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Un estudio verifica que beber cerveza moderadamente no afecta a los gases

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Miércoles 11 de marzo de 2020

6 minutos

Además no aumenta el reflujo gastroesofágico ni altera la capacidad de acomodación gástrica

Un estudio verifica que beber cerveza moderadamente no afecta a los gases
Teresa Rey

Foto: Bigstock

Miércoles 11 de marzo de 2020

6 minutos

Una de las creencias frecuentes entorno al consumo de la cerveza y sus efectos en la salud es que su ingesta provoca gases. Sin embargo, el doctor Enrique Rey Díaz-Rubio, jefe del Servicio de Aparato Digestivo del Hospital Universitario Clínico San Carlos de Madrid (@HospClinico), ha liderado un estudio en el que desmiente este mito. El estudio titulado Influencia de la ingesta de cerveza sobre la fisiología gastroesofágica y síntomas digestivos postprandiales, que se ha publicado en la revista científica Neurogastroenterology & Motility, ha demostrado que consumir de forma moderada cerveza no aumenta el reflujo gastroesofágico ni altera la capacidad de acomodación gástrica.

Sin reflujo

El objetivo del análisis fue evaluar si esta ingesta está asociada a “síntomas digestivos altos” después de las comidas como puede ser acidez, regurgitación o saciedad precoz. Y también analizar si se producía alguna alteración en la acomodación gástrica.

En primer lugar analizaron qué ocurría cuando una persona se tomaba un vaso de cerveza antes de la comida y otro antes de la cena en la vida real, sin realizar ningún tipo de control paralelo. Para hacer la evaluación pasaron un cuestionario en el que se preguntaba acerca de veinte síntomas digestivos como náuseas, malestar en alguna zona del abdomen, vómitos…

Después se realizó un estudio sobre una ingesta controlada. En este caso se basaron en un modelo experimental para determinar qué ocurría si se ingería el equivalente a una lata de cerveza, es decir, 33 centímetros cúbicos de la bebida unos quince minutos antes de una comida controlada. Se pretendía así evaluar los efectos digestivos en comparación con los efectos producidos tras tomar agua en base al mismo procedimiento.

Los participantes del análisis fueron 30 adultos jóvenes mayores de 18 años, que no presentaban síntomas digestivos ni reflujo gastroesofágico previos. A diez de ellos, se les dio cerveza con alcohol, y a los veinte restantes se les ofreció sin alcohol. Después procedían a comer y se estudiaba su sensibilidad. En concreto, se les preguntaba por cuatro síntomas que debían evaluar del uno al cinco. A la par se les colocó una sonda digestiva desde el estómago al esófago, para analizar la fisiopatología digestiva, registrar el ph y medir la resistencia eléctrica con el objeto de ver si estaba pasando líquido, gas o sólido.

Las propiedades de la levadura de cerveza

Los resultados demostraron que no hubo diferencias significativas en cuanto al reflujo de líquidos tras consumir los dos tipos de cerveza con respecto a la ingesta de agua. En el primer grupo se observaron 47 casos de reflujo gaseoso tras beber agua, y para la cerveza tradicional, se contabilizaron 44. En el segundo, se contabilizaron 29 reflujos gaseosos en el caso del agua frente a los 30 casos que disfrutaron de cerveza sin alcohol.

Así pues el doctor asevera que los datos de la investigación han reflejado que tomar cerveza de forma moderada “no produce un aumento del gastroesofágico en sujetos sanos tanto en situaciones de control como en la vida real.”

La ingesta en mayores

El consumo de cerveza en personas mayores debe ser muy moderado cuando contiene alcohol, según los expertos. Como se sabe en este grupo poblacional un exceso de bebidas alcohólicas puede incrementar el riesgo de caídas y pérdida de equilibrio, dando lugar a fracturas y otras lesiones. Las reacciones que provocan estas bebidas en los mayores difieren respecto a las que producen los jóvenes, dando lugar a que se sientan más eufóricos generando alteraciones en el comportamiento que conlleva al aumento de los riesgos citados, además de otros posibles problemas derivados de las relaciones interpersonales.  

Esta es la primera pauta que han de tener en cuenta las personas mayores a la hora de beberse un vaso de esta bebida alcohólica. Ahora bien, como alternativa pueden recurrir a las formuladas sin alcohol. Estas poseen por ejemplo potasio (de 200 a 450 mg/l) y apenas contienen sodio. Un estudio realizado por el Grupo de Neuroquímica de la Universidad de Castilla-La Mancha (@uclm_es) publicado en Nutrients, descubrió que estas opciones tienen efectos antioxidantes que podrían proteger frente a enfermedades neurodegenerativas.

Las saludables propiedades de la cerveza para las personas mayores

En concreto, descubrieron que distintos extractos de cerveza son capaces de modular los receptores de adenosina, que están relacionados con el estrés oxidativo en las células y que se encuentran dañados en los pacientes con alzhéimer. Estos receptores celulares son fundamentales para el buen funcionamiento del cerebro. Las variantes 0,0 también tiene estos efectos positivos y además hay que añadirles la singularidad de que carecen de los elementos negativos de las presentaciones con alcohol. Los investigadores creen que estos efectos antioxidantes pueden deberse a una molécula llamada xanthohumol, presente en el lúpulo.

Otras investigaciones relacionan esta capacidad antioxidante de la cerveza a que posee más de 2.000 compuestos, como el ácido fólico, vitaminas del grupo B (B1, B2y B12) y polifenoles, un grupo de antioxidantes naturales, matizan desde el Centro de Información Cerveza y Salud (CICS).

Desde esta institución, aseveran que el consumo de esta bebida sin alcohol se puede incluir en la dieta de personas con hipertensión arterial, ya que un botellín de cerveza “sin” al día aporta 10 mg de calcio, potasio y muy poco sodio.

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Teresa Rey

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