Preguntas

¿Cómo afrontar el hecho de padecer un dolor 'imaginario'?

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Lunes 23 de marzo de 2020

4 minutos

En la mayor parte de las veces se debe a una dolencia psicosomática con la que el cuerpo reacciona

¿Cómo afrontar el hecho de padecer un dolor 'imaginario'?

No en todas las ocasiones que se siente dolor está provocado por algo físico. Hay ocasiones en las que las patologías mentales son las que provocan una serie de dolencias que si tenemos en cuenta los análisis físicos, no tienen sentido que se produzcan.

Y es que, durante mucho tiempo se creyó que la mente no estaba “ligada” al cuerpo, pero la realidad es bien distinta, ya que forman un conjunto que está íntimamente relacionado. Eso sí, en este caso hay que diferenciar entre dos tipos de dolores imaginarios: por un lado están los dolores psicosomáticos, y por otro toda aquella sensación derivada de la hipocondria.

Enfermedades psicosomáticas

Como se ha apuntado, estas enfermedades ya se tienen muy en cuenta, de modo que han dejado de ser imaginarias para la comunidad científica hace ya tiempo. De hecho, algunos factores de índole psicológico pueden llegar a provocar mucho daño en el cuerpo de las personas. Dichos dolores pueden aparecer en muchas partes de nuestro cuerpo y en general vienen debidos a la tensión, al estrés y a otros elementos psicológicos que se ven reflejados en el organismo.

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“Hay quien desarrolla una enfermedad porque no consigue superar un trauma, y lo entierra. Como no lo acepta, el sentimiento negativo se transforma a través de la somatización. Pero no es el único motivo. También se relaciona con cómo la mente reacciona al cuerpo. Si tengo un dolor la mano y decido no preocuparme, tal vez se me pase, pero si decido preocuparme constantemente por ello puede convertirse en un dolor más obvio, en una debilidad. En muchas personas, la enfermedad psicosomática es un grito de ayuda. Para otros, una manera disfuncional de lidiar con lo que su cuerpo hace”, explican en el Instituto Superior de Estudios Psicológicos, donde se hacen eco de la investigación realizada por la doctora Suzanne O’Sullivan, experta en “enfermedades psicosomáticas” en el Royal London Hospital, Reino Unido. 

¿Qué tipos de dolores podemos experimentar?

En cuanto a las dolencias más comunes que pueden sufrirse, cabe mencionar las siguientes: problemas en la espalda, agotamiento generalizado, dolores musculares en cualquier parte del cuerpo y hasta dificultad respiratoria. De hecho, la propia O’Sullivan asegura que hasta el 30% de las personas que van al médico de familia en Reino Unido presentan síntomas que no pueden explicar de una manera física, con lo que considera que se deben a trastornos psicosomáticos.

De hecho, si no se tienen en cuenta y no se trata de poner freno a una situación que existe aunque a simple vista no se pueda constatar, podrían desencadenarse situaciones de mayores riesgo para las personas, o al menos en las que sentirían peores síntomas como es el caso de migraña, el síndrome de la fatiga crónica, el síndrome del intestino irritable o incluso la fibromialgia.

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Otras consecuencias

Uno de los principales que este tipo de enfermedades provoca en las personas, más allá de los dolores constantes e inexplicables, son de carácter psicológico, ya que a los problemas que ya se tengan y que son los causantes de los dolores físicos, hay que sumar sensaciones y sentimientos como la ansiedad de experimentar estos síntomas, de tener que ir al médico porque no se deja de sentir dolor estando en buenas condiciones físicas, de estar seguros de que no se está haciendo lo suficiente por parte de la comunidad médica, o cualquier otro aspecto relacionado con una situación que tenderá a incrementar el estrés y posiblemente el dolor que se siente.

Tratamiento

Dado que los dolores están provocados por el propio cuerpo como respuesta a los problemas surgidos en la psique, el tratamiento de las dolencias deberá estar relacionado con esta parte, es decir, se deberán llevar a cabo terapias de salud mental para poder atajarlos.

En la investigación antes referida, la doctora O’Sullivan apunta la importancia de los psiquiatras para aplicar fármacos antidepresivos, y de los terapeutas cognitivo conductuales, ya que esta terapia puede ser de gran ayuda. “Para empezar a tratar las enfermedades psicosomáticas es importante que el paciente tome conciencia de cuál es su problema en el hogar, trabajo, etc., o qué situación lo pone en situación de estrés. Si bien es cierto que los fármacos pueden ayudar, las técnicas de relajación suelen ser eficaces en el manejo de la ansiedad y la anticipación catastrófica”, explican en el Instituto Superior de Estudios Psicológicos.

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Hipocondria

La otra opción habitual de sentir dolor “imaginario” pasa por sufrir hipocondria, o lo que es lo mismo, ser hipocondríaco. Según Asefa Salud, “entre el 4-6% de los pacientes que acude a consultar en los Centros de Atención Primaria son hipocondríacos, sin diferencia entre hombres o mujeres”, a lo que añade: “La principal característica de la hipocondría es la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener una enfermedad grave a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo. Esta preocupación lleva a una interpretación errónea de síntomas corporales que el paciente tiene y, como es evidente, se trata de un problema que hay que frenar para que la persona no entre en una espiral de sufrimiento físico y mental".

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