Miriam Gómez Sanz
Salud
Cómo influyen la memoria y la pubertad en nuestro estado de ánimo durante toda la vida
Un estudio analiza por qué algunas personas gestionan mejor el estrés diario
Las emociones no aparecen de la nada ni se comportan igual en todas las personas. Un día nos levantamos animados y al siguiente todo parece costar un poco más. Un equipo de investigadores de la Universidad de Michigan ha demostrado que la forma en que gestionamos la información en nuestra mente, conocida como memoria de trabajo, y la época en la que atravesamos la pubertad, influyen de manera duradera en los altibajos emocionales de la vida adulta, incluyendo estrés, ansiedad y estados de ánimo bajos.
La investigación, publicada en la revista Journal of Affective Disorders, ha seguido durante 100 días a 91 adultos para observar cómo fluctuaban su ánimo, su nivel de estrés y su ansiedad en la vida cotidiana. A diferencia de otros trabajos basados en encuestas puntuales, este análisis ha permitido observar la evolución diaria de las emociones, casi como si se tratara de un diario emocional.
Según explica la investigadora Natasha Chaku, autora del estudio, los métodos tradicionales suelen pedir a las personas que recuerden cómo se han sentido durante días o semanas, algo que no siempre resulta preciso. "Las encuestas únicas solo ofrecen una instantánea, lo cual puede estar sesgado o no ser preciso", señala.
Los resultados muestran que nuestras emociones no ocurren aisladas, sino que se filtran por nuestras habilidades cognitivas y por experiencias tempranas como la pubertad. Ambos factores juntos ayudan a explicar no solo cuánto malestar sentimos en promedio, sino también qué tan estables o volátiles son nuestras emociones.
El seguimiento diario ha permitido comprobar que quienes cuentan con una mejor memoria de trabajo tienden a manejar mejor los altibajos emocionales, mientras que quienes la tienen más limitada experimentan mayores cambios de ánimo, más ansiedad o más irritabilidad.

La huella de la pubertad
El estudio también pone el foco en una etapa que suele olvidarse cuando se habla de salud mental en adultos: la pubertad. No solo importa cuándo se produce, sino cómo se vive y en qué contexto.
Los investigadores observaron que estas experiencias tempranas influyen en la manera en que una persona responde al estrés muchos años después. Tal y como explica Chaku, el momento y la forma en que se atraviesa la pubertad pueden marcar cómo se afrontan las situaciones difíciles en la edad adulta.
El trabajo ha detectado además diferencias claras según el sexo. Las mujeres que maduraron más tarde y tienen buena memoria de trabajo son las que presentan los niveles más bajos de malestar y una mayor estabilidad emocional. Mientras, los hombres que maduraron antes y tienen memoria de trabajo más débil experimentan las mayores fluctuaciones de ansiedad y malestar a lo largo del tiempo.
Adriene Beltz, profesora de psicología y coautora, aclara que estas fluctuaciones se refieren a cambios de un día a otro en la preocupación, irritabilidad o autocrítica. En el caso de los hombres, incluyen también síntomas físicos de estrés, como opresión en el pecho o latidos acelerados.


