Los mayores tienen -tenemos- mas frío. Sus cuerpos contienen menos grasa y están más expuestos a las bajas temperaturas. Por eso, pueden ser útiles unos consejos. En principio, hay que recordar que es mejor ponerse varias prendas superpuestas que una sola que teóricamente abrigue más. La razón es sencilla: siempre entre tejido y tejido queda una capa de aire que puede servir de aislante. En otras palabras: abrigan más dos prendas finas que una más gruesa. Por otra parte, también puede ayudar la dieta que, en tiempos fríos, debe ser a base de hidratos de carbono -pan, pasta, arroz-. Y proteínas como carne y pescado (mejor si es azul). Como siempre, a las personas mayores se les debe insistir en que consuman más líquidos. Ellos no tienen sensación de sed y, sin embargo, deben estar bien hidratados.

En cuanto al alcohol existe la creencia de que tonifica y da calor. Eso es absolutamente falso. La sensación inicial de calor que produce es una reacción momentánea. Es una vasodilatación superficial de la cara y las extremidades y por eso aparece la rojez característica. Los vasos superficiales calientan la piel que, al contacto con el aire, sufre una pérdida de calor, con lo que la temperatura interior del cuerpo disminuye. Beber para contrarrestar el frío es contraproducente, como se ha demostrado en muchas experiencias. La realidad es que muchos alcohólicos han aparecido muertos de frío, precisamente por este fenómeno. Y no se debe olvidar que el mayor va tolerando el alcohol cada vez peor.

Por otra parte, los especialistas en geriatría recomiendan que la temperatura en el domicilio no sea nunca inferior a 21 grados y que las personas mayores eviten siempre que puedan los braseros y las estufas que usan butano y que, en este sentido, se decanten por la calefacción eléctrica o los radiadores.

¿Y por que los mayores deben tener una protección especial ante el frío? Porque, como dice la Sociedad Española de Geriatría, “en general, el frío empeora aquellos problemas relacionados con el sistema circulatorio -angina de pecho, circulación en piernas o ictus- y con el sistema respiratorio por el aumento de las infecciones. Además, el frío favorece que las plaquetas se agreguen y que la sangre pueda circular "más espesa", por lo que puede empeorar cualquier proceso cardiovascular.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

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