Juan Carlos Alcaide
Opinión

Resiliencia de mayores: el arte de levantarse

Juan Carlos Alcaide

Martes 10 de febrero de 2026

4 minutos

La resiliencia es la clave para determinar la longevidad

Martes 10 de febrero de 2026

4 minutos

Hay palabras que se parecen, pero son distintas. “Resiliencia” y “residencia” comparten algo más que un parecido fonético: comparten la idea de permanecer. La residencia es el lugar donde uno está; a veces (pocas) por elección, otras por necesidad. En España, muchos mayores dicen vivir en una residencia porque no tienen más remedio: llegan casi desahuciados. Y no quedan muchos años para seguir levantándose.

La resiliencia, en cambio, no es un edificio ni un servicio. Es el modo en que uno se levanta cada día, literal y metafóricamente. Y aquí conviene decir lo que ya sabemos si hemos vivido un poco: vivir es levantarse. No como eslogan, sino como definición práctica de la vida humana. No hay vida sin adversidad. Caemos por el cuerpo, por el miedo, por la pérdida, por la soledad, por el cambio que llega demasiado rápido: la vida pasa, pesa y pisa. Y, en algún punto, aparece el desastre: grande o pequeño, visible o íntimo, inevitable. La clave no es evitarlo —no se puede—; la clave es asumirse y asumirlo sin quebrarse.

Aceptación superadora: mirar de frente lo que hay, dejar de gastar energía en negar lo inevitable y convertir lo posible en acción. Desar hacer lo que se hace en lo posible. Levantarse no es volver a ser el de antes; es volver a levantarse con más criterio, con más verdad y con menos autoengaño. Ya no eres el de ayer y hay que asumirlo.

Elogiar la madurez no es romantizar la edad. Decía Sabina que “envejecer es una gran putada”. Y, aun así, hay que vivir; la alternativa es peor. Vivir es asumir. La madurez es una competencia: se entrena con años, pérdidas, aciertos, cansancio y lucidez. Y se entrena en un equilibrio difícil: sostenerse sin endurecerse. La madurez es esa mezcla rara de realismo y ternura; la habilidad de aprender del pasado sin vivir mirando al pasado todo el rato. Saber lo que duele sin convertir el dolor en identidad. Por eso la persona mayor que ha vivido de verdad no presume de invulnerabilidad: presume, si acaso, de haberse levantado más veces de las que cayó. Y de haber aprendido a levantarse mejor.

Nos caemos de muchas maneras: una enfermedad, un duelo, una crisis económica, una decepción, un cambio de rol, una jubilación mal digerida, una soledad que llega sin pedir permiso. Nos caemos también por dentro: cuando se agota la paciencia, cuando el cuerpo no acompaña, cuando el mundo se vuelve más digital que humano. Y cuando el miedo vence: miedo a depender, a sobrar, a no entender, a no ser querido. Y, sin embargo, nos levantamos. A veces con épica. A veces con rutina, bendita rutina, porque si cambia suele ser a peor. Sin aplausos. Levantarse es, casi siempre, un acto silencioso.

La resiliencia es una “residencia interior”: una casa mental habitable. Y, si me permites la imagen, una residencia interior con taller: un lugar propio lleno de herramientas. Herramientas de supervivencia. Herramientas para tolerarse, legitimarse, cuidarse, pedir ayuda sin vergüenza y ofrecer ayuda sin invadir. La resiliencia, en el fondo, es aprender a vivir en esa casa con dignidad: ordenar lo que importa, tirar lo que estorba, abrir ventanas, asumir el desastre cuando llegue, que ha de llegar y, al día siguiente, levantarse otra vez.

Y hay algo decisivo: las personas mayores no sólo resisten; también ayudan. Ayudan con un consejo que no humilla, con una mirada que tranquiliza, con una presencia que no invade. Ayudan porque saben —por experiencia— que la vida no se supera en solitario. La resiliencia madura no es “yo puedo con todo”; es “yo puedo con esto… y contigo al lado, mejor”.

