Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Salud
El clima extremo dispara las enfermedades del corazón en personas mayores
Calor, frío y lluvias intensas aumentan la incidencia de problemas cardíacos
Las condiciones meteorológicas extremas, como temperaturas superiores a 38°C, fríos por debajo de -10°C o lluvias intensas, están relacionadas con un aumento significativo del riesgo de enfermedades cardiovasculares en personas de mediana edad y mayores. Así lo indica un amplio estudio realizado en más de 150 ciudades de China y publicado en la revista American Journal of Preventive Medicine.
La investigación, liderada por la Universidad de Xiamen, analizó datos de 157 ciudades utilizando información de estudios longitudinales sobre salud y envejecimiento entre 2015 y 2020. Los resultados muestran que la exposición a fenómenos climáticos extremos incrementa de forma directa la incidencia de enfermedades cardiovasculares, especialmente en poblaciones envejecidas.
En concreto, cada día adicional de calor extremo se asocia con más de 1.100 casos adicionales por cada 100.000 personas, mientras que el frío intenso añade cerca de 400 casos en la misma proporción. A nivel individual, el riesgo aumenta un 3% con el calor, un 1,6% con lluvias intensas y, en menor medida, con el frío.

El estudio también identifica grupos especialmente vulnerables. Las olas de calor afectan más a personas próximas a la jubilación, fumadores y quienes viven en zonas con altos niveles de contaminación. Por su parte, el frío extremo impacta especialmente en personas con mayor índice de masa corporal, mientras que las lluvias intensas tienen un mayor efecto en adultos mayores, residentes en áreas rurales y personas solteras.
Uno de los hallazgos más llamativos es el papel del peso corporal. En situaciones de calor extremo, la grasa puede actuar como una barrera que reduce la carga térmica sobre el organismo. Sin embargo, en condiciones de frío intenso, el sobrepeso incrementa el estrés cardiovascular, elevando el riesgo.
Además, los investigadores destacan que el impacto de las precipitaciones intensas ha sido menos estudiado hasta ahora, aunque sus efectos pueden ser relevantes debido a cambios bruscos de temperatura y humedad.
Ante este escenario, los expertos subrayan la necesidad de adaptar las políticas de salud pública al contexto climático. Entre las medidas propuestas se incluyen mejorar los sistemas de alerta temprana, reforzar la atención sanitaria en zonas vulnerables, invertir en infraestructuras urbanas y promover hábitos saludables en los grupos de riesgo.
Los autores concluyen que el cambio climático no solo es un desafío ambiental, sino también un factor determinante para la salud cardiovascular, especialmente en una población cada vez más envejecida.
