Alimentación

La causa real de la barriga cervecera que no imaginas

65ymás

Viernes 10 de julio de 2020

3 minutos

Arrastra la fama de estar tras esas grandes tripas de algunas personas

La causa real de la barriga cervecera que no imaginas

Los estudios sobre las propiedades de la cerveza y su acción en organismo son numerosos. Algunos señalan los beneficios que puede suponer su consumo, siempre moderado, y otros consideran que su ingesta frecuente contribuye a la obesidad. La cerveza es una bebida fermentada, cuyos ingredientes básicos son el agua, el lúpulo y la cebada y que tiene, en general, una baja graduación. Elaborada y consumida desde la antigüedad, es parte de la cultura gastronómica europea.

¿Cuántas calorías tiene una cerveza? Esa es la pregunta del millón para saber, de verdad, si tiene algo de cierto esa expresión tan recurrente de "barriga cervecera". En primer lugar, hay que recordar que existe una gran variedad de cervezas, desde las rubias, hasta las negras, sin olvidar que también las hay sin alcohol, pero para que te hagas una idea el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, refleja en su tabla de calorías de las distintas bebidas alcohólicas, que un tercio de cerveza supone la ingesta de 150 kcal. (una copa de vino tinto sumaría unas 65).

Como a la hora de tomar un aperitivo, lo que se suele pedir es una o dos cañas, el Centro de Información Cerveza y Salud de España (CICS) señala que esta medida implicaría que con cada “vasito” le estás aportando a tu organismo unas 90 Kcal. Si la caña fuese sin alcohol, la ingesta quedaría entorno a las 35 kcal.

¿Es mucho? ¿Es poco?... Hay que tener en cuenta que la caña normalmente va acompañada de algún alimento, la imprescindible tapa, por lo que, a cada 'ronda', añadimos calorías. Por otra parte, sabemos que la ingesta calórica diaria necesaria para cubrir nuestras necesidades energéticas básicas oscila entre las 1.500 – 2.500 kcal... visto así, las 90 de una caña no parecen demasiado.

Pese a haber opiniones expertas diversas, en general los nutricionistas coinciden en que como cualquier otro alimento, la cerveza, dentro de un consumo moderado (hay que insistir), no es la responsable única de un incremento en el peso. Es la dieta en su conjunto y los hábitos de vida los que llevan a situaciones de desequilibrio nutricional y a problemas de sobrepeso. Quemar esas 150 kcal, del tercio, te costará caminar a buen ritmo unos 30 minutos, o hacer otra actividad física que suponga un gasto energético. El alcohol en sí mismo no reporta beneficios al organismo, pero no todos los alimentos que lo contienen son perjudiciales.

Un estudio verifica que beber cerveza moderadamente no afecta a los gases

Sin evidencias científicas

El doctor Francisco Tinahones, presidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), afirma en El Confidencial que "es un mito que, probablemente, tenga que ver con el logo de una conocida marca en el que aparece un hombre obeso con una jarra de cerveza en la mano". Más allá de esta imagen, "no hay ninguna evidencia científica que demuestre que la cerveza engorde más que otras bebidas (que no sea el agua)". Ahora bien, "siempre y cuando se haga un consumo moderado, que corresponde a una caña diaria las mujeres y dos los hombres", matiza.

Este experto también descarta el argumento de que el alcohol de la cerveza pueda ser el responsable de la tripa prominente. Y expone: "Una cerveza 'sin' o 0,0% puede tener más calorías que una con alcohol, por eso hay que mirar las etiquetas para comprobar el valor nutricional". Igualmente, este endocrino también desmonta la teoría de que el gas de la cerveza contribuya a hacer crecer la barriga porque el acúmulo de gas en el sistema digestivo es una distensión abdominal pero no más grasa. Aun así, admite que "el gas de las bebidas puede alterar la microbiota y favorecer el meteorismo, distensión abdominal, pero es malestar y no obesidad".

Por tanto, la barriga cervecera es realmente obesidad abdominal, más frecuente en los hombres, y no tiene a la cerveza como única culpable. Como describe el especialista, "es obesidad central (concentrada en la zona del abdomen), una disposición de la grasa que está condicionada hormonalmente" y que depende especialmente de las hormonas masculinas, aunque "algunas mujeres, especialmente a partir de la menopausia, también presentan esta distribución de la grasa".

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