Transición Activa Fundación Ibercaja

Ni el amor ni el deseo se jubilan: las parejas a partir de los 60 se disparan

Patricia Matey

Foto: Serie 'Solo asesinatos en el edificio'

Sábado 14 de febrero de 2026

20 minutos

Disfrutan de su intimidad, pese a los 'tabús' y el edadismo

Meryl Streep (76 años) y Martin Short (75). Solo asesinatos en el edificio
Patricia Matey

Foto: Serie 'Solo asesinatos en el edificio'

Sábado 14 de febrero de 2026

20 minutos

Las estadísticas no engañan: el amor no se jubila. Desde hace una década y salvo algún altibajo, las personas mayores de 60 años se casan más, sobre todo ellos. O no se casan, pero viven en pareja. Como Esperanza (77 años)  y Tomás (83), amigos desde mucho antes de quedarse viudos. "Conocí a Tomás a los 14 años, era amigo de mi hermano, y ambos hicieron la mili juntos en Ceuta. El caso es que su familia y la mía siempre han sido y son muy cercanas. El se casó a los 24 años y yo a los 21, pero ambos nos quedamos viudos. Yo muy pronto, sólo tenía 47 años y dos hijos. Y mira, aquí estamos ahora", comenta Esperanza, mientras Tomás, asiente. Viven en Madrid y comparten todo o casi todo desde hace 24 años: amor, amistad, compañía, risas, viajes, 11 nietos, cinco biznietos y mucho más. 

¿Está de moda el matrimonio entre los sénior? Al parecer sí, porque el amor no entiende de edad. Este año, por ejemplo, Imanol Arias se ha casado por cuarta vez en una boda secreta con la abogada argentina Nélida Grajales. A sus 69 años, se trata de la cuarta boda del conocido actor, que ya ha estado casado anteriormente con Socorro Anadón, Pastora Vega e Irene Meritxell, con quien se separó en 2021.

Ya lo dice el refranero español, nunca es tarde si la dicha es buena. Las estadísticas indican que en los últimos diez años se ha disparado el matrimonio de personas mayores de 60 o más, sobre todo entre los hombres. Ellos se casan más que las mujeres.

Amor en cifras

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) de 2024, en España se registraron cerca de 183.000 matrimonios, estos aumentaron 1,7% respecto a 2023. Solo en la Comunidad de Madrid se produjeron 715. Y las bodas se están disparando entre mayores de 60 años. Por ejemplo, han aumentado un 39% desde el año 2021 en este sector de la población en la mencionada comunidad.

Un factor que también lleva al incremento de los segundos matrimonios es el hecho de que cada vez se producen más divorcios. Las mujeres, sobre todo si son viudas, tienden a rehacer su vida con parejas con las que conviven. La razón hay que buscarla en la legislación, que retira la pensión de viudedad a las mujeres que vuelven a contraer matrimonio, salvo excepciones como pensiones de viudedad muy pequeñas o que sean la única fuente de ingresos. Esperanza, por ejemplo, cuenta con su pensión de viudedad. 

Rostros del amor sénior

Se suman a 'Espe' y Tomás los rostros de muchos conocidos. A lo largo de su carrera como una de las mayores estrellas de rock del mundo, Mick Jagger ha estado relacionado con muchas mujeres, pero no fue hasta sus 71 años de vida cuando encontró a la bailarina de ballet Melanie Hamrick, de solo 27 años. Según la web de celebrities Page Six, ambos artistas hablaron por primera vez entre bastidores en un concierto en Tokio en 2014, donde Jagger invitó a Hamrick a cenar. Según allegados a la pareja, la bailarina “devolvió la sonrisa” al líder de The Rolling Stones tras su luto por L. Wren Scott, quien fue su novia.

Mick Jagger, en una de sus visitas a Madrid. (EuropaPress).

 

También Mel Gibson y Rosalind Ross. Para el famoso actor, un matrimonio fallido solo significó el inicio de una nueva era en su vida. Tras más de tres décadas de relación con su ex esposa Robyn Moore y siete hijos, la estrella de 'Corazón valiente' volvió a enamorarse como un adolescente a sus 58 años de una joven de 24 años llamada Rosalind Ross.

La lista de caras conocidas (y que no lo son) se amplía cada día. Y es que el amor no entiende de años ni de sexo. Un trabajo de 'Archives of Sexual Behaviour'  constata que las personas mayores siguen disfrutando de una vida sexual activa hasta bien entrados los 70 y 80 años. Es el primer estudio sobre salud sexual de este tipo que incluye a personas mayores de 80 años. Las personas mayores continúan disfrutando de ella va hasta pasados la octava década de la vida, según la investigación de la Universidad de Manchester. 

