Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Cómo tratar el alcoholismo en la vejez

Ramón Sánchez-Ocaña
Cómo tratar el alcoholismo en la vejez
Pildoras

 

Entre los mayores de 70 años que viven con sus familias, la tasa de alcohólicos es moderada y se sitúa entre el 2 y el 10%. Cuando se trata de ancianos asistidos en un centro hospitalario, ya se pueden contabilizar 20 de cada 100. Entre los que están institucionalizados en una residencia, ya se llega al 40-60%. Y del 60 al 90, entre los que están desinsertados, que ni tienen familia ni trabajo y que acaban por ingresar en un centro sanitario. Ademas,  los que se ven obligados a ingresar, o eran ya alcohólicos que vuelven a beber tras la vejez, o empiezan a beber entonces, por el ambiente predispuesto que se encuentran.

Son cifras que aportaba el profesor Alonso-Fernández, catedrático de psiquiatría y expresidente de la Asociación Europea de Psiquiatría Social. Además, es algo que no se detecta y, por tanto, no se trata.Y  después de la depresión y la demencia senil es el mayor problema de salud mental  en edad avanzada.

¿Por qué?

Por un lado, ha aumentado la expectativa de vida de los alcohólicos jóvenes y adultos que antes no llegaban a viejos. Y por otro, hay una irrupción masiva del alcoholismo tardío, un aspecto nuevo que se deriva de las condiciones sociales en que hoy vive el mayor. Estrechez de vivienda, entorno en el que todos trabajan, sentirse inútil, la no estimación social, hacen que cada vez sea mayor el número de ancianos obligados a cambiar de ambiente, institucionalizarse, o aislarse.

La tasa global de alcoholismo geriátrico nos dice que hay cinco alcohólicos por cada alcohólica. Sin embargo, entre los alcohólicos de comienzo tardío, la proporción disminuye y solo hay dos varones por cada mujer.

Muchas razones explican que un alcoholismo antiguo renazca al llegar la vejez. La soledad o el ingreso en una institución fuerza la recaída. El alcoholismo tardío (el que se inicia después de los 60 años) suele desencadenarse por algún suceso traumático, desde la jubilación a la viudez, pasando por alguna enfermedad, o por aislamiento social o dolor.

En bastantes casos, el anciano se entrega al alcohol como si fuera una automedicación contra la ansiedad o contra la depresión o para quitar el dolor o el insomnio. Y claro, rara vez lo consigue, porque lo habitual es que aquello que se trata de remediar con el alcohol, empeore con su consumo. Late tras el alcoholismo senecto una idea de autodestrucción y, por eso, entre alcohólicos tardíos hay una tasa elevada de suicidios.

La curva de la depresión muestra un pico elevado a partir de los 65-70 años, que asciende hasta un 30 por 100; es decir, que se presenta cuatro veces más que en la población general. Y cuando se bebe, las causas se encadenan: el alcoholismo conduce a la depresión y la depresión interviene en la determinación del alcoholismo.

La depresión alcohólica es más frecuente entre las mujeres, y el alcoholismo primario, responsable de la depresión es más frecuente en los hombres   

Tolera peor el alcohol

Tampoco se suele incidir en que la persona mayor tolera peor el alcohol porque se come menos y, además, en la vejez se produce un descenso de las neuronas funcionales, lo que facilita la confusión que produce una dosis moderada de alcohol. Hay también un descenso en las enzimas del hígado para degradar el alcohol y, por si fuera poco, al disminuir la testosterona (tanto en hombres como en mujeres) la eliminación del alcohol se hace más lenta. Como tiene menos líquido y el cuerpo del anciano tiene más grasa, los niveles de alcoholemia se incrementan con la misma ingestión de alcohol.

Si hay además alguna afección de otro tipo, la tolerancia al alcohol puede ser aún más débil: diabetes, alteraciones cerebrales, problemas hepáticos o cardíacos. O, si como es muy común en la vejez, se están tomando medicamentos para controlar cualquier aspecto orgánico.

Tenga en cuenta…

- Normalmente el anciano niega el abuso de alcohol y el pudor de los familiares no permite descubrirlo.

- Debe imponerse la idea de que hay que abstenerse del alcohol a medida que se avanza en edad.

- El abandono del alcohol en el anciano debe ser gradual y manteniendo el organismo bien hidratado. El médico podrá prescribir algún medicamento para tratar la ansiedad.

- La comunicación es fundamental.

- Debe otorgársele al anciano un mayor sentido de la vida, hacerle útil en su actividad o en su opinión.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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