Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Los colores que quitan el apetito

Ramón Sánchez-Ocaña
Hiporexia, o pérdida de apetito con la edad (bigstock)

En la historia, empezamos a comer lo que teníamos más cerca. A veces cosas tan aparentemente repulsivas como una inmensa araña (¿O no es eso un centollo?). Después fuimos eligiendo cosas y sin darnos cuenta nos vimos influidos por el color. Y de hecho se puede constatar que se consumen mucho más los alimentos claros que los oscuros.

Quizá por eso los calamares en su tinta son poco apetecibles para los niños, que, sin embargo, se sienten mucho más atraídos por la pasta. Las necesidades también influyen y, por ejemplo, los esquimales, que necesitan muchas calorías y vitaminas, comen el hígado de ballena crudo.

Pero lo de los colores es lo que más inquieta. No hace mucho tiempo un experto norteamericano lanzó la teoría de que si comías en platos azules, adelgazabas. Según su tesis, ciertos colores, como el azul y el púrpura, reducen el apetito.

Según el estudio de este experto -estudio titulado El Poder del color- todo se debe a que normalmente estos dos colores no están en la naturaleza de los alimentos que ingerimos. Quizá haya alguna pequeña excepción; pero generalmente esos no son colores de la comida. Por eso, cuando alguien los ve con el alimento, el apetito se apaga. Evidentemente, la lombarda o la remolacha no entraban en la dieta de este experto.

De manera inversa, hay otros colores que se nos asocian a las ganas de comer y que son los que debemos evitar si hacemos caso a esta manera de perder peso. Son el marrón y el blanco. Es más, hay un detalle que nos debería hacer pensar: está demostrado que cuando la decoración de un restaurante se realiza en marrón y blanco, aumentan las ventas.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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