Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

El dolor de garganta y sus posibles complicaciones

Ramón Sánchez-Ocaña
Me duele la garganta al tragar: ¿Qué tengo? ¿Laringitis o faringitis?
Pildoras

 

Lo común es que el dolor de garganta se deba a una infección por virus o por bacterias. Anidan en las amígdalas (que son una barrera defensiva del organismo) y allí se instalan, provocando ese dolor que se empieza a notar cuando tragamos. Precisamente el dolor proviene de una faringitis o una amigdalitis, es decir de una infección que se advierte enseguida por el enrojecimiento o por la formación de placas de pus en esa zona. Una prueba que puede hacer el mismo paciente es tocarse debajo de la mandíbula, porque por lo general parecen inflamados esos ganglios.

Si hay esas placas y la fiebre es alta, conviene consultar al médico. No suele provocar más complicaciones que las locales, aunque en ocasiones (confieso que lo he padecido en mi infancia) la infección pasa al oído provocando una otitis verdaderamente dolorosa. 

No es raro que pueda provocar una sinusitis, que como su nombre indica es la inflamación de la mucosa que tapiza los senos (que son las cavidades que tenemos en los huesos de la cara y, concretamente, a los lados de la nariz). Esos senos necesitan que haya un drenaje suficiente gracias a los pelillos –cilios– que mueven la mucosidad interna. Si el drenaje no es suficiente –el orificio de salida del seno se obstruye–, o si se traslada al seno una infección próxima, surge la sinusitis. Y puede decirse que  en muchos casos, la sinusitis se produce tras una infección catarral  o de garganta.

El mecanismo de contagio

Como toda infección de este tipo, se transmite de persona a persona a través de las pequeñas partículas que expulsa al hablar, al toser, al estornudar... Si se tapa la boca con la mano, puede quedar el virus en ella y contagiar al dársela a otra persona. También si se estornuda sobre cualquier superficie, el virus puede permanecer en ella durante un tiempo (de 24 a 48 horas en superficies no porosas y hasta 12 horas en ropa, papel o pañuelos desechables). Un muchacho que estornude ante un pupitre puede contagiar a quien una hora más tarde ocupe el mismo lugar. Así que una de las medidas más aconsejables es, además de beber muchos líquidos, lavarse las manos con frecuencia.

¿Extirpar las amígdalas?

Hace años era práctica común 'operar de las anginas', es decir, extirpar las amígdalas. Hoy hay otro criterio y la conveniencia de extirparlas o no, debe estar presidida por el consejo del especialista. Suele recomendarlo cuando la infección se hace crónica, o es excesivamente frecuente, y, sobre todo, si cuando se inflama su tamaño es excesivo y llega a comprometer una buena oxigenación.

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