Contrariamente a los conceptos erróneos populares, el estudio concluye que la salud general y los factores de pareja conflictivos estaban más estrechamente vinculados a la disminución de la actividad y el funcionamiento sexual, en lugar de simplemente al aumento de la edad.

La sociedad ante el deseo de los sénior

En declaraciones a este diario el Dr. Josep Moya Ollé, psiquiatra, psicoanalista, presidente de la Sección de Psiquiatras del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona y miembro del Comité de Expertos de Salud de 65YMÁS, nos habla convencido: "El amor no tiene edad, cierto y, en general, la sociedad no mira con malos ojos que dos personas ancianas se amen. Otra cosa es que se desean sexualmente. En general, se suele asociar culturalmente el deseo sexual en la etapa de la juventud y adultez. Pienso que el hecho de que se rechace la sexualidad en la senescencia es el reflejo de que se rechaza el envejecimiento en su globalidad”.

Y es que el amor y la intimidad pueden florecer incluso en nuestros últimos años. Sin embargo, envejecer suele ser sinónimo de una serie de ideas erróneas: desaceleración, fragilidad y, lo más desconcertante, pérdida de interés en la intimidad y el amor.

"Cuando me quedé viuda, nuestra amistad seguía y además nuestros hijos son amigos desde pequeños. Cuando él perdió a Ana, me acerqué más porque solo una persona que ha pasado por este trance sabe cómo se siente el otro y eso nos unió más", relata Esperanza. Poco a poco la amistad dejó paso al amor y desde entonces, ambos viven juntos, "también hacemos muchos viajes, por nuestra cuenta o con el Imserso. Ahora nos vamos a Zaragoza y hace nada que hemos estado en Santiago de Compostela", añade.

"El amor es posible después de los 70 años y, ciertamente, puede resultar más profundo y gratificante porque está menos condicionado por factores poco favorables al amor como, por ejemplo, el poco tiempo. El amor necesita tiempo, alguien dijo que el amor es para los ociosos. Esto es más relevante en una época en la que todo va muy aprisa. El amor requiere palabras, silencios, miradas, o sea, horas y días. El edadismo es una lacra social. Afecta a muchas áreas de la vida cotidiana. El discurso social presupone que los mayores no podemos enamorarnos ni amarnos. Es falso pero forma parte de los prejuicios existentes”, documenta el especialista..

De la misma opinión se muestra el Dr. Javier García Campayo, médico psiquiatra en el Hospital Universitario Miguel Servet, catedrático en Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la Universidad de Zaragoza y director del Máster de Mindfulness de la Universidad de Zaragoza: "No, claro que no. El amor no solo no tiene edad, sino que el enamoramiento, como emoción positiva que es y que nos conecta con los demás, se asocia a grandes beneficios para la salud física y psicológica. Ha habido un gran tabú social en este tema, pero cada vez se es más abierto. Las personas de más edad son conscientes de la necesidad de aprovechar el tiempo y de no hacer caso a expectativas y críticas sociales. Y volver a sentir el amor es uno de los mayores estímulos a esa edad".

Y responde contundente cuando se le pregunta ¿por qué la sociedad no mira con buen ojo las nuevas relaciones de los seniors? "Por ejemplo, si los vemos besarse la escena suele generar una mezcla de sensaciones que van desde la ternura hasta la impresión. ¿Qué opina? Se nos ha vendido que, a partir de cierta edad, las personas no pueden mostrar emociones que se han asociado más frecuentemente a jóvenes. El tabú sexual, asociado al enamoramiento, ha sido otro de los prejuicios sociales e incluso se desarrolló la ofensiva calificación de “viejo/a verde” para personas que sólo querían vivir el amor y la sexualidad sin hacer caso a lo que se esperaba de ellas por edadismo. No hay base biológica ni de ningún otro tipo para mantener estos prejuicios medievales".

La Dra. Martía Carmen Pingarrón Santofimia, jefa de Equipo de Ginecología y Obstetricia del Hospital Quirónsalud San José. defiende también: "Durante muchos años ha prevalecido la creencia de que el envejecimiento implica también una disminución o desaparición de la sexualidad. Esta visión ha sido reforzada tanto por discursos sociales como sanitarios, que han vinculado la sexualidad únicamente a la juventud, la reproducción y el atractivo físico convencional. Como consecuencia, el deseo y las relaciones íntimas de las personas mayores han quedado relegados y poco visibles. Esta tendencia ha promovido la aparición de estereotipos edadistas, que sugieren que a partir de cierta edad “ya no corresponde” tener vida sexual, e incluso consideran el sexo en la vejez como algo peligroso, ridículo o innecesario. Además, se observa que algunos profesionales de la salud experimentan incomodidad al abordar temas de sexualidad con personas mayores, lo que contribuye al silencio y refuerza la idea de que “no es un asunto propio de su edad”.

