Fisioterapia

Frío o calor: qué es mejor para aliviar los dolores musculares

Olga Selma

Foto: Bigstock

Viernes 18 de diciembre de 2020

1 minuto

Tanto el frío como el calor resultan útiles para tratar diferentes tipos de dolor

Frío o calor: qué es mejor para aliviar los dolores musculares
Olga Selma

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Viernes 18 de diciembre de 2020

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Tratar el dolor con frío y calor puede resultar muy efectivo para una serie de afecciones y lesiones. La parte más complicada es saber qué situaciones requieren calor y cuáles requieren frío. Según el tipo de dolor muscular, porque no es lo mismo unas agujetas que una torcedura, un golpe o una contractura, deberemos aplicar un tratamiento u otro.  Como regla general, utilizaremos el frío para las lesiones agudas o el dolor que causa la inflamación y la hinchazón, mientas que el calor será más conveniente para el dolor muscular o la rigidez. Elegir una temperatura u otra también puede depender de la sensibilidad de cada persona.

Frío al principio

Cuando hemos ejercitado el cuerpo intensamente podemos prevenir las agujetas con una ducha fría o un masaje con cubitos de hielo, ya que se recomienda aplicar la terapia de frío en las primeras 48 horas de dolor, para pasar a un tratamiento con calor pasado este tiempo. De este modo, una lesión reciente que causa una inflamación puede frenarse con la aplicación de frío mediante un pack de gel o con una simple bolsa de guisantes congelados, que pondremos sobre la zona afectada con cuidado. 

La terapia de frío actúa reduciendo el flujo sanguíneo a un área en particular, lo que puede reducir significativamente la inflamación y la hinchazón que nos causa el dolor, especialmente alrededor de una articulación o un tendón. Pero aplicación local de frío de forma continuada puede producir vasodilatación, por lo que lo debe ser breve, en periodos de entre 15 y 20 minutos.

Las opciones de tratamiento incluyen desde la aplicación de paquetes de hielo o gel congelado, aerosoles de acción refrigerante, o realizar un masaje con hielo, pero no deberemos usarlos en músculos o articulaciones rígidos, ni tampoco si tenemos mala circulación, tal y como indica el Hospital John Hopkings.

Bigstock Dolor muscular, cómo calmarlo con frío y calor

Terapia con calor

El calor es útil cuando el dolor se debe a una contractura nerviosa o al estrés, ya que una terapia de calor mejora la circulación y el flujo sanguíneo por el aumento de temperatura, lo que puede aliviar el malestar y aumentar la flexibilidad muscular. Como explica la Arthritis Foundation, en este caso nuestro cerebro recibe la señal del calor y la sustituye por el dolor.

Hay dos tipos diferentes de terapia de calor que podemos conseguir aplicando almohadillas térmicas, toallas humedecidas, o realizando baños calientes. Por ejemplo, un tratamiento que podemos hacer en casa es bañarnos en agua caliente, echando un tazón de sal en la bañera. También podemos aplicar calor sobre un área concreta, con una bolsa de agua térmica a 40º. 

Las personas con ciertas afecciones como diabetes, dermatitis o enfermedades vasculares… no deben usar la terapia de calor, debido al mayor riesgo de quemaduras o complicaciones. Igualmente, si el área en cuestión está amoratada, inflamada o hay una herida es mejor utilizar la terapia de frío

En cualquier caso, si la terapia de frío o calor no nos ayuda a aliviar el dolor después de 48 horas, en el caso del frío, y una semana, en el caso del calor, deberemos consultar con el médico.

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