Salud

Alzhéimer: 25 años de investigación, pero aún sin cura

Marta Jurado

Sábado 21 de septiembre de 2019

5 minutos

Repasamos los últimos descubrimientos de la mano del neurólogo, experto en memoria, Alberto Lleó

Alzhéimer: 25 años de investigación, pero aún sin cura

Hablar de Alzhéimer es hacerlo de una de las enfermedades más complejas que existen en el mundo. Caracterizada por una pérdida progresiva e irreversible de las capacidades cognitivas, esta enfermedad neurodegenerativa afecta a más de 47 millones de personas en todo el planeta; 800.000 de ellas en España, según la Sociedad Española de Neurología (@seneurologia). La mayoría de ellas, mayores 65 años, por lo que pese a las numerosas incógnitas que aún rodean a la enfermedad, los expertos concluyen que la edad es el principal factor de riesgo. Sin embargo, a pesar de los importantes avances en la investigación que se ha desarrollado en las últimas décadas sobre este tipo de demencia, aún se desconocen sus causas específicas y permanece sin cura.

"Durante los últimos 25 años hemos aprendido que la enfermedad es más compleja de lo que se creía inicialmente. Entre los factores que explican que no haya una cura se encuentran el hecho de que sus causas no se conocen con precisión y es una enfermedad con un periodo de incubación muy largo (unos 20 años), de modo que cuando se diagnostica ya existe un daño cerebral considerable. Además, dado que las lesiones cerebrales del Alzheimer son microscópicas, dependemos de pruebas sofisticadas para demostrar la enfermedad", explica a 65Ymás Alberto Lleó, director de la Unidad de Memoria del Servicio de Neurología del Hospital Santa Creu Sant Pau de Barcelona (@HospitalSantPau) y coordinador del programa alzhéimer del Centro de Investigación Biomédica en Red en enfermedades neurodegenerativas (@ciberned) que ha llevado a cabo uno de los últimos descubrimientos sobre la enfermedad.

Foto.Lleo.2017.Indiv
Doctor Alberto Lleó

SFRP1, nueva diana terapéutica

Poco a poco los recursos invertidos en investigación están proporcionando avances sobre todo en el diagnóstico precoz, pero también sobre tratamientos que pueden frenar el desarrollo de la enfermedad. "Ahora disponemos de pruebas que permiten un diagnóstico muy precoz, cuando los síntomas son muy leves, como los biomarcarcadores de líquido cefalorraquídeo, aunque desgraciadamente no se aplican de forma sistemática debido a falta de coordinación, recursos y un cierto nihilismo sobre la enfermedad", señala el doctor en relación a la falta de un Plan Nacional de Alzhéimer, que se quedó en borrador del último Gobierno de Sánchez.

Por otro lado, Lleó resalta los numerosos tratamientos que se están probando relacionados con las proteínas que se acumulan en el cerebro. En la última década, los estudios han estado centrados en eliminar la principal proteína relacionada con el desarrollo del alzhéimer estudiada hasta el momento, el amiloide. Pero en los últimos años se están explorando otras vías, como la proteína tau o la inflamación. "Todavía no hay resultados definitivos, pero creo que la situación ha mejorado significativamente si se compara con hace 10 años", opina Lleó. 

En concreto, el doctor Lleó ha participado en una de las últimas investigaciones innovadoras sobre la enfermedad que consiste en el descubrimiento de una nueva diana terapéutica para el tratamiento del alzhéimer basado en la proteína SFRP1 (Secreted Frizzled Related Protein 1), liderada por Paola Bovolenta, junto al equipo de CSIC/CIBERNED. Los resultados, publicados por la revista Nature Neuroscience este verano, desvelan que "los niveles de esta proteína se encuentran anormalmente elevados en muestras humanas de pacientes y continúan aumentando con el avance de la enfermedad". Experimentos en ratones han demostrado que cuando se inactiva la función de la proteína SFRP1, se previene la progresión del alzhéimer. Este descubrimiento responde a la necesidad que apuntan los expertos de abrir nuevas vías, diferentes al estudio del amiloide. En este sentido, la neutralización de la proteína SFRP1 "podría ser una alternativa terapéutica muy interesante. Una nueva posibilidad para la investigación por esta vía".

