Alimentación

Sal rosa del Himalaya: ¿es el condimento "milagroso" que parece?

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 21 de agosto de 2019

4 minutos

Es cierto que la sal rosa del Himalaya posee una composición mineral más rica que la del resto

Sal rosa del Himalaya
Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Miércoles 21 de agosto de 2019

4 minutos

Desde hace algunos años, la sal blanca convencional ha pasado a un segundo plano debido a la llegada de una nueva variedad que promete incontables beneficios para la salud. Hablamos de la sal rosa del Himalaya, que procede de la halita, un mineral sedimentario que se forma por la evaporación del agua salada y que se extrae directamente de la mina de Khewra, ubicada en las montañas de Pakistán.

Su color rosado, que la hace tan atractiva y exótica a ojos del consumidor, es un indicativo de su contenido mineral, pues incluye interesantes cantidades de calcio, potasio, magnesio, hierro, manganeso, flúor o zinc, entre otros nutrientes. Es justo esta composición la responsable de su prestigio. Y es que una gran parte de la población recurre a ella pensando que es mucho más saludable que la sal común y, en parte, es cierto, aunque con algunas excepciones.

Entre las propiedades que se le atribuyen a la sal rosa del Himalaya destacan evitar los calambres y las contracturas musculares, mejorar la hipertensión, aliviar los problemas respiratorios, equilibrar el pH del cuerpo, contribuir a una buena digestión y favorecer un buen descanso. Pero ¿es eso cierto?

Sal rosa del Himalaya

No son tan diferentes

La sal rosa del Himalaya es muy similar químicamente a la sal de mesa que durante años ha dado sabor a nuestras comidas, ya que contiene hasta un 98% de cloruro de sodio, al igual que su predecesora. La diferencia reside en ese 2% restante que, en el caso de la sal rosa, corresponde a los más de 80 componentes naturales que incluye y que le aportan un valor nutricional más elevado. En contraposición al yodo que conforma ese porcentaje en la sal común.

Por otro lado, esta variedad es sometida a un proceso de refinamiento artificial que le resta parte de sus propiedades y que no ocurre con la sal del Himalaya. Según indican algunas fuentes, incluso los granos se extraen a mano para mantener su pureza prácticamente intacta.

Sin embargo, la diferencia de la que hablamos es prácticamente inapreciable, por lo que a día de hoy no existen muchos estudios que avalen de manera sólida los beneficios que se le atribuyen a este aderezo. Es cierto que ese 2% de oligoelementos y minerales la convierten en una alternativa mejor que la sal de mesa, pero esto no significa que sea un producto revolucionario que va a afectar especialmente a tu salud. Al menos por sí sola. De hecho, la Organización Mundial de la Salud (OMS @WHO) incluye esta variedad en los límites de consumo recomendados que también afectan a la sal común y que se encuentran en los 5 gramos de sal por día.

Además, debido a la popularidad de la que goza, su precio en el mercado se ha disparado, levantando a su alrededor un negocio de lo más prolífico. ¿Realmente merece la pena? Tal y como advierte la OMS, la mejor decisión de todas es reducir el consumo de sal en general, así tu salud se verá finalmente beneficiada.