Pilar Cernuda
Opinión

La tarta de la abuela

Pilar Cernuda
La tarta de la abuela
Cernuda Setenta y

 

Es el postre por excelencia de un chiringuito al que suelo ir en Málaga, de hecho hay que pedirlo nada más sentarse, porque  si se espera a que llegue el momento del postre se puede dar por seguro que se ha acabado. 

La tarta de la abuela es la que hemos aprendido todos de pequeños, capas de galleta maría alternadas con capaz de chocolate. A veces aderezada con alguna cosa más, como emborrachar las galletas o completar la tarta con nata montada,  eso va por gustos.  La sorpresa es que ya no solo la sirven desde hace años, décadas, en el familiar chiringuito al que suelo ir en Málaga, sino que lo he encontrado en cartas de restaurantes de tronío de la capital. Siempre con el mismo nombre,  tarta de la abuela. Y es que la palabra abuela, en determinadas acepciones, es símbolo de calidad, de lo bueno de toda la vida. De hecho, cuando alguien presume de  conocer el mejor cocido, croquetas, menestra, arroz con leche, o merluza rebozada, suele decir “como el que hace mi madre”, pero muchas veces más  “como el que hace o hacía mi abuela”. 

Tengo fama de ofrecer a mi gente un riquísimo tocino de cielo. Sigo fielmente los pasos que me indicó, en tiempos, mi abuela. Cuando me piden la receta la explico tal cual me lo explicó ella: “Cueces medio kilo de azúcar en 300 gramos de agua hasta el punto de bola...”. Interrupción inmediata de quien toma nota: ¿”Qué es eso del punto de bola”?

En tiempos de mi abuela, sin minipimer, túrmix y mucho menos thermomix, no había mujer que se metiera en la cocina que no supiera qué era el punto de bola. Pues eso: cuando en la cocina se metían las que hoy son abuelas, o bisabuelas, todo sabía mucho mejor. 

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Eleonora Hace 2 meses
Qué cierto!