Martes 3 de febrero de 2026
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En 1900 se crea el primer seguro social en España y en 1908 el Instituto Nacional de Previsión, añadiéndose mejoras sociales a partir de esa fecha hasta llegar a 1963 en el que aparece la Ley de Bases de la Seguridad Social, cuyo objetivo principal era la implantación de un modelo unitario e integrado de protección social, con una base financiera de reparto, gestión pública y participación del Estado en la financiación, que se plasmaron en la Ley General de la Seguridad Social de 1966, con vigencia de 1 de enero de 1967, que significó un salto cualitativo en la consolidación de un Sistema Público de Pensiones en el Estado Español.
En 1978 dicho instituto fue disuelto y sus funciones divididas entre el Instituto Nacional de la Seguridad Social (INSS) y la Tesorería General de la Seguridad Social (TGSS).
En lo que atañe a las pensiones, cuando murió Franco, la Ley General de la Seguridad Social establecía la edad de jubilación a los 65 años. Se necesitaban 8 años de cotización para tener derecho a la misma y en la base reguladora para calcular la pensión se tenían en cuenta los 2 años anteriores a la fecha de la jubilación.
Desde entonces han sido muchas las modificaciones que se han llevado a cabo por todos los gobiernos y partidos políticos en el poder en cada momento, porque la situación política y financiera que se ha producido en España desde entonces ha llevado aparejada cambios sustanciales en el empleo y en el poder adquisitivo de los sueldos de los empleados, disminuyendo en términos relativos los ingresos para pagar las pensiones, que cada día son más, de más importe y de más largo plazo de pago.
Tras la última de las modificaciones habidas, para el año 2026 las bases reguladoras, que se obtienen a partir de las bases de cotización de los últimos años trabajados y que varía en función de los años de cotización y del número de años devengados, las correspondientes a los veinticuatro meses inmediatamente anteriores al mes previo al del hecho causante se computarán en su valor nominal. Las restantes bases se actualizarán de acuerdo con la evolución que haya experimentado el Índice de Precios de Consumo desde el mes a que aquellas correspondan, hasta el mes inmediato anterior al de la jubilación.
Un modelo de elección dual que especifica que la cuantía de las jubilaciones de la Seguridad Social podrá determinarse con la fórmula más beneficiosa, pudiendo elegir entre los últimos 25 años cotizados o los últimos 29. Comenzó a partir del 1 de enero y tendrá uno de sus primeros hitos en 2038, cuando ya estén desplegados los 29 años, a excepción de los dos peores.
Una vez obtenida la base reguladora, se aplica un porcentaje según los años que se haya cotizado. La pensión que recibirás depende de ese porcentaje:
15 años de cotización: si has cotizado al menos 15 años, el porcentaje inicial de la base reguladora es del 50%.
Años adicionales: A partir de los 15 años, el porcentaje aumenta en un 0,21% adicional por cada mes adicional cotizado hasta 49 meses y a partir del 50, un 0,19%.
La pensión es una libreta de ahorros que tenemos con el Estado. El importe de la pensión que cobra cada persona lo es en función del que han cotizado durante una serie de años. Hay personas que han cotizado muchos años, otros pocos; hay personas que han cotizado por todo el dinero que ganaban, otros lo hacían por el mínimo y con el resto constituía imposiciones a plazo fijo o compraban valores en Bolsa a nombre de sus hijos menores de edad (desde hace años esta práctica de constituir depósito a nombre de menores de edad ya no puede utilizarse por control fiscal); hay personas que no han cotizado nunca. Dicho de otra forma, muchos de los que ahora reclaman "pensiones dignas" han sido defraudadores e insolidarios con la caja común de todos los españoles.
El tema de las pensiones es uno de los grandes problemas que tenemos en España porque los trabajadores activos cotizan cada vez por menor importe; otros trabajan en la economía sumergida y no cotizan nada; otros cobran paro y subvenciones, y trabajan en dinero negro, sin cotizar nada; otros, directamente, cobran subvenciones y tienen el "todo gratis" por pasearse por calles y plazas, sin cotizar, ni pretender hacerlo en toda su vida a la Seguridad Social ni a la Hacienda Pública Española.
