Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

A más edad, peor se queman las grasas

Ramón Sánchez-Ocaña
Hormona de la melanina en la distribución de las grasas
Píldoras

 

Los alimentos funcionales están de moda. Son esos alimentos a los que se les ha añadido alguna sustancia para tratar de que, al margen de su capacidad nutriente, nos sirva para lograr algún aspecto saludable. Pero la pregunta que el consumidor se hace es simple: ¿funcionan los alimentos funcionales  ¿Sirven para algo? ¿Es verdad todo lo que su publicidad dice de ellos?

Parece que solo aquellos que demuestren su eficacia, en estudios similares a los que se llevan a cabo con los medicamentos, podrán utilizar efectos sanitarios en su promoción. Todos sabemos que los alimentos no son una medicina. Y todos sabemos también que muchas estrategias publicitarias están bordeando ese concepto; porque se atribuyen a determinados alimentos o a sustancias que se le añaden propiedades terapéuticas, preventivas o curativas. De lo que se trata es de que no haya “alegaciones de salud”; y si las hay, deben poder demostrarse con pruebas científicas que las avalen. 

El consumidor está confuso

El consumidor está confuso. Como lo está con las grasas. Tantas veces ha oído decir que son nocivas que no sabe qué hacer. Oye hablar de las grasas saturadas, de lo nocivas que pueden ser las grasas de la bollería industrial, que duda permanentemente . Es verdad que las grasas saturadas –todas las de procedencia animal, excepto las del pescado– se deben ir reduciendo de la dieta. Y consumir aceite de oliva que, aunque es un alimento calórico, es la mejor grasa posible.

¿Y por qué se carga contra la bollería industrial? Por las llamadas grasas “trans”. Los ácidos grasos “trans” son  los más nocivos que podemos ingerir. Se producen cuando se someten las grasas a procedimientos llamados de hidrogenación que las hacen más plásticas y utilizables para la elaboración industrial de determinados alimentos.

¿Y dónde se encuentran? Pues en una gran variedad de productos que consumimos a diario, como algunas margarinas, pan de molde, panecillos para salchichas o hamburguesas, galletas, pastelería, bollería industrial, cremas de untar, aperitivos, helados y multitud de alimentos. Debe decirse que NO todos los citados las contienen, ni en las mismas cantidades y cada vez se limita más su uso. Pero se ha demostrado que estas grasas “trans” son incluso peores que las grasas animales porque no solo elevan la fracción mala de colesterol, sino que incluso reducen el colesterol bueno. Su uso se va reduciendo. 

En contraposición, los especialistas destacan las ventajas saludables de los fitoesteroles vegetales que están presentes en frutas y verduras. Del mismo modo parece que los frutos secos, la fibra y los ácidos grasos omega 3 (los que contiene el pescado azul) forman parte del patrón dietético recomendable. La FDA americana sostiene que el consumo de 2 gramos diarios de fitoesteroles reduce de un 15 a un 40% el riesgo coronario.

Por cierto: a más edad, peor se queman las grasas. La experiencia nos lo demuestra a diario; pero ya lo dice la ciencia: las mujeres mayores de 60 años queman un 30% menos de calorías que las de 30. Y se demostró también que la facultad de quemar grasas es mucho menor cuando se trata de comidas  copiosas.

Así que grasas, pocas. Y a ser posible, de pescado.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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