Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Fiebre, lo que debe tener en cuenta

Ramón Sánchez-Ocaña
Fiebre, lo que debe tener en cuenta. Foto: Bigstock
Píldoras

 

La fiebre es, con el dolor, el síntoma más general de cualquier afección. Por un lado, sirve de aviso de que algo no va bien; y por otro, es el sistema que el organismo dispone para aumentar las defensas. Por eso hay que insistir en que la fiebre es un síntoma que no hay que bajar a toda costa. Hay que dar al cuerpo cierto tiempo para que organice su lucha contra la infección.

Si el niño esta bien, aunque tenga fiebre, no hay por qué medicarle

Los pediatras han llamado muchas veces la atención sobre el abuso de los fármacos para bajar esa fiebre.

Debe tener en cuenta también que los antitérmicos constituyen un tipo de fármacos que no necesitan un cumplimiento horario nocturno como otros. Y concretamente aluden a que así como hay que despertarle si está a tratamiento antibiótico para que tome su dosis (y así mantener el nivel adecuado en sangre), no hay por qué hacerlo para bajarle la fiebre si el niño esta tranquilo.

¿Cuándo se considera que una persona tiene fiebre?

Muy útil

El proceso febril es muy útil al organismo para luchar contra virus y bacterias y aumentar su sistema inmunológico.

Tanto es así, que antes del descubrimiento de los antivirales (que adquirieron un gran protagonismo a raíz de la aparición del SIDA) uno de los mecanismos que se utilizaban para aniquilar los virus era provocar una fiebre alta. Y concretamente se llegaban a poner inyecciones intramusculares de leche hervida para provocar en el enfermo una reacción febril que reactivara su sistema inmunitario.

Las dosis

Normalmente, se suelen ajustar las dosis a la edad del niño. Pues bien los pediatras señalan que es mejor adecuarlas al peso.

Recomiendan 10-15 miligramos por kilo de peso en el caso de paracetamol y 10 miligramos/kilo si le damos ibuprofeno. Señalan que la dosis máxima diaria deben ser 90 miligramos por kilo de peso si es paracetamol; y si se trata de ibuprofeno, 40 miligramos (también por kilo de peso).

Ninguno de los dos fármacos deben darse antes de los tres meses de edad. Y el ibuprofeno solo debe proporcionarse a partir de los 6 meses.

bigstock Fiebre por estrés

Es un aviso

La fiebre es solo un aviso. Al médico le corresponde valorarlo y reconocer a qué se debe.

No hay ninguna relación entre la cantidad de fiebre y la gravedad de la afección. Debe recordar que los niños tienen una respuesta más exagerada ante un proceso infeccioso porque tienen todavía poco maduro su termostato. Un niño pequeño puede tener una fiebre cercana a los 40 grados por una infección leve en la garganta. (El caso inverso lo presentan las personas mayores porque su sistema de respuesta es más lento, está menos activo. Por eso no suelen tener fiebre alta).

La fiebre varía a lo largo del día. A última hora de la tarde, hacia las ocho, es cuando la temperatura es más alta. Por el contrario durante la madrugada, hacia las cuatro o cinco de la mañana es cuando la temperatura es menor.

La subida de temperatura produce aceleración del pulso, temblor, sudor e incluso dolor de cabeza. Lo normal es que el enfermo esté somnoliento. Aunque es verdad que a veces, y especialmente si se trata de niños, la fiebre les da una excitación especial, una vivacidad distinta.

Convulsiones

Si la fiebre es muy alta o sube muy deprisa el niño puede presentar convulsiones. Aunque es difícil de asumir, los pediatras lo dicen: Calma. En la inmensa mayoría de los casos no tiene importancia. Pasará en unos minutos.

Los pediatras aconsejan que se ingrese a todo niño que tenga convulsiones si no ha cumplido aun los dos años. Y que, aunque en la mayoría de casos, las convulsiones pasan enseguida, debe ingresarse al niño si la convulsión se mantiene durante más de 15 minutos.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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