En teoría, la idea de las reformas efectuadas era buena y preveía que, alargando la edad de jubilación, la gente estaría más años trabajando y menos cobrando su pensión. Pero se ha producido el efecto contrario al previsto. Hasta la última reforma llevada a cabo, cada vez se jubilaba antes el personal. En términos relativos ese porcentaje ha disminuido —la edad media de acceso a la jubilación en 2025 se sitúa en los 65,2 años frente a los 64,4 años de 2019— pero acceden a pensiones más altas porque han cotizado más y durante más años que los jubilados anteriores y en concreto, datos facilitados por la Seguridad Social al 01-10-2025, hay 10.397.372 personas que cobran jubilación por importe de 13.675,7 millones de euros mensuales, con un importe medio de 1.315,30 euros mensuales con un máximo medio de 1.621,10 euros en el País Vasco y mínimo de 1.112,30 euros en Extremadura, siendo el importe medio total en España de 1.510,30 euros para los asalariados por cuenta de terceros y de 1.011,35 euros el de los autónomos.
Además, ha influido que:
* El cambio de leyes en materia laboral ha permitido que empleados que antes eran prejubilados y seguían manteniendo su cotización a la Seguridad Social hasta la fecha de jubilación real, ahora son despedidos con una corta indemnización, por lo que se acogen a la jubilación anticipada.
* Por otra parte, las empresas privadas no quieren personal mayor de cincuenta y ocho años, porque sus políticas es jubilar a los empleados más veteranos para abaratar costes. Ese es el verdadero problema. Los empleados son, todos, prescindibles; las máquinas los sustituyen y quienes hacen trabajar a esas máquinas son personas jóvenes y con una preparación acorde a ese cometido.
* La Inteligencia Artificial va a llevar consigo millones de despidos en todo el mundo, debiendo los trabajadores reciclarse en los nuevos modelos de trabajo o jubilarse anticipadamente.
Los nacidos en la década de los setenta, muchos de ellos hijos de padres identificados, consciente o inconscientemente, con el mayo/68, son, probablemente, la generación más preparada, en todos los aspectos, en la historia de España. Han tenido acceso a la libertad total, a todas las fuentes del saber, a viajar, a idiomas, a múltiples y diferentes experiencias, unos se han formado en la excelencia y otros, demasiados por desgracia, han desaprovechado su oportunidad. Médicos, ingenieros, informáticos, profesores, abogados, economistas, que hoy están sobre los 40/50 años, son los profesionales más demandados, acreditados y asentados en la sociedad española.
Estos llegarán a la jubilación a los sesenta y siete años, previsiblemente, a partir del año 2035. Ninguno de ellos, ni los que han aprovechado los medios puestos a su alcance ni los que no lo han hecho, tendrán los mismos años cotizados que sus padres por lo que, en ningún caso y supuesto, cobrarán el mismo importe, actualizado, que ellos. Al margen de inflaciones, deflaciones, poder adquisitivo, reformas de cualquier tipo que sobre el tema de pensiones pueda considerarse, los que hayan tenido unos ingresos elevados y sostenidos, habrán buscado soluciones alternativas durante sus años de vida laboral, mediante planes de pensiones, carteras de inversiones, etc, etc... Los que no lo hagan así, su esperanza de pensión futura no es demasiado optimista.
Mucho peor aún es lo que puede encontrarse la siguiente generación, la que abandonó las aulas para aprovechar los desmesurados salarios del boom inmobiliario, la de misericordia nota del cinco raspado para los estudios o de los que pasan de curso con suspensos varios, la del paro desbocado y de imposible solución a corto plazo, la de las esperanzas rotas antes que pudieran siquiera empezar a disfrutarlas, la que llegará a la jubilación cuando haya tantos o más jubilados que personas en activo.
El sistema de pensiones español está basado en unos ingresos producidos por los trabajadores activos, un flujo piramidal en el que los que trabajan pagan las pensiones de los jubilados, que a su vez pagaron las de sus progenitores mientras ellos estaban activos en el trabajo.
Adicionalmente, en España existe las llamadas pensiones no contributivas, que es la prestación económica para quienes no hayan cotizado o lo hayan hecho por un periodo inferior al mínimo reglamentado y que, además, incluye asistencia médico-farmacéutica gratuita y servicios sociales complementarios.
Básicamente, todas las reformas legislativas efectuadas han consistido en alargar la edad de jubilación, incrementar el porcentaje de detracción para las jubilaciones anticipadas y el aumento de plazo de la base reguladora, que en resumidas cuentas es una forma de reducir el importe de las pensiones. Lo que debería ser justicia social, se convierte así en pobreza permanente para los que vayan incorporándose al sistema de pensiones, que cada día son más y de más largo plazo de pago.