diana terapeutica alzheimer

Nuevos tests de detección precoz

Hace unos meses se dió a conocer un nuevo análisis de sangre que podría ayudar a detectar, hasta con un 94% de efectividad y con décadas de anticipación, el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer, según se desprende de un estudio elaborado por científicos norteamericanos publicado en la revista Neurology.  La investigación ha revelado que el cerebro empieza a mostrar los daños causados por la proteína beta-amiloide, vital para el desarrollo del alzhéimer, hasta 20 años antes de que aparezcan los principales síntomas de esta enfermedad, como son la pérdida de memoria y estados de confusión. Lo que podría suponer un antes y un después en la detección precoz de la en enfermedad.

En la unidad que lidera en el hospital Sant Pau, el doctor Lleó explica que se ha validado la técnica de marcadores de líquido encefaloraquídeo (LCR) y se está trabajando en los marcadores en sangre "para ver si se puede evitar en algunos casos realizar la punción lumbar. "Desgraciadamente, pese a que técnicamente hoy tenemos marcadores LCR para realizar el diagnóstico, no se aplican de manera sistemática debido a la falta de un plan nacional que dote de recursos para que los protocolos de diagnóstico se apliquen de manera rutinaria y homogénea. Esto lleva a un diagnóstico muy desigual en función de cada centro o región en España", explica el doctor. Además, el otro método de detección,  el escáner o la PET de almiloide, "no se realiza de forma rutinaria debido a su elevado coste, que ronda los 1.500 euros", asegura el doctor. 

Factores genéticos, ¿no tan relevantes?

Otra de las dificultades del alzhéimer es que se trata de una enfermedad compleja debido a la influencia de factores genéticos, pero también ambientales. Por mucho que sorprenda, "los factores genéticos solo representan en 1% de los casos. Se trata de una forma rara donde la enfermedad empieza hacia los 40 años y se transmite de forma dominante. El factor de riesgo genético mejor conocido es la variante 4 del gen APOE. No obstante, ser portador no implica que se vaya a desarrollar la enfermedad. Además, se han descrito unos 20 genes que incrementan el riesgo, y pocos que son protectores de la enfermedad, es decir que disminuyen el riesgo de padecerla", aclara el neurólogo.

Alzheimer

Más relevantes son los factores ambientales, que representan el 99% de los casos. Entre ellos están los factores de riesgo vascular como diabetes, hipertensión arterial, obesidad, sedentarismo o la pobre estimulación intelectual o social." Se ha calculado que si se actúan sobre estos factores se podría reducir en más de un 30% los casos de demencia", según explica el doctor. La importancia de los factores ambientales radica en que éstos son "modificables a diferencia de los genéticos". Pero recuerda que como otras enfermedades complejas, existe un componente genético y se han identificado unas 20 variantes que pueden influir aunque no determinan la aparición de la enfermedad porque existen también factores ambientales. 

¿Dónde estaremos en 10 años?

Pese a las dificultades, Lleó se mantiene optimista frente al futuro. "Creo que en 10 años conseguiremos realizar un diagnóstico muy precoz en todos los casos, y dispondremos de una combinación de tratamientos que, aunque no curen por completo la enfermedad, retrasarán su curso de forma significativa al igual que ocurre con el cáncer o la esclerois múltiple. Además, habremos tomado conciencia de la importancia de mantener un estilo de vida saludable para prevenir la demencia y otras enfermedades del cerebro. Pero esto requiere destinar muchos más recursos a la investigación y atención de los enfermos y sus familias y  dejar de considerar el alzhéimer como una enfermedad propia de la edad", vaticina Lleó.

Como conclusión señala que el alzhéimer, "es la gran enfermedad olvidada" en comparación con otras enfermedades como el cáncer. "No recibe todos los recursos que debería, en relación al gran impacto que puede tener en la sociedad. Hay algunos países como Estados Unidos que se lo están tomado en serio, pero en España todavía hay mucho por hacer. Debido a que la sociedad española es una de las más longevas del mundo, la enfermedad de Alzheimer supone un reto enorme", concluye.

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