Medicina preventiva

Síntomas de la insuficiencia venosa a los que debes prestar atención para evitar complicaciones

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Miércoles 4 de septiembre de 2019

3 minutos

Tratar dicha enfermedad cuanto antes evitará la aparición de úlceras por estasis venosa

Síntomas más graves de la insuficiencia venosa
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Miércoles 4 de septiembre de 2019

3 minutos

La Insuficiencia Venosa Crónica (IVC) surge cuando las venas no poseen la suficiente capacidad para conseguir que la circulación sanguínea de retorno se realice correctamente. El origen de la enfermedad está en la pérdida de elasticidad de las propias venas y en el mal funcionamiento de las minúsculas válvulas que se encuentran en su interior y que se encargan de impulsar la sangre en su recorrido de regreso hacia el corazón.

Como señala la Asociación Cuida tus Venas (@CuidaTusVenas), esta es una patología que se agrava con el tiempo y debe ser tratada lo antes posible para impedir la formación de varices, arañas vasculares y, sobre todo, evitar la aparición de graves úlceras venosas, que pueden acabar manifestándose en las extremidades inferiores.

Insuficiencia venosa

¿Cuándo acudir al especialista?

El riesgo de sufrir Insuficiencia Venosa Crónica se incrementa con los años, aunque una dieta equilibrada que evite la obesidad y algo de ejercicio físico, como caminar a diario al menos 30 minutos, son medidas preventivas sencillas y eficaces.

La enfermedad se manifiesta con síntomas fácilmente reconocibles, ante los que la visita al especialista no debe demorarse. Las principales señales de aviso que recuerda el Capitulo Español de Flebología y Linfología (@seacv_esp) son:

  • Sensación de piernas cansadas o pesadas. Es uno de los primeros síntomas que indican que la sangre empieza a tener dificultades para vencer la fuerza de la gravedad y retornar al corazón. Es un cansancio “particular”, porque no desaparece estando en reposo y, además, se acentúa con el calor.
  • Síntomas dolorosos. La insuficiencia venosa puede manifestarse de formas diversas, que van desde el hormigueo constante (como si se hubiese “dormido” un pie) hasta los calambres o la sensación de dolor generalizado.
  • Venas varicosas. Las varices y arañas vasculares son el signo más claro y visible de esta enfermedad. Se producen por la propia dilatación de las venas más superficiales. Ante ellas, la consulta con el especialista debe ser inmediata.
  • Afecciones dérmicas. Eccemas, piel anormalmente seca y tirante, alteración en la pigmentación (manchas), enrojecimiento y zonas de calor localizado son algunos de los síntomas que indican que la circulación de retorno no se está realizando al ritmo que debería.
  • Tobillos y/o pies hinchados.

La insuficiencia venosa incrementa el riesgo de formación de coágulos (tromboflebitis) y úlceras venosas, por lo que detectarla y tratarla a tiempo es esencial para una correcta recuperación.