Salud

Cómo evitar los acúfenos, esos molestos ruidos o pitidos en la cabeza

Rosa María Torres

Martes 9 de abril de 2019

3 minutos

También es conocida como Tinnitus y afecta al 8% de la población

Persona con acúfenos (bigstock)

¿Te imaginas escuchar un pitido o zumbido en el oído de forma constante, día y noche? Pues según datos de la Organización Mundial de la Salud, el 8% de la población mundial, entre hombres y mujeres, sufre acúfenos y al menos un 30% de ella los ha sufrido alguna vez. Se manifiesta con mayor presencia en edades comprendidas entre los 30 y 50 años, y las personas que trabajan en entornos ruidosos están más predispuestos a padecerla.

Los acúfenos son la percepción que tiene nuestro sistema nervioso central, es decir, nuestro cerebro, de un sonido que verdaderamente no existe. Es un sonido que fabrica nuestra clóclea; una estructura en forma de caracol, que transforma el estímulo acústico en electricidad. Pues bien, cuando la clóclea funciona mal produce un ruido que nosotros captamos en forma de pitos, zumbidos, siseos o incluso ruidos parecidos. En muchas ocasiones se acompaña de pérdida auditiva. 

Es una de esas enfermedades que tienen difícil solución y las personas que la padecen suelen sufrir incomprensión. Vivir con un pitido o con un ruido de fondo constantemente a lo largo de toda la vida es muy molesto. De hecho, antiguamente, se considera que las personas que sufrían acúfenos tenían problemas psicológicos.

Otorrino para problemas de acúfenos  (bigstock)

Medidas preventivas para evitar los pitidos

  • Huye del estrés. Encontrar momentos de paz es fundamental para evitar prestar toda nuestra atención al ruido que se está produciendo en nuestra cabeza. Procura relajarte en sitios tranquilos.
  • Acude al especialista. Busca siempre el mejor tratamiento que se adapte a tus necesidades. Es una enfermedad de difícil tratamiento, pero no te resignes y acude a otorrinos y otólogos que den con la mejor solución.
  • Huye del ruido. Estar en contacto con espacios ruidosos puede favorecer la aparición de acúfenos. La contaminación acústica es una de las principales causas.
  • No tomes estimulantes. Las bebidas alcohólicas o el café ponen el cuerpo en alerta y, en este sentido, los nervios agravan la situación. 
  • No automedicarse. Hay muchos medicamentos que entre sus efectos secundarios tienen los acúfenos. 

Tratamientos que podrían mitigar los sonidos agudos

A día de hoy, los tratamientos están dirigidos a mejorar la calidad de vida del paciente porque no existe una solución terapéutica única. Una de las peculiaridades de la enfermedad es que los sonidos agudos nunca son iguales, esto quiere decir que el tratamiento debe ser personalizado. Y a la hora de poner en marcha una terapia los profesionales deben tener en cuenta los factores psicológicos, emocionales y físicos.

  • Audífonos. En muchos casos, como hemos explicado anteriormente, los acúfenos van acompañados de pérdida auditiva. En este sentidos, los audífonos puede ayudar a minimizar la intensidad del ruido. Gracias a los aparatos, el paciente oye ruidos ambientales para contrarrestar los zumbidos.
  • Radiofrecuencia. Por medio de un aparato, colocado detrás del oído, se aplica un electrodo y la electricidad que se produce se empieza a vehiculizar y se ponen en funcionamiento los mecanismos de homeostasis que tiene la célula dentro de sí. Así se favorece la eliminación de residuos generados por la afección. Las sesiones suelen duran unos 20 minutos y el especialista indica cuántas sesiones se requieren en cada caso.
  • Terapia psicológica. Según la Asociación de Personas por Tinnitus (APAT) el 50% de las personas que sufren acúfenos suelen desarrollar episodios de ansiedad, depresión o insomnio, entre otros trastornos. En estos casos, un especialista puede ayudar a que el paciente mejore su calidad de vida.
  • TRT (Tinnitus Retraining Therapy). Tiene una efectividad del 85%. Es una de las terapias más demandadas a nivel mundial. Consiste en educar al paciente para que aprenda a vivir con la enfermedad, se habitúe a ella, entienda qué le pasa y sufra lo menos posible. El resultado: en un plazo de entre 9 y 18 meses, los afectados recuperan la calidad de vida perdida.

 

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