Sin embargo, especifica, "las investigaciones más recientes contradicen estos estereotipos. Los estudios demuestran que la sexualidad y la intimidad continúan siendo fundamentales para el bienestar y la calidad de vida en la vejez, y forman parte del concepto de envejecimiento saludable promovido por la Organización Mundial de la Salud".

De hecho, la ciencia les responde tajante: un estudio de 'Physiology Aging' respalda el papel de la satisfacción marital en la protección de la felicidad de los adultos mayores de las fluctuaciones diarias en la salud física percibida y para la influencia de las conexiones sociales en la promoción de la felicidad en las vidas de los adultos mayores. “Nuestros hallazgos subrayan la poderosa influencia que tiene tanto recibir como dar emociones amorosas para el mantenimiento del bienestar psicológico en la edad adulta”, declaran los investigadores.

 

Esperanza y Tomás, comiendo en un restaurante.

Esperanza y Tomás, en un restaurante.

 

"Nosotros nos encontramos bien de salud, y gozamos de bienestar. Vamos los dos tres veces a la semana al fisioterapéuta para hacer ejercicios que permitan ganar fuerza muscular. También seguimos una dieta sana, mediterránea , con algún capricho excepciona. Y también hago entrenamiento cognitivol", comenta Esperanza. 

Y todo 'endulzado' con mucho sentido del humor. "La alegría es una de las mejores recetas. Tomás estaba empeñado en comprarse un coche, concretamente un mini. Así que un día celebrando el cumpleaños, le regalé uno rojo con la capota blanca, de juguete", rien los dos al unísono. 

Intimidad en los sénior

Además, y como se señala en un artículo de 'Psychological Today', las limitaciones físicas no tienen por qué impedir la intimidad emocional y sexual en las parejas mayores. Lejos de la creencia de que es un territorio exclusivo de la juventud, los datos revelan que el 24% de personas 65 años y más en nuestro país ha mantenido relaciones sexuales al menos una vez por semana, según la última Encuesta Nacional de Salud Sexual. Y como refleja el El V Barómetro del Consumidor Sénior, elaborado en noviembre de 2024, hay una mayoría de españoles a partir de los 55 años que supera el 60% que vincula calidad de vida a la actividad sexual.

El doctor Dr. François Peinado Ibarra, urólogo y andrólogo, especialista en salud sexual masculina y cirugía de pene, comenta: "Efectivamente, llegar a la tercera edad no significa que se terminen el cariño ni la sexualidad. Sin embargo, muchas veces la sociedad piensa lo contrario debido a prejuicios y tabúes arraigados. Históricamente se ha idealizado la juventud, asociando el sexo solo con cuerpos jóvenes y olvidando que el deseo y la necesidad de afecto no desaparecen con la edad. Esta forma de pensar lleva a ver la sexualidad en los mayores como algo 'fuera de lugar' o incluso gracioso, cuando en realidad es una parte natural y saludable de la vida en cualquier etapa. Además, factores culturales y morales tradicionales han hecho que durante mucho tiempo el tema se evitara; nuestros mayores crecieron en entornos donde hablar de sexo a su edad era casi prohibido". 

Como resultado, insiste el experto, perduran ideas equivocadas en la sociedad: se asume erróneamente que las personas mayores ya no sienten deseo o no 'deben' tener vida íntima. Nada más lejos de la realidad. Todos los seres humanos somos capaces de amar y desear contacto físico hasta el último momento de la vida, y esto no entiende de cumpleaños. Afortunadamente, poco a poco estos mitos van rompiéndose conforme entendemos que la sexualidad en la vejez es tan legítima y beneficiosa como en cualquier otra etapa".

Coincide también con el resto de expertos consultados en que "también influye el edadismo, que es la discriminación por la edad. La imagen social del adulto mayor suele pintarlo como frágil, enfermo o asexuado, lo que lleva a infravalorar sus necesidades afectivas. Incluso en algunos entornos familiares, a un padre o madre viudo que inicia una nueva relación se le critica o ridiculiza, considerándolo “impropio” por su edad. Esta falta de comprensión hace que muchos mayores sientan vergüenza o repriman sus muestras de cariño en público". 

