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Enfermedades de las arterias carótidas: qué son y cuándo se producen

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Viernes 17 de enero de 2020

2 minutos

Si las arterias ubicadas en el cuello se obstruyen, pueden generar un accidente cerebrovascular

Enfermedad de las arterias carótidas

Las arterias carótidas se encuentran en el cuello, es decir, son aquellas que se dirigen hacia la cabeza y el cerebro. Es a estas dos partes del cuerpo a las que suministran sangre. De modo que si alguna de ellas sufre algún trastorno, entonces se puede producir un accidente cerebrovascular. Porque al igual que el corazón, el cerebro necesita de un riego sanguíneo continúo para poder funcionar correctamente.

La acumulación de placa

Estos vasos se sitúan en la parte delantera del cuello, que a su vez se completan con otros dos más pequeños situados detrás. Las dos arterias principales del cuello, la derecha y la izquierda, se unen en el cerebro formando la arteria basilar. Si alguna de estas se obstruye y dicho órgano no recibe la cantidad suficiente de riego sanguíneo, ni oxígeno, como consecuencia se puede producir un fallo en el mismo.

Para que esto suceda se tienen que dar una serie de circunstancias. Una arteria no permite que la circulación sea la correcta cuando se ha acumulado grasa en la misma y ha generado una placa que la ha estrechado y está ralentizando el riego sanguíneo (ateroesclerosis). Esta   suele estar compuesta por ejemplo colesterol y otras sustancias grasas.

Puede ocurrir que se halla formado un coágulo sanguíneo y este se haya atascado en uno de los conductos que se dirigen al cerebro que a su vez se encuentran en malas condiciones y con menos grosor a consecuencia de la placa. Y esta puede igualmente desprenderse y llegar a otras arterias más pequeñas que se encuentran en el cerebro.

Colesterol y ateroesclerosis

Arterias coronarias

Quienes presentan enfermedad de las arterias carótidas, tienen una amplia probabilidad de padecer también enfermedad de las arterias coronarias, de hecho los factores de riesgo en ambos casos son muy similares. Así pues hay que vigilar si tenemos colesterol malo y triglicéridos altos, presión arterial alta, diabetes, obesidad, tabaquismo, antecedentes familiares, sedentarismo o el hecho de tener una edad avanzada.

En un principio, no se experimentan síntomas pero un riesgo de poder sufrir un accidente cerebrovascular es haber padecido un ataque isquémico transitorio con anterioridad, ya que estos son el aviso más certero de que aquel se pueda producir en breve si no se toman las medidas oportunas.

Para prevenir estos trastornos, se recomienda llevar una vida sana, hacer ejercicio, controlar el colesterol y la presión arterial, y llevar una dieta equilibrada, principalmente.

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