Preguntas

¿Qué nos hace atiborrarnos de dulces cuando nos encontramos tristes?

Victoria Herrero

Foto: Europa Press

Sábado 22 de junio de 2019

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Recurrir a los edulcorantes en estos casos es lo que se conoce como hambre emocional

El motivo por el que comemos dulces cuando estamos tristes

A muchas personas, el hecho de comer les reconforta. Sobre todo si, con ese atracón, olvida por unos momentos el resto de problemas que pueda tener en su vida. Y eso nos puede suceder a todos cuando pasamos por un bache o una situación que nos genera tristeza. Tiramos de chocolate, gominolas y todo tipo de sucedáneos con altas cantidades de azúcar para mitigar, aunque sea un instante, ese dolor emocional. Basta recordar al personaje de Bridget Jones y cómo comía helado sin parar por un desengaño amoroso. 

La alimentación emocional

Todo tiene una explicación, lo que comemos y lo que sentimos guarda una estrecha relación. Es decir, esa comida nos provoca una serie de emociones relacionadas con el sabor, el olor o incluso el aspecto de un determinado alimento. Es lo que se conoce como alimentación emocional. Así, lo que muchas veces sentimos en estos casos, cuando estamos tristes, no es una sensación verdadera de hambre por llevar tiempo sin comer (el hambre fisiológico) sino una necesidad emocional de comer. 

Por un trozo de chocolate que comamos un día que no nos encontremos muy bien de ánimo no pasa nada. El problema viene cuando ese gesto se convierte en habitual y usamos la comida a modo de refugio de nuestros problemas personales. Además de los problemas alimenticios y de salud que nos vendrán, el azúcar tiene efectos en nuestro cerebro que hace que sea un peligroso adictivo. Por tanto será complicado "desengancharnos" de ella.

Pero aún hay más, pese a lo que muchos puedan creer, esta dulce solución provocará el efecto totalmente contrario. Según un estudio de la University College de Londres (@ucl), si consumimos mucho azúcar y tenemos antecedentes de trastornos de ánimo, es muy probable que en un tiempo regresemos a ese estado de depresión.

Volverá, entonces, ese estado de ansiedad que también se puede dar si consumimos algunos alimentos que nos "deprimen":

  • Café en exceso ya que altera nuestro sistema nervioso. 
  • Tras el momento de euforia que nos da tomarnos unas copas de más de alcohol llegan esos estados de sentimientos de culpa, nerviosismo, insomnio, ansiedad...
  • El consumo en exceso de alimentos como fritos, lácteos altos en grasa, embutidos o alimentos procesados. 
El alcohol tampoco funciona cuando estamos tristes
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