Medicina preventiva

Qué opciones hay para calmar el dolor de la neuralgia del trigémino

Teresa Rey

Jueves 31 de octubre de 2019

6 minutos

Se da con más frecuencia en mujeres que hombres y especialmente en personas mayores de 50 años

Qué opciones hay para calmar el dolor de la neuralgia del trigémino (Bigstock)
Teresa Rey

Jueves 31 de octubre de 2019

6 minutos

ACTUALIZADO

Cuando la función del nervio trigémino o quinto nervio craneal, uno de los más largos de la zona, se ve alterada se desencadena un dolor en la cara de forma espontánea, produciendo lo que se conoce como neuralgia del trigémino. Al principio las molestias pueden durar poco tiempo y ser esporádicas y moderadas, pero con el tiempo pueden agudizarse. Es más común en mujeres que hombres, y especialmente en personas mayores de 50 años, matizan los expertos. Algunos de los tratamientos están enfocado a aliviar el dolor.

Por qué se produce

En el caso de padecer este trastorno cualquier movimiento que se haga con el rostro, sobre todo, con las mejillas, como sonreír, hablar o lavarse los dientes lo puede desencadenar. Se produce normalmente porque un vaso sanguíneo entra en contacto con este nervio que lo empuja y hace presión. Esta puede producirse también por la presencia de un tumor o como consecuencia del envejecimiento, de otras patologías como la esclerosis múltiple, de alguna anomalía cerebral, lesiones, otras cirugías o traumatismos.

La tipificación de esta patología se hace por los ataques, que remiten por un periodo de tiempo y luego regresan. Con el tiempo estos dolores suelen ir a peor, combinándose momentos sin dolor cada vez más breves e infrecuentes antes de que vuelvan a surgir. Se trata de una molestia que puede ser debilitante e incapacitante.

Hay varios tipos de intensidades. Por un lado, están las neuralgias del trigémino Tipo 1 en las que el dolor es agudo, pero intermitente y súbito en el más del 50% de los episodios. Después, están las de tipo 2, cuando los síntomas son constantes y persistentes durante más de la mitad del tiempo. En ocasiones el dolor es muy intenso, y llega a ser limitante ya que por temor a que se produzca no hacen sus actividades diarias como en otras enfermedades que cursan con este síntoma.

Numerosas actividades diarias pueden desencadenar esta neuralgia tales como el afeitarse, tocarse el rostro, el mero hecho de comer o beber, también hablar o maquillarse. Hasta sonreír o simplemente sentir una ligera brisa en la cara.

Cualquier persona puede ser víctima de esta patología, pero se da con más frecuencia en mayores de 50 años. Se piensa además que puede haber algún patrón heredado de formación de vasos sanguíneos que propicie su aparición.

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Tratamiento

La neuralgia del trigémino implica un abordaje donde se incluyen fármacos, cirugía, inyecciones y otras alternativas. Los medicamentos que se emplean generalmente para tratar este trastorno y que han resultado ser eficaces, según los especialistas, son los anticonvulsivos. En general, se suele prescribir carbamazepina. Ahora bien, si este tratamiento no funciona como debería o empieza a no tener efecto, se pueden administrar espasmolíticos o inyecciones de toxina botulínica.

Existe la opción de la cirugía, que tiene como finalidad reubicar los vasos sanguíneos que están en contacto con el nervio trigémino o la radiocirugía estereotáctica del cerebro, que consiste en aplicar una dosis controlada de radiología para dañar el nervio y reducir el dolor.

Otro método empleado es la rizotomía, en el que se destruyen las fibras nerviosas para calmar las molestias, pero que puede provocar entumecimiento facial y cierto grado de pérdida sensorial permanente.

Tipos de rizotomía

Existen distintos tipos de rizotomía y cada uno de ellos ofrece resultados con mayor o menos éxito. Lo recomendable es preguntar al neurólogo sobre cada uno de ellos. Destacan los siguientes:

Compresión con balón: este método consiste en la introducción de un tubo o cánula a través de la mejilla que se ha de dirigir hacia una parte del nervio trigémino que atraviese la base del cráneo. Después, por medio de la cánula, se pasa un catéter cuya punta es un balón. Este se inflará una vez alcanzado el objetivo para que ejerza presión, dañe el nervio trigémino y bloquee las señales de dolor. Pasado un minuto el balón se desinfla y se retira, además del catéter y la cánula. 

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Inyección de glicerol: en este casos se inserta una aguja delgada en la mejilla, cerca de la boca, y se dirige a través de la abertura en la base del cráneo hacia donde el nervio trigémino se divide en tres ramificaciones. Después se inyecta una cantidad de glicerol estéril que baña el ganglio o la parte central del nervio desde la que se transmiten los impulsos nerviosos, que daña el nervio trigémino y bloquea las señales de dolor.

Lesión térmica con radiofrecuencia: con este método se destruyen fibras nerviosas asociadas al dolor. Mientras el paciente está sedado se le inserta una aguja a través del rostro que se guía hacia una parte del nervio afectado, atravesando para ello una abertura en la base del cráneo.

El cirujano tiene que insertar un electrodo a través de la aguja y enviar una corriente eléctrica leve por medio de la punta del electrodo. Esta corriente tiene que provocar en el paciente un hormigueo, por eso cuando la active le tiene que despertar para que le indique cuándo y dónde lo siente. Una vez localizada la parte del nervio relacionada con el dolor, vuelve a dormirlo. Después, el electrodo se calienta para dañar las fibras nerviosas que están provocando la molestia, y se genera una zona de herida o lesión.

Radiocirugía estereotáctica: este sistema se basa en el uso de imágenes del ordenador con el objeto de dirigir haces altamente enfocados de radiación allí donde el nervio trigémino se sale del tallo cerebral. De esta manera el nervio se va lesionando lentamente (es un procedimiento de varios meses), y se interrumpe la transmisión de las señales de dolor al cerebro.

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