los colectivos de pensionistas regionales o locales, y a contestar a un cuestionario de 18 preguntas. ¿Resultado? Casi el mismo en todas las reuniones que ya se han llevado a cabo: PP, Cs y PSOE ni aparecen ni justifican su ausencia. A cambio, a todas de momento, han acudido representantes de Unidas Podemos, y ERC en Cataluña ha disculpado su inasistencia, pero sí ha contestado a 16 de las 18 cuestiones preguntadas.

Nos parece que este dato refleja fehacientemente el nivel de interés de cada uno de los partidos mencionados por l@s pensionistas, por las pensiones y por las soluciones que podemos aportar, quizá porque el próximo día 4 se vota en la UE el PEPP (Producto Paneuropeo de Planes de Pensiones Privadas) que, de aprobarse, obligará a los estados miembros a mejorar las condiciones de los planes privados de pensiones, en detrimento del sistema público de pensiones, de quienes no tengan poder adquisitivo para contratarlos y de las cuentas públicas, y que favorecerán, como siempre, a los bancos, fondos de inversión, aseguradoras y clases pudientes.

Y claro, no quieren tener que oírnos, porque tanto PP como Cs como PSOE, PNV, PDeCAT y otros, están de acuerdo en su implantación, porque las deudas con los bancos hay que pagarlas, y las pensiones en España son un jugoso bocado de 140.000 millones de euros, y en toda Europa 2,1 BILLONES de euros. Y es dinero las financieras lo quieren, sí o sí, para hacer negocio.

Y llegamos a los programas

De momento, sólo se ha presentado el del PSOE. PP y Cs los suelen presentar a 15 días vista de la fecha electoral, el de Unidas Podemos parece que está al caer, y de Vox mejor no hablar: su gurú económico, Rubén Manso, “denuncia ‘la discriminación fiscal de los ricos’ y pide privatizar sanidad y educación como todos los servicios públicos, y desmantelar el sistema público de pensiones’, además de llevarlo en su programa presentado para las andaluzas, poco leído por lo que se ve. Deja para lo público únicamente defensa, policía y justicia. Además, en su programa (Art.53) llevan expresamente la bajada de las pensiones públicas al MÍNIMO, y privadas para quien pueda pagarlas.

Pero analicemos el programa que nos presenta el PSOE únicamente desde el punto de vista de un/a pensionista. Resumidamente, la mayoría de medidas se ven brumosas, como entre vapores, como si fuesen humo también. Muchas palabras para escaso contenido, y si comparamos con las 18 medidas arriba mencionadas que les hemos hecho llegar, escasísima respuesta.

Veamos: NO se garantizan expresamente las pensiones públicas con los Presupuestos Generales del Estado; NO se admite la participación del colectivo pensionista; NO aceptan blindar las pensiones en la Constitución aunque sí blindaron la deuda a los bancos, eso sí; NO se comprometen a dejar de fomentar los planes privados de pensiones, como hemos visto al hablar del PEPP; NO derogarán la reforma laboral de 2012 como prometieron, sólo “los aspectos más lesivos”; NO derogarán las reformas de pensiones de 2011 (PSOE) y de 2013 (PP) ni el maldito factor de sostenibilidad como también prometieron, del que solamente “reformarán la actual regulación”; NO retornarán la jubilación ordinaria a los 65 años; NO garantizan POR LEY las subidas de las pensiones de los próximos años con el IPC sin otros factores “correctores” a la baja, ni definen las subidas de las mínimas; NO derogarán expresamente el copago farmacéutico (“revisaremos”) ni reintroducirán los medicamentos sacados de la financiación de la SS; NO van a revertir la privatización de los centros geriátricos, ni pretenden restaurar el poder adquisitivo perdido desde 2011 (un 9,5% más acumulados); NO renuncian a aplicar la “mochila austríaca” que ya anunciaron en enero…

En la tabulación que hemos hecho l@s Yay@flautas de Cartagena para comparar a golpe de vista, tan sólo 3 (¡TRES!) de nuestras 18 reclamaciones se aplican taxativamente en este programa electoral del PSOE, mientras hay otros tantos temas muy difuminados, muy ambiguos. Un ejemplo: “63. Estableceremos una senda de cinco años para superar y eliminar el déficit del sistema de Seguridad Social a través de la adopción de un conjunto de medidas que garanticen la sostenibilidad financiera de largo plazo del sistema.” 

Indefinición y demasiado humo, repetimos. Suficientemente ambiguo para que sirva al PSOE, dependiendo de los números que recoja en la noche electoral, para buscar aliados a un lado y otro de su posición política, lo que hace pensar que para atender nuestras reivindicaciones habrá que forzarles a ello, pero si consigue los aliados a su derecha como parece preferir el ministro Ábalos, llevarán unas riendas que frenarán la consecución de nuestras necesidades. Y nos resultará mucho más difícil la vida, lo que no queremos nadie, ¿o sí?

En nuestras manos está la solución, por eso #El28AbrilYoDecido.


Yay@flautas Cartagena

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