La búsqueda del amor

En realidad, "todos necesitamos amor, compañía y en muchos casos contacto físico, sin importar la edad. Las personas mayores que mantienen una vida amorosa y sexual activa suelen tener mejor salud emocional e incluso física, porque el afecto y el placer aportan bienestar. Por eso es importante educar y sensibilizar: la sociedad debe entender que la tercera edad no anula la sexualidad, solo la transforma. Hablar abiertamente del tema y ver ejemplos positivos de parejas mayores felices ayuda a normalizarlo. En resumen, los tabúes sociales no se basan en la realidad biológica ni emocional, sino en prejuicios que estamos corrigiendo con información y empatía", enfatiza el Dr. Peinado Ibarra.

Y es que "los hombres y las mujeres buscan el amor para compartir y para no sentirse solos. El amor es vida, es saber que ocupas un lugar muy importante para la pareja. El amor en la madurez es, probablemente, más sólido, más sereno porque está menos condicionado por factores que interfieren en las relaciones amorosas", defiende el Dr. Moya. 

En la misma línea se muestra el Dr. Campayo: “Efectivamente, hemos asociado el enamoramiento, la conexión de pareja y la ternura con la edad juvenil o, por lo menos, con una edad menos senior. Pero las canas se asocian a sabiduría, mayor felicidad y mayor capacidad de perspectiva y de juicio. Esto lo sabían culturas antiguas que eran gerontocracias, los ancianos gobernaban porque sus decisiones eran más meditadas y útiles para el grupo. En suma, las decisiones que se toman a esta edad, también en el amor, suelen ser más ponderadas y desprendidas de la presión social y la necesidad de ser aceptados que es más prominente en otras épocas.

Pero es inevitable hablar de nuevo de edadismo. El catedrático declara que "en este momento, su impacto está imponiendo un enorme techo de cristal a las personas mayores y no sólo en el tema de relaciones afectivas, sino en su contribución a la sociedad, en general. Se piensa, absurdamente, que tienen poco que aportar a los demás. Si es verdad que el desarrollo tecnológico tan rápido que ocurre en la actualidad crea una brecha digital que hay que trabajar. Pero la vida es experiencia acumulada, y eso no se aprende en los libros, sino que la da la vida. Se está desaprovechando un gran talento que los mayores pueden y quieren ofrecer a la sociedad, generalmente, de forma desinteresada”.

No sólo, se está subestimando el ‘amor tardío’. En gran medida "sí es cierto: muchas personas mayores mantienen intacto el deseo de contacto físico y la necesidad de intimidad. El apetito de cariño, de besos y caricias no desaparece con los años. Como suele decirse, 'las personas no somos de piedra', y el hecho de tener 75 u 80 años no significa que dejemos de anhelar cercanía con la pareja. El amor y la atracción pueden ser tan profundos a los 70 como a los 20. La gran diferencia no está en las ganas, sino en cómo se vive y se expresa esa sexualidad. Nuestros cuerpos cambian con la edad, y eso implica que la forma de llevar a la práctica ese deseo físico sea distinta a los 75 que a los 25", comenta el doctor Peinado. 

La revolución sexual de los mayores de 50

Sabemos que en la juventud, "la respuesta sexual suele ser más rápida y espontánea: las hormonas están a tope, la excitación surge con facilidad y el encuentro íntimo tiende a ser más impulsivo. En la madurez, en cambio, la respuesta del cuerpo es más lenta y requiere más estímulo. Por ejemplo, un hombre mayor puede necesitar más tiempo o estimulación directa para lograr una erección, y una mujer después de la menopausia suele presentar menos lubricación vaginal natural, requiriendo más juego previo o lubricantes. Además, las relaciones sexuales en la tercera edad tienden a ser menos apresuradas y quizás menos frecuentes que en la juventud. Esto no es algo negativo; de hecho, muchas parejas mayores descubren que disfrutan de un sexo más calmado, tierno y concentrado en las caricias, donde el objetivo principal no es la performance física sino el placer mutuo y la conexión emocional. Es decir, el deseo sigue ahí, pero la forma de satisfacerlo se adapta: se valora más la calidad que la cantidad", recuerda el experto en Urología.

También hay que tener en cuenta “posibles limitaciones físicas o de salud. A ciertas edades pueden existir dolencias (disfunción eréctil, artritis, problemas cardiovasculares, fatiga, etc.) o efectos de medicamentos que obligan a hacer ajustes. Quizás la pareja no pueda ensayar ciertas posturas muy acrobáticas, o necesite descansar más durante el encuentro. Lejos de impedir la intimidad, estos cambios son una oportunidad para la creatividad: se exploran nuevas formas de darse placer que antes quizá no consideraban. La sexualidad se vuelve más amplia que el simple coito: abrazar, besar, acariciar y disfrutar del cuerpo del otro con calma pueden dar tanto o más satisfacción que el acto sexual rápido de la juventud. En resumen, el deseo puede permanecer igual de vivo, pero su expresión a los 75 años es más pausada, requiere más tiempo y preparación, y se enriquece con la experiencia y el cariño acumulados en la pareja. No es ni mejor ni peor, simplemente es diferente y, según dicen muchos seniors, igualmente o incluso más gratificante en su propia manera”, agrega.

