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¿Es recomendable pedir un crédito para hacer frente a una hipoteca?

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Sábado 2 de noviembre de 2019

2 minutos

La opción de pedir un préstamo para completar una hipoteca o ampliar la que tenemos es controvertida

¿Es recomendable un crédito para hacer frente a una hipoteca?

En el momento de pedir una hipoteca nueva o hacer frente a la que ya tenemos, existe una opción que en numerosas ocasiones se pone en tela de juicio: la de pedir un crédito que nos hará conseguir el dinero que necesitamos pero que, a la larga, nos endeudará más.

De ahí la pregunta de si es recomendable pedir ese crédito o si, por el contrario, lo mejor es evitarlo en la medida de lo posible.

Pedir una nueva hipoteca

Si te acabas de comprar un nuevo inmueble, ya sea una segunda residencia o porque te has cambiado de casa, y necesitas pedir una hipoteca, has de saber que el banco no suele dar más del 80% de la tasación del inmueble. Es probable que a tu edad no lo necesites ni que te vayas a “meter” en una hipoteca de muchos años, pero en caso de que esto ocurra, una práctica que no resulta recomendable es la de pedir un crédito por el 20% del capital que no incluirá el banco en la hipoteca.

Hay ocasiones en las que algunos usuarios tratan de conseguir ese dinero que les resta para comprar una vivienda mediante créditos personales. Esto les proporciona la suma que necesitan para hacerse con la propiedad, pero después no solo deberán afrontar la mensualidad de la hipoteca (con sus respectivos intereses), sino que además deberán pagar un crédito (generalmente con intereses algo mayores), lo que puede devenir en una situación mucho más complicada. De hecho, cabe apuntar que no se recomienda que el endeudamiento supere el 33% de los ingresos netos mensuales.

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Ampliar la hipoteca que tenemos

En ocasiones ocurre que para acometer lo que nos queda de hipoteca tengamos que pedir “ayuda”. En ese caso existe tanto la opción de pedir un préstamo o de ampliar dicha hipoteca. Elegir una u otra posibilidad depende de la situación de cada persona, pero como apuntan en Rastreator.com, se dan unas circunstancias que invitan más a una u otra.

Por ejemplo, ampliar la hipoteca merece la pena cuando el usuario tiene dinero para asumir los gastos relacionados con la gestión de dicha hipoteca, cuando no queda mucho tiempo para acabar de pagarla o siempre que el banco lo acepte. En cambio, el préstamo resulta más adecuado obviamente cuando el banco no permite la ampliación de la hipoteca o cuando no se cuenta con los ahorros para afrontar esa prórroga. En este caso, aunque el interés sea mayor, no habrá que acometer los gastos que supone la ampliación de la hipoteca.

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