Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Uno de cada tres mayores de 65 años se cae al menos una vez al año

Ramón Sánchez-Ocaña
Nicturia caídas
Pildoras

 

En una reciente reunión con las asociaciones de mayores celebrada en la sede de 65Ymás se puso de manifiesto que uno de los temores más recurrentes para las personas mayores es el de las caídas. Y es que se trata de un problema serio: es la tercera causa de ingreso hospitalario de las personas mayores de 65 años. Y, según las estadísticas, una de cada tres personas que haya cumplido esa edad se cae al menos una vez al año.

Según el doctor José Manuel Ribera Casado, catedrático de Geriatría de la Universidad Complutense de Madrid, los factores que ponen en riesgo a una persona mayor para que sufra una caída pueden tener su origen en las condiciones de la propia persona –desequilibrio, problemas de la vista, en los pies…– o en el entorno. Sobre estos últimos, alude por ejemplo a la disposición del mobiliario en la casa, la iluminación o los escalones en los edificios.

La caída en sí misma es un problema porque tiene un impacto negativo en su estado emocional ya que “muchas veces se retrae y deja de seguir haciendo su vida con normalidad”, nos decía el doctor Ribera. A esto se le suman las consecuencias físicas del golpe. Un tercio de las personas que se caen se rompen algún hueso o sufren una contusión fuerte.

Las secuelas pueden ser nefastas. Además de los efectos psicológicos antes mencionadas, la inmovilidad imprescindible para su recuperación hace que el paciente empeore sensiblemente su situación general: los que estaban mal nutridos se desnutren aún más, a los que tenían demencias se les agudiza el cuadro…

Por eso, en este terreno, igual que en otros aspectos de la salud, los expertos hacen mucho hincapié en la prevención. En el caso de las caídas y las fracturas, juega un papel fundamental la alimentación y el ejercicio para prevenir la osteoporosis, aunque también hay que tener en cuenta los elementos externos..

Los datos

Según datos de la Sociedad Española de Medicina Familiar y Comunitaria, el 32 por 100 de los mayores de 70 años ha sufrido alguna caída (es decir, en España más de millón y medio). La mayoría de las caídas son por la mañana y en casa. Por si fuera poco, los mayores son consumidores de cuatro o más fármacos al día, que aumenta considerablemente el riesgo de caerse (sobre todo, si se trata de antihipertensivos, antidepresivos o ansiolíticos). Muchos mayores consideran este percance como un accidente habitual. En la mayoría de ocasiones está solo cuando se cae y en un porcentaje aun mayor (70) se cae de la misma manera.

Y un detalle curioso: el 49,6 por 100 de los que se caen se levantan de forma inmediata; el 36,5 por 100 tarda menos de diez minutos; casi un 10 por 100 tarda entre 10 y 60 minutos y un 4,5 por 100 tarda entre 1 y 6 horas. Más de la tercera parte, necesitó ayuda para poder incorporarse.

El síndrome post-caída

Lo más relevante es lo que acabamos de decir: una de cada tres personas mayores de 65 años sufre una caída por lo menos una vez al año. Y  la tercera parte de ellas tiene, como consecuencia una fractura u otras lesiones más o menos graves. Los especialistas empiezan a considerar que la atención de estas personas no debe ser solo física, sino también psicológica, porque cada vez es mayor el número de ellas que padecen el síndrome post caída que se caracteriza por un miedo exagerado a sufrir un nuevo tropezón . Y esto limita de manera importante su actividad física y su calidad de vida. De hecho, un buen porcentaje de personas mayores temen moverse, temen nuevas caídas dentro o fuera de casa y no se atreven ni a salir, ni a moverse si no es con la ayuda –muchas veces innecesaria– de alguien de su entorno.

Además, en palabras del Dr. Ribera Casado “se tiende a frivolizar sobre este tema que ha sido ignorado en la mayor parte de los programas docentes. Sin embargo su magnitud y sus consecuencias son suficientemente importantes como para tomarlo con seriedad y analizar su epidemiología, causas, factores de riesgo y tratamiento”.

La prevención 

A los 65 años, todos, en mayor o menor grado sufrimos osteoporosis, es decir, pérdida de masa ósea, con lo que el hueso se hace más frágil. Es el momento de tener muy en cuenta la prevención de caídas y fracturas.

Se basa en tomar simplemente, algunas precauciones:

- Control periódico de la vista y el oído.

- Que haya siempre buena iluminación en toda la casa.

- Las caídas en las escaleras se producen sobre todo, cuando se bajan. Procure que haya barandillas y si las hay, cójase a ellas. El primer escalón y el último deben estar visiblemente marcados.

- Compruebe todas las alfombras para asegurarse de que no tienen arrugas. Cubra las superficies deslizantes con alfombras en buen estado y fíjelas en el suelo con dispositivos antideslizantes.

- Mantenga los cordones eléctricos o el cable del teléfono fuera de los lugares por donde se puede pasar.