El sistema de pensiones de la Seguridad Social española está, técnicamente, quebrado. Su deuda con el Estado alcanza al 31-12-2025 un importe de 136.178 millones de euros, el 8,1% del PIB.
Desde el año 2019 vengo escribiendo que hay que tomar medidas drásticas, y no precisamente rebajando las pensiones (porque toda la prosopopeya montada tiene ese único objetivo final), sino, a partir de una fecha concreta, pidiendo un esfuerzo adicional a empresas y trabajadores, creando una "mochila" con un porcentaje mensual de consenso del total de los ingresos del trabajador, que irá siempre con él a cualquier trabajo que desarrolle en su vida profesional, todo ello complementario a una pensión estatal común y preestablecida, además de una jubilación activa remunerada sin ninguna cortapisa. Para tal fin, habría que crear incentivos fiscales, al trabajador y a las empresas, entre ellos establecer que la aportación a los Planes de Pensiones sea libre y el rescate por jubilación pague impuestos por rentas de capital en vez de rentas de trabajo, claves para fomentar el ahorro privado de cara a la jubilación.
Y convertir en productivo el gasto improductivo que es la prestación por desempleo y subvenciones a quienes no trabajan, nativos e inmigrantes, introduciendo criterios de eficacia, cambiando el concepto por el de Salario Estatal, periodo transitorio, con contraprestación de colaboración social de obligado cumplimiento por parte de los perceptores, horario de jornada completa: Mañanas, de nueve a catorce horas, arreglo de carreteras y caminos, ambulatorios, hospitales, escuelas, cárceles, limpieza de bosques, riberas y acequias, medio ambiente, acompañamiento de disminuidos, discapacitados, ancianos, y mil y una necesidades más que es necesario cubrir. Horario de tarde, de cinco a siete: cursos de capacitación impartidos por y en escuelas, institutos y universidades, controlados por el Estado. Todo ello con el mismo rigor con el que se lleva a cabo el horario en cualquier empresa privada.
Desaparecería así gran parte de la economía sumergida, disminuirían los pagos a parados y aumentarían los ingresos de Hacienda y de la Seguridad Social, por los trabajos que aparecerían de forma exponencial en corto plazo, tanto por parte del trabajador como del empresario, algunos de los cuales se ha acostumbrado a pagar en dinero negro.
Y esto solo puede hacerlo el socialismo, pues si lo hiciera la derecha se echarían a la calle los millones de personas subvencionadas por la izquierda, incluidos sindicatos y otras organizaciones que viven del cuento de sueños imposibles.
El monumental lio formado por el Gobierno social-comunista en el poder por el fracaso parlamentario en lo que se ha venido en llamar el decreto ómnibus, que todas las huestes progresistas han tratado de vendernos, y algunos se lo han creído, que quienes votaron en contra de esa ley lo estaban haciendo contra los intereses de los jubilados, es más un movimiento de ocultación de otras realidades políticas que de objetividad.
Como anteriormente ha quedado dicho, hay varios tipos de jubilados debido a las circunstancias por las que se llega a esa situación. Una de ellas es la de los jubilados que han contribuido con sus cuotas a la Caja Común de la Seguridad Social durante todos los años que han estado trabajando. Son los que cobran las pensiones contributivas, cuyo incremento anual está regulado por la Ley.
Ahora bien, y aquí viene el agitar la calle en busca del voto de quienes, en su mayoría, no han contribuido con su dinero al sostenimiento del sistema, esta ley solo se aplica a las pensiones contributivas de la Seguridad Social. Las pensiones no contributivas y de otro tipo tienen sus propios mecanismos de revalorización, que se legislan anualmente.
Pedro Sánchez aprobó en Consejo de Ministros la subida del 2,7% las pensiones con carácter general, el 7% las mínimas y el 11,4% las no contributivas e Ingreso Mínimo Vital, o sea, favorece de forma descarada a quienes no han contribuido al erario español, pero cree que es su nicho de votos a futuro.
Hoy en día la política nos amenaza con todo. Tengo miedo a tener miedo. Fue una mujer, Marie Curie quien dijo que "dejamos de temer aquello que se ha aprendido a entender", por eso es tan importante el saber leer de forma comprensiva, porque "quien vive temeroso, nunca será libre" (Horacio).