Diez claves de la resiliencia en mayores (prácticas y entrenables):

  1. Autoconcepto estable (sin rigidez): saber quién soy hoy, no sólo quién fui. Aceptándome y queríéndome...

  2. Quererse sin negociación: dejar de maltratarse por dentro; respeto propio incluso al fallar.

  3. Tolerarse: convivir con límites, manías, miedos y contradicciones sin dramatizar.

  4. Legitimarse: darse permiso para descansar, para decir no, para elegir, para cambiar de opinión.

  5. Aceptación superadora: aceptar no es rendirse; es dejar de pelear con lo inevitable para actuar sobre lo posible.

  6. Narrativa útil del pasado: no “me pasó esto”, sino “aprendí esto”; pasado como maestro, no como juez.

  7. Redes con propósito: vínculos que sostienen; menos cantidad, más reciprocidad y respeto.

  8. Rutinas protectoras: sueño, comida, movimiento, orden mínimo; estabilidad, no obsesión.

  9. Sentido y contribución: tener a quién y para qué; un proyecto pequeño basta para sostener la identidad.

  10. Buen humor: el humor no niega el dolor; lo domestica y reduce su poder de mando. Entrenar el optimismo

Cuidarse: cinco pautas (sin mística, con método)

  1. Cuerpo: caminar o moverse cada día, adaptado; el cuerpo regula la mente.

  2. Sueño: horarios, luz, pantallas; siesta corta, descanso con disciplina.

  3. Alimentación: regularidad y sencillez; comer para sostenerse, no para anestesiarse.

  4. Mente: “dieta informativa” y foco; lectura, escritura, respiración, silencio útil. Cabeza en orden, paz mental.

  5. Relación: una conversación significativa a la semana como mínimo; no sólo mensajes.

La madurez es precisamente eso: la capacidad de levantarse… y levantarse mejor. Hasta que un día, ya no te levantes. Y asumirlo, también, es Resiliencia de Mayores.

 

Sobre el autor:

Juan Carlos Alcaide

Juan Carlos Alcaide

Experto en Marketing, Experiencia de Cliente, Empatía con el cliente, Empatía Silver, Silver Economy y Sénior Marketing.

Obsesionado con la Empatía, cuenta con gran experiencia en el uso de Inteligencia Artificial en la Empresa.

Dirige MdS Global Marketing, consultora especializada en Marketing y Experiencia de Cliente-Fidelización. Consultor en Experiencia de Cliente, Fidelización y Marketing-Ventas. Conferenciante y profesor de ESIC desde 1994.

Sociólogo. Máster en Marketing y Diplomado en Recursos Humanos. Experto en Servicio al Cliente y Experiencia de Cliente.

Experto en Transformación Digital de la Experiencia de Cliente, Fidelización y Marketing Digital.

Thinking Heads le incluye en el catálogo 'Top 100 conferenciantes de España'. Es autor de 12 libros.

♦ Más de 25 años de experiencia en Consultoría y Formación de Directivos. Ha trabajado para más de 120 empresas (también internacionales): Asisa, Renault, Metro de Madrid, Telefónica, La Caixa, Disney Corporation, Cemex, Eroski, Ibercaja, Banco Cooperativo, Reparalia, etc.

♦ Pionero en Experiencia de Cliente y Empatía aplicada a personas mayores y Silver Economy.

♦ Pionero en España en introducir el concepto de ‘Customer Experience’ en trabajos desde hace más de 20 años. Ha dictado cursos y conferencias sobre ello en diferentes foros profesionales (APD, CEOE) en España, Perú y Ecuador.

♦ Promotor y socio fundador de DEC (Asociación para el Desarrollo de la Experiencia de Cliente).

♦ Miembro del Consejo de Gobierno de la Asociación Española de Marketing.

♦ En el ámbito de la Fidelización de Clientes y CRM ha trabajado para empresas como Securitas Direct, Asisa, Hilo Musical, Reparalia, Caja Laboral y otras.

♦ 30 años de experiencia como docente. Profesor de Marketing en ESIC y profesor invitado en otras escuelas de negocios de Europa y Latinoamérica. Profesor de MBAS.

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