Cernuda Setenta y

 

En estos días de zozobra, por no decir de pánico, con miles de personas que sufren la situación en solitario, más que nunca es necesario no perder el control. Está saliendo además lo mejor de cada casa, la generosidad de la gente,  el ofrecimiento de ayuda por parte de personas a las que apenas conocemos, vecinos que se hacen cercanos, más los telefonazos de amigos y familiares con los que apenas había contacto. 

Dentro de la tristeza, de la angustia, hay personas que lo llevan mejor que otras, con más ánimo, probablemente porque se sienten emocionalmente acompañados, aunque no tengan más compañía que la soledad. 

Pongamos buena cara a los días amargos, aunque no sea más que para pelear contra la amargura. Lo de la cara es importante, lo digo porque hace unos días una amiga viuda, con los hijos fuera de casa, me contaba que está bien y que incluso le encontraba el punto a estar sola, sin dar explicaciones a nadie, sin salir... y sin arreglarse.  Se duchaba cada dos días y se ponía un pantalón y un jersey viejo. Y el día que no se duchaba, se quedaba en pijama y una bata.

Primero, estupefacción. Segundo, cabreo, que más o menos dejé que se me notara. Nunca he sido muy partidaria de la dejadez, el respeto a los demás empieza por el respeto a uno mismo, y se empieza por algo tan prosaico como no arreglarse y se acaba oliendo mal por escapar de la ducha. En casa, a solas, no hay que ir como un pincel, o pintada como una puerta, aparte que con los años el pintada como una puerta no solo avejenta sino que roza el ridículo o se cae directamente en él; pero ir mínimamente arregladita parece que es lo obligado. Además levanta el espíritu, aunque no sea más que para tener buen aspecto al mirarse al espejo, que es algo que alegra la vida.

Tengo en mi entorno el otro modelo. Una amiga de mi quinta que también vive sola y que, además de cuidar lo que come y hacer un poco de ejercicio en casa, a las dos se pone el aperitivo.  Y lo cuenta: “Una cervecita, unas aceitunitas o unas patatas, un poco de colorete y rimmel. Nada más. Pero me siento como como si estuviera al sol en una terraza disfrutando de los amigos”. ¡Bien!

Sobre el autor:

Pilar Cernuda

Pilar Cernuda

Pilar Cernuda (Santiago de Compostela, 1948) es periodista y miembro del Comité Editorial de 65Ymás.

Licenciada en Periodismo, su trayectoria profesional comienza en 1975, dedicándose durante años cubrir las actividades de la Casa Real. Posteriormente es contratada por el diario ABC. Ejerció su profesión en medios como Radio Nacional de España, la Cadena COPE y Televisión Española. En la pequeña pantalla condujo el espacio de entrevistas Centros de poder (1994-1995), junto a Julia Navarro, en cuya última emisión realizó una entrevista al entonces presidente del Gobierno Felipe González. En la década de 1990 también colaboró asiduamente en el informativo matinal Los desayunos de TVE.

Se ha dedicado a la información y el análisis político en diversos medios escritos, radio y televisión. Actualmente colabora en Espejo público de Antena 3 y en Onda Cero, y publica sus columnas en varios periódicos.

Es autora de más de veinte libros de actualidad política, entre los que cabe destacar: El presidente, Ciclón Fraga, 30 días de noviembre, El síndrome de La Moncloa, Moncloa Confidencial Genio y figura, así como del ensayo Madres solas y la novela histórica Volveré a buscarte.

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