Hay deseo y anhelo de una segunda oportunidad en el amor: "En ella, los hombres y mujeres buscan sobre todo, compañía, porque la soledad resulta, para muchas personas, especialmente dura a esta edad. También complicidad y diversión, disfrute tras una vida de duro trabajo y entrega, a la familia y/o a sus objetivos laborales. Y lo que intentan es minimizar las discusiones y conflictos, porque resultan desgastantes cuando se es mayor”, afirma el doctor Campayo.

Beneficios del amor en la tercera edad 

Y lo mejor para ellos es que lo bueno es que en el amor en la madurez, "no existen obligaciones como son los hijos. No se plantean relaciones a largo plazo, porque la propia edad condiciona hacer planes largos. Se centra mucho más en lo que une que en lo que separa, se es menos crítico porque uno se ha vuelto más capaz de relativizar. El aspecto más problemático es que, con los años, uno ha estructurado sus rutinas y se ha vuelto menos flexible a cambiarlas por otra persona, sobre todo en el domicilio propio. Por eso, ahora es frecuente que las parejas no convivan en una casa, sino que pasen quizá el fin de semana juntos, pero el resto del tiempo cada uno en su casa. Esto da una sensación de novios eternos, y minimiza las discusiones que, en las parejas más jóvenes ocurren, frecuentemente, por las rutinas diarias", destaca el experto.

Y es que como dice el Dr. Moya, "en alguna ocasión he atendido a una persona que con 75 u 80 años decide divorciarse. Me han explicado su intención y, posteriormente, su realización. Y los efectos fueron contundentes: habían vuelto a nacer, habían recuperado la ilusión, que se había roto en el contexto de una relación muy poco satisfactoria”. Y tal vez por ello crece el número de hombres y mujeres mayores que están ahora en esa situación buscan  pareja en las aplicaciones de citas".

Y la principal razón es que no es fácil conocer gente nueva. "A estas edades suele ser más reducido, porque no existe el trabajo que suele ser el lugar donde más gente se conoce.  Si no aparece alguien interesante en su círculo de amistades, que suele ser reducido, como nos pasa a casi todos por el estilo de vida actual, las aplicaciones de citas son una alternativa accesible que, a menudo, ofrece buenos resultados”, documenta el catedrático de Zaragoza. 

Y una recomendación

"No soy partidario de los consejos pero se podría decir que el amor en las parejas más mayores debe hacer frente a la enfermedad, al deterioro cognitivo, a la proximidad de la muerte. A muchas cuidadoras o cuidadores les digo que es importante que reserven espacios y tiempos para sí mismos. Nadie puede cuidar al otro de manera permanente. Todos precisamos de espacios personales y eso no es dejar de amar a la pareja", especifica el Dr. Moya.

Esperanza también quiere dar un último consejo. "La verdad es que no puedes hacer tú vida dependiendo de lo que piensen los demás, sí has encontrado a tu pareja con la edad, ya sea el primer amor o el segundo, pues a por ella. A mi es que lo que la gente piense me da igual". 

Sobre el autor:

Patricia Matey

Patricia Matey

Licenciada en Ciencias de la Información (Universidad Complutense de Madrid. 1986-1991), es periodista especializada en información de salud, medicina y biociencia desde hace 33 años. Durante todo este tiempo ha desarrollado su profesión primero en el suplemento SALUD de EL MUNDO (22 años), luego como coordinadora de los portales digitales Psiquiatría Infantil y Sexualidad en el mismo diario. Ha colaborado en distintos medios como El País, La Joya. la revista LVR, Muy Interesante, Cambio 16, Indagando TV o El Confidencial. En este último ejerció de jefa de sección de Alimente durante cuatro años. Su trayectoria ha sido reconocida con los premios de periodismo de la Sociedad Española de Oncología Médica, premio Boehringer-Ingelheim, premio de la Asociación Española de Derecho Farmacéutico, premio Salud de la Mujer, premio de Comunicación del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid o Premio de Periodismo de Pfizer. Actualmente es la responsable de la sección Cuídate+ sobre longevidad saludable de 65YMÁS.

… saber más sobre el autor