Deporte para mayores

"Power Walking": cómo ponerte en forma caminando con energía y dinamismo

Mariola Báez

Miércoles 4 de diciembre de 2019

2 minutos

Andar con paso firme y siguiendo una serie de pautas puede ser un ejercicio muy saludable y eficaz

Practicando power walking (bigstock)

El power walking es una actividad que no deja de ganar adeptos en todo el mundo, tal vez porque resulta un ejercicio sencillo que puede adaptarse al nivel físico de cualquier persona independientemente de su edad. Para algunos es simplemente el andar “ligerito” de toda la vida, pero son muchos los entrenadores que lo consideran algo más: un deporte que se sitúa como paso intermedio entre caminar y correr.

A diferencia del running, el power walking es un ejercicio de bajo impacto, por lo que  las articulaciones no tienen que soportar la caída brusca del propio peso corporal que implica cada zancada al correr. Esta es una de las ventajas de esta actividad que señala la Fundación Española del Corazón, que además afirma que los beneficios que aporta al organismo superan a los de la carrera.

Se trata de una actividad perfecta para personas a las que no les gusta correr, pero quieren un ejercicio algo más intenso que el que supone un paseo. Es aconsejable para quienes tienen sobrepeso o no están acostumbrados a hacer ejercicio con regularidad y quieren empezar a hacerlo.

Entre los beneficios del power walking hay que destacar su capacidad para disminuir la tensión arterial y los niveles de colesterol. Además, este ejercicio también ayuda a controlar los niveles de azúcar en sangre previniendo la diabetes.

Estudios realizados por la American Heart Association (AHA) avalan estos beneficios, e indican que una caminata rápida, en la que gastemos la misma cantidad de energía que si corriésemos, resulta más saludable que el running. Como ejemplo, el riesgo de padecer enfermedades cardiacas se reduciría un 9,3% andando deprisa, frente al 4,5% de reducción que implicaría correr.

¿Cómo se practica el "power walking"?

Además de los beneficios que aporta a la salud en general, esta actividad es todo un entrenamiento a nivel muscular que ayuda a aumentar la fuerza y el tono, tanto de las extremidades superiores e inferiores, como de la zona central del cuerpo, el core, donde radica el equilibrio. Por eso, mantener una postura correcta al caminar y seguir un ritmo establecido, que siempre dependerá de la condición física personal, son las claves de este deporte.

Para ejercitar la musculatura y quemar calorías con el power walking, hay que andar rectos, con la espalda erguida y los hombros ligeramente hacia atrás y hacia abajo para ayudar a mantener el pecho elevado. El abdomen debe estar contraído en todo momento, para trabajar la musculatura del tronco, y la cabeza erguida, mirando al frente. Los brazos tienen que acompañar el movimiento. Lo ideal es llevarlos relajados y flexionados, formando con el codo un ángulo de 90º, para que aumenten el impulso al andar.

En cuanto a la marcha, los pasos no deben ser muy largos y lo ideal es llevar la punta del pie ligeramente elevada. La intensidad y velocidad al caminar dependen de cada persona, pero debe acercarse al menos al 60% de la capacidad cardiaca total.

El power walking es una actividad que puede contribuir a tu envejecimiento activo y a que te mantengas en excelente forma física sin tener correr.

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