Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Por qué el ejercicio físico también es bueno para la mente

Ramón Sánchez-Ocaña

Lunes 5 de octubre de 2020

2 minutos

Ejercicios sencillos para runners mayores de 65 años que quieran mejorar su rendimiento

Lunes 5 de octubre de 2020

2 minutos

Pildoras

 

Pocas veces se destaca al hablar del ejercicio físico el rendimiento adicional que tiene para nuestro estado de ánimo. Sin embargo, está demostrado que el ejercicio obtiene además de una mejora del estado físico una buena compensación mental. La sensación de bienestar inunda después toda la jornada.

En principio, al demandar mayor oxigenación obliga al corazón a latir más deprisa con lo que aumenta el envío de sangre a todo el organismo. Eso se traduce de forma inmediata en que todo el cuerpo tiene una mayor oxigenación, un mayor riego. Y como consecuencia, sentirse más a gusto. Hay quien dice que el deporte –y cuanto más duro, más– estimula las endorfinas de nuestro cerebro; es decir, estimula los receptores placenteros y de ahí la recompensa del bienestar.

Pero los beneficios concretos son muchos. Como primera consecuencia, uno se encuentra mejor, más tónico, más sereno. Es también una baza contra el estrés. La actividad muscular descarga la mente y la agresividad. Esta demostrado que hacer deporte o ejercicio de forma metódica mejora el sueño. Se hace más estable y también más regular.

Y por último, mejora la respiración y la oxigenación de todos los tejidos, con lo que retrasa el envejecimiento.

Pero…

Todos esos beneficios pueden tornarse nocivos si no se toman precauciones. Por ejemplo, si queremos hacerlo de manera brusca. Siempre hay que iniciarse poco a poco. Incluso haciéndolo a diario, hay que dedicar unos minutos al calentamiento muscular. Porque si no, pueden surgir calambres, esguinces o rotura de fibras. Si además se ha ganado peso, es posible que se someta a toda la máquina a un esfuerzo excesivo y pueda tener algún fallo importante. Y piense que un ejercicio moderado quema más calorías que el intenso porque se realiza durante más tiempo y, por tanto, es un consumo de energía sostenido.

Por otra parte su corazón se lo agradecerá. Según las estadísticas, el riesgo de desarrollar una enfermedad coronaria se multiplica por 2,5 si se es fumador; por 2,4 entre los que tienen una tasa elevada de colesterol; por 2,1 entre los hipertensos; y por 1,9 entre los sedentarios. Andar todos los días un buen rato, con cierto ritmo, es suficiente.

Eso sí: lo importante es hacerlo de manera continuada y constante.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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