Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

20 de cada 100 personas mayores en España están en clara desnutrición

Ramón Sánchez-Ocaña
Ramón Sánchez Ocaña: Mayores y desnutridos

Importante llamada de atención de la Sociedad Española de Geriatría: en la práctica, 20 de cada 100 mayores españoles están en clara desnutrición, porque según sus cálculos ingieren menos de 1.000 calorías diarias, cuando deberían ser el doble.

Y me viene a la memoria una charla con Grande Covián acerca de este asunto. Me comentó en una ocasión que muchos americanos que vivían en los estados del norte se iban a pasar el invierno a Florida, a un clima más agradable. Y allí se observó que la venta de potitos, de comida para niños, aumentaba considerablemente en algunas zonas. La razón era sencilla: las personas mayores los compraban diciendo que eran para sus nietos cuando en realidad era la base de su propia alimentación. Está preparado y no hay que cocinarlo.

No es que aquí ocurra algo parecido; pero es verdad que no se suele cuidar la dieta de los mayores. Y si viven solos corren el riesgo de comer solo lo que les gusta, o matar el hambre con cualquier cosa que no necesite mucha preparación.

Una buena dieta es fundamental en las personas mayores. Debe ser rica en proteínas, moderada en hidratos de carbono y baja en grasas. (Hidratos de carbono que pueden ser pan, pastas, arroz, patatas, frutas). Como las proteínas no se almacenan, hay que comerlas todos los días y deben ser el 20 % de las calorías de la dieta (Proteínas: carne, pescado, huevos, leche, queso... No hay que pensar siempre en carne. Hay pescados muy ricos y no caros o huevos. Si hay problemas dentales se puede comer la carne en puré, picada, o en croquetas. Si es por el precio, puede comprarse pollo, que es más barato y tiene una buena calidad de proteína. Huevos, salvo indicación contraria del médico, por problemas de otro tipo, se pueden comer tres o cuatro por semana). Se deben restringir los fritos y las grasas cocinadas, así como la mantequilla, embutidos y en general toda la grasa animal. La capacidad de digestión de las grasas va disminuyendo con la edad.

Pero se debe tomar más líquido. El mayor bebe menos agua de la que necesita, porque con los años se va perdiendo sensación de sed. A veces asocia agua con frío. Por eso, si no bebe agua, debe ingerir zumos o
infusiones
.

Y una llamada de atención: suelen iniciar su comida con un caldo. Habría que invertir el orden. Porque el caldo, el agua caliente, entona, pero tiene muy pocos nutrientes para el volumen que ocupa y puede quitar el apetito. Que empiece por el pescado o el filete y acabe, si le apetece, con el caldito caliente.

La dieta de los mayores, en definitiva, debe ser fácil de preparar, vistosa, agradable a los ojos y estimulante del apetito. Variada, de fácil masticación y digestión y además, equilibrada y económica.

Y es mejor hacer cuatro o cinco comidas más ligeras que las tres a las que estamos habituados.

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