Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Qué hacer ante una intoxicación alcohólica

Ramón Sánchez-Ocaña
Una investigación vuelve a vincular la ingesta moderada de alcohol con la enfermedad coronaria
Pildoras

 

Si hay excesos en el comer y beber en estas fechas, el organismo lo paga en forma de malestar general, ardor de estómago e incomodidad. Se recomienda entonces tomar alimentos suaves que no irriten la mucosa gástrica, como los yogures, reponer la pérdida de vitaminas con zumo de naranja y frutas frescas, y aliviar el malestar general con medicamentos que no precisan receta médica como analgésicos y antiácidos, según informa la Asociación para el Autocuidado de la Salud. Para prevenirlo aconseja comer despacio y masticar bien, no ingerir demasiada comida, tomar verduras y otros alimentos ricos en fibras, no abusar de las carnes y grasas y reducir el consumo de bebidas alcohólicas y tabaco.

El alcohol de más

Los excesos de comida se compensan más fácilmente porque el organismo pedirá menos; pero el exceso de alcohol es peor; primero, porque si el alcohol no es demasiado bueno va a producir dos síntomas muy claros: un dolor de cabeza notable y un no menos notable ardor de estómago. Un licor peleón, digámoslo así, tiene esa consecuencia. Como la tiene si se han mezclado bebidas distintas. Y a ello hay que unir la incomodidad general y el cansancio agotador que cada uno padece, tras haber bebido demasiado.

Bajada de azúcar

Debemos tomar conciencia de que el organismo para desembarazarse del alcohol sufre una bajada importante de azúcar, una hipoglucemia que contribuye a ese cansancio. Así que en principio hay que compensarla comiendo. Y se pueden ingerir dos cosas muy efectivas. Para sentar el estómago, hay quien aconseja ostras o almejas. Como son moluscos que se ingieren crudos, es como si sirvieran para tener ocupados todos los jugos del estómago. También se agradecen cosas dulces. Y un caldo.

La receta pues sería comer algo caliente, tomar un analgésico para el dolor de cabeza y acostarse.

Hay quien sostiene –y debe decirse– que todos los síntomas de la resaca provienen del síndrome de abstinencia, es decir que el organismo quiere más alcohol, y por eso aconsejan una cerveza. Volver a beber no es la solución. Sería retrasar la incomodidad y agravar todo el cuadro. Lo mejor es comer algo, tomar un caldo caliente, abrigarse y dormir. Y acordarse para otra vez.

Cuidado con el frio

El alcohol en contra de lo que se cree, no produce calor. Al contrario. Quien bebe sufre una vasodilatación superficial de cara y extremidades. Los vasos sanguíneos tienen mayor cantidad de sangre y por eso se enrojece. Así se calienta la piel, que en contacto con el frío sufre una mayor pérdida de calor, con lo que se roba temperatura al interior del cuerpo. Hay sensación de calor, pero después habrá más frío. Por eso es tan frecuente el enfriamiento entre personas embriagadas. Y muertes de frío durante el invierno.

Cómo actuar

- Tratar de provocar el vómito para expulsar la posible bebida que le quede en el tubo digestivo y que todavía no ha sido metabolizada.

- Tumbar al intoxicado, a ser posible sobre un lado. Si está ladeada la cabeza no hay peligro de que pueda aspirar algún resto de lo vomitado y atragantarse.

- Una vez provocado el vómito déle alguna bebida  con mucho  azúcar.

- Abrigar bien al intoxicado.

- Se le puede dar a beber café o té bien cargado.

- Si el intoxicado llega a perder la conciencia -no que se duerma, sino que realmente esté en un estado como si fuera en coma- debe acudir rápidamente a un centro sanitario.

- No le dé leche o cualquier otra cosa que tenga grasa, ya que esto puede facilitar la absorción del alcohol.

- Si está inconsciente no debe darle ningún tipo de bebida.

- Es inútil –y no conduce a nada– intentar que ande, que pasee, que se mueva, que haga ejercicio. Lo mejor acostarle (recuerde: ladeado).

- Si aún está en esa etapa de euforia, procure que no se lesione ni lesione a los demás; pero trate de no hacerlo con rudeza. Recuerde que el alcohol transforma el carácter, desinhibe y hay mucha gente que tiene "mal vino" o "mal beber"; es decir, que el alcohol distorsiona su personalidad y se vuelve agresivo o excesivamente crítico.

- Es importante reconocer si el intoxicado está dormido en el sopor del alcohol o realmente en estado de coma. Si está en coma, ya lo hemos dicho: es una urgencia.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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