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Distimia, cuando la depresión se convierte en un trastorno crónico

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 18 de junio de 2019

2 minutos

Suele ser más frecuente en mujeres y se desconoce su origen, aunque influyen depresiones previas

Distimia o cuando la depresión se convierte en un trastorno crónico

Cuando una persona se encuentra en un estado de depresión continuo, de tal modo que se convierte en algo habitual en su vida y se cronifica, entonces hablamos del trastorno depresivo persistente o distimia. No se conocen bien sus orígenes, aunque se cree que las personas que hayan tenido alguna depresión importante anteriormente son más propensas a desarrollarla. Los datos apuntan a que suele ser más frecuente en mujeres.

Sin ganas de nada

Este trastorno hace que el paciente sienta una apatía hacia todo lo que le rodea. La desesperanza y las pocas ganas de hacer cosas en el día a día se convierten en un estado habitual, que impide su progreso y el disfrute de la vida. La autoestima de los afectados por distimia es nula, no se creen aptos para nada y se ven incapaces de desarrollar cualquier actividad.

El pesimismo se instaura en la manera de ver las cosas de estos individuos, de tal modo que ante situaciones alegres incluso prevalece este sentimiento negativo. Los problemas de insomnio, la inapetencia, la irritabilidad o el hecho de huir de la vida social son otras manifestaciones habituales del trastorno depresivo persistente.

Son síntomas intermitentes que pueden intensificarse durante unos meses o convivir con una depresión mayor (dando lugar a lo que se conoce como “depresión doble”), y después apenas existir durante otro periodo, que nunca será superior a los dos meses.

Traumas o estrés

Según los expertos, esta afección presenta diversas intensidades, desde moderadas a graves, aunque no es exactamente igual que una depresión profunda. Su aparición tiene un componente hereditario, especialmente si en la familia alguien ha padecido depresiones u otros trastornos similares.

Las experiencias de la vida, sobre todo las más traumáticas como la pérdida de seres queridos, vivir situaciones estresantes de forma continua o antecedentes de otros trastornos mentales son factores que contribuyen a la aparición de la distimia.

A veces ocurre que, pese a convivir diariamente con todas estas sensaciones, no se pide ayuda porque las personas que las experimentan piensan que es su forma de ser y no son capaces de ver lo que realmente les sucede. Así pues, los expertos recomiendan acudir a un especialista en psicología para que nos ayude a abordar este problema si vemos que es un estado anímico que se prolonga en tiempo y, de este modo, determinar cuál es el mejor tratamiento en nuestro caso.

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