De cada 2.500 personas mayores de 15 años, por lo menos una sufre una quemadura seria al año. Si hablamos de menores de 15 años, las cifras son más duras: es uno de cada 800. Y casi todas se producen en la casa; sobre todo, en la cocina.

Estadísticamente, la primera causa de quemadura es la escaldadura, producida por un líquido caliente, normalmente agua o leche. Después, las quemaduras por contacto: una plancha desenchufada, pero caliente; la puerta del horno que la madre abre protegida por un rodillo, pero a la que se acerca el niño... Lo grave de estas quemaduras no suele estar en su extensión, sino en los problemas funcionales que originan, porque una mano así quemada, es difícil que vuelva a recuperar toda su función.

A medida que el niño crece también varía el accidente. Hacia los siete años la llama ocupa el primer lugar estadístico como agente de quemadura. Y después, las causas ya empiezan a distinguirse incluso por sexos. En el varón adulto, las quemaduras serias se producen casi siempre en un accidente laboral. En la mujer, suelen producirse por fuego o explosión en la cocina. En la tercera edad, casi exclusivamente se producen por llama.

Aunque parezca mentira, cuando sufrimos una quemadura, dependiendo de su extensión, sufre todo nuestro organismo.

El primer efecto es la pérdida de líquidos. Nuestra piel actúa como barrera para el agua de nuestro cuerpo. Si se quema, se produce un trasvase de agua que puede ser muy grave. Líquidos, iones, proteínas, salen de su sitio y llegan hasta la superficie... Entre esos líquidos también está la histamina, con lo que puede haber reacciones alérgicas...

La pérdida de agua por evaporación puede ser grande. Y grave. Cuando hay una quemadura, la capacidad de evaporación se multiplica por diez...

Y con otros problemas añadidos. Muchos glóbulos rojos se destruyen y otros quedan alterados y tienen que ir sustituyéndose... 

De todos modos, el mayor problema de las quemaduras es la infección. Y es que las características de la lesión térmica son las idóneas para el asentamiento y proliferación de las bacterias. De hecho, en mayor o menor grado, la contaminación o la infección están siempre presentes en la evolución de una quemadura...

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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