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Consejos para lograr un buen café si utilizas una cafetera italiana

Marco Herrera

Miércoles 3 de abril de 2019

2 minutos

La cafetera italiana proporciona un excelente resultado aunque lleve más tiempo que las de cápsulas

Cafetera moka italiana

Con el auge de las cafeteras de cápsulas, parece que para muchos ha quedado en el olvido el excelente café que se puede conseguir con la cafetera italiana de toda la vida. Aunque el proceso es más laborioso, conlleva más tiempo y puede ensuciar más, compaginar ambas no es mala idea. Porque aunque la cafetera de cápsulas sirve por lo general un gran café, el olor del café haciéndose en una moka resulta de lo más evocador, aparte de que ambos difieren, sobre todo en que el café de cápsulas suele ser más dulce. Vemos cómo conseguir un buen café con estas cafeteras que tanto tiempo nos llevan acompañando en casa.

El café, si es en grano, mejor

Lo primero es tener una buena materia prima. Hay cafés molidos en los supermercados de distinto precio y calidad, pero quizás para conseguir un café y un molido a tu gusto, lo mejor sea comprarlo en grano. Ya hablamos de las mejores tiendas de café en grano en algunas ciudades de nuestro país, la cual es una iniciativa de negocio que parece que va proliferando en cada vez más localidades españolas.

En estas tiendas podéis comprar el grano de café que dé un sabor más cercano al que buscáis, con personal capacitado para que os aconsejen. Incluso en la mayoría de ellas, una vez elijáis el grano, os lo muelen a vuestro gusto. También es una buena idea adquirir el café en grano en las tiendas de comercio justo de distintas ONG, porque aparte de la labor humanitaria, ya de por sí importante, son cafés bastante puros, sin manipulación de ningún tipo. Si lo compráis aquí, es indispensable tener en casa un molinillo. Hoy en día los hay eléctricos, los cuales muelen el café en segundos y son bastante económicos de precio.

El proceso

Una vez frente a la cafetera italiana, desenróscala y llena de agua la base justo hasta debajo del filtro (una especie de tornillo plateado en la parte superior de la base), sin que este quede sumergido en agua ni lo más mínimo. Dependiendo de cuánto café quieras, muele en consonancia a ello y viértelo sobre el filtro (la platea redonda con agujeritos y un pequeño tubo hacia abajo). Una vez puesto el café molido sobre el filtro, no lo apelmaces, simplemente nivélalo. Enrosca la parte superior de la cafetera y ponla al fuego con la tapa de arriba abierta.

Dependiendo de si lo quieres más cargado o no, sube o baja el fuego. Un fuego más alto te proporcionará antes el café, pero será de menor intensidad (aunque esto también lo marca el grano elegido), mientras que hacerlo a un fuego medio o medio bajo tardará más tiempo en hervir y por tanto más en darte el café. Una vez que empiece a salir el café en la parte superior, apaga el fuego y cuando haya salido todo, remueve el café en la parte superior con una cuchara antes de servirlo.

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