- Esté al tanto si camina por el hall de un hotel, de un banco, un supermercado o un hospital. Los suelos pueden ser deslizantes o el brillo puede llevarle a una confusión visual. Si lo necesita, no dude en pedir ayuda.

- Los utensilios de cocina de uso cotidiano deben estar en lugares de fácil acceso para evitar inclinarse innecesariamente. Cuelgue las cosas  de la pared.

- Utilice un carrito para trasladar objetos de peso o fuentes calientes.

- Instale barras de sujeción en las paredes del baño a lo largo de la bañera.

- Use alfombrillas antideslizantes, tiras adhesivas o moquetas en las superficies.

- Levántese lentamente de la cama. Si lo hace de forma brusca puede producir un descenso de la presión y puede caerse.

El hueso más débil

La edad es uno de los factores determinantes –en las mujeres, la menopausia– de la pérdida de masa ósea. El hueso se hace más poroso, pierde consistencia y el riesgo de fractura aumenta de manera considerable. La parte de hueso que más se pierde es la trabecular, es decir, el tejido óseo que sirve como de sostén vertical en las vértebras, el que hace el entramado de consistencia de la vértebra. La pérdida de hueso trabecular (20 por 100 del esqueleto) es mucho mayor que la  de hueso cortical (80 por 100 de esqueleto). Una caída en esas circunstancias puede determinar la fractura, que produce sobre todo en la parte distal del radio, en las vértebras y en la cabeza del fémur. Se puede calcular que una cuarta parte de mujeres occidentales han sufrido por lo menos una fractura antes de los 80 años. No es que el varón este ajeno al problema. Pero es fácilmente comprobable que su pérdida de masa ósea no solo empieza más tarde, sino que evoluciona más lentamente.

Y es que la carencia de estrógenos que caracteriza la menopausia acelera esa pérdida de hueso.

El problema serio es que como la esperanza de vida va en aumento, y la edad es factor de riesgo para la osteoporosis, la fragilidad de los huesos, también. Entre un 30 y un 50 por 100 de todas las mujeres que hayan pasado la menopausia y casi todas las personas de más de 75 años, se verán afectadas. Aunque el varón también tiene riesgo, la realidad de muestra que por ejemplo, si hablamos de vértebras, afecta a ocho mujeres por cada varón. Y si hablamos de cadera, por cada hombre que se la rompe, se la fracturan por lo menos, tres mujeres. Se calcula que a partir de la menopausia la pérdida de masa ósea es de un 2 por 100 de esqueleto al año.

Un 15 por 100 de las mujeres sufrirá una fractura de cadera en algún momento de su vida. Otro quince por ciento de más de 50 años, sufrirá fractura de muñeca. En España se produce una fractura por osteoporosis cada 15 minutos.

El proceso comienza alrededor de los 30 años. Pero la mayoría de los casos no tiene reflejo clínico y por tanto no se diagnostica hasta pasados los cincuenta lo que retrasa la adopción de medidas preventivas...

La cadera

Está demostrado que la fractura de cadera es una de las causas principales de incapacidad entre los ancianos. Como además, la edad media de esta fractura se sitúa en los 75 años, un porcentaje notable (entre el 15 y el 20) fallece en los meses siguientes a la fractura. La mayoría de los pacientes que sobreviven a una fractura de este tipo son incapaces de realizar por si mismos las actividades cotidianas.

Cuando se fractura la cadera, un alto porcentaje de pacientes no recupera la misma capacidad funcional que tenía antes. Sólo un 26 por 100 de quienes la sufren recupera sus funciones.

Lo que ocurre con las vértebras

Nuestras vértebras están formadas por hueso trabecular. Como decíamos, el hueso atravesado por trabéculas que le sirven de apoyo. Pues bien, cuando la osteoporosis llega, la célula destructiva, el osteoclasto, amplia la anchura de esas trabéculas. Poco a poco, va dejando el hueso sin soporte. Y lentamente, pero de forma inexorable, el hueso pierde resistencia y muestra una imagen bicóncava. Por uno de esos extremos acabará cediendo y por tanto, encorvando la columna vertebral. Y en muchos casos, el hueso sin sostén, acabara rompiendo. A partir de la menopausia, se pierde un 2 por 100 de masa ósea cada año. Y esa pérdida es mayor en las vértebras... La mujer que ha padecido fractura vertebral tiene un riesgo muy elevado de tener en el futuro nuevas rupturas que pueden aparecer tras un mínimo esfuerzo.

La muñeca

La muñeca es otra de las zonas que suele fracturarse con mayor frecuencia. Se produce en torno a los 55 años. Muchas de las pacientes se recuperan pero sufren un proceso de dolor crónico, alteraciones en la piel o inflamación articular. Entre quienes han sufrido esta fractura es tres veces más frecuente encontrar limitaciones en la actividad diaria (vestirse o subir escaleras).

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