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El frío también puede dañar la piel de los mayores. ¿Cómo cuidarla en los próximos meses?

Marco Herrera

Foto: Bigstock

Sábado 2 de noviembre de 2019

3 minutos

A lo largo de los meses de invierno, muchas personas encuentran que su piel es áspera y roja

El frío también puede dañar la piel de los mayores. ¿Cómo cuidarla en los próximos meses?

Empieza a llegar el frío en nuestro país y crees tener todo preparado con la ropa interior térmica, el gorro, la bufanda y los guantes para mantenerte abrigado. Pero si quieres protegerte del clima, te has olvidado de una cosa: tu piel.

Ya sea con un tiempo frío y seco o con calor y humedad, el clima puede afectar a la piel de todo el cuerpo, causando desde quemaduras en las manos hasta parches secos con picazón. Las condiciones climáticas extremas, tanto calientes como frías, pueden exacerbar algunas afecciones cutáneas existentes o incluso causar otras nuevas.

El frío

Los climas más fríos pueden ser duros para la piel. Las temperaturas más bajas a menudo significan baja humedad, lo cual seca la piel. Los vientos fríos y fuertes también pueden eliminar la humedad de la piel expuesta. A lo largo de los meses de invierno, muchas personas encuentran que su piel es áspera, roja, agrietada o escamada debido a la sequedad. 

Algunas afecciones de la piel, como el eccema, pueden estallar durante el clima seco. No importa el clima, el sol siempre debe ser una preocupación principal. La exposición a la luz solar es una de las principales causas de arrugas y envejecimiento prematuro, por lo que usar un protector solar de graduación alta puede mantener tu piel joven y fresca. Incluso cuando hace frío, los rayos del sol pueden perjudicar la piel, sobre todo en niños y personas mayores, así que ponte protector solar todos los días, incluso si hace frío o está nublado.

Piel atópica (bigstock)

Cambios de temperatura

Un de los problemas en invierno es que cuando entramos en sitios cerrados donde la temperatura es bastante más alta, la humedad en nuestra piel sube, y al salir después al frío baja de nuevo. ¿El resultado? Piel deshidratada. Las fluctuaciones de temperatura pueden resecar aún más la piel y provocar enrojecimiento, sequedad e irritación. 

Cuidado si vas a la nieve

La nieve y el hielo en realidad pueden aumentar los efectos perjudiciales del sol, haciendo rebotar los dañinos rayos UVB y que golpeen la piel dos veces. 

Viento

La barrera natural de nuestra piel hace un gran trabajo al mantener la humedad y los irritantes fuera, pero los vientos fuertes pueden secar la hidratación vital de la piel, debilitando dicha barrera. Nuestras células de la piel están programadas para reaccionar al viento, y por eso llegan la piel sensible, seca, roja o irritada. 

Baja humedad

Cuando las temperaturas caen en picado, también lo hace la humedad, eliminando hasta un 25% de la humedad de nuestra piel. Esto puede causar grietas, lo que aumenta la sequedad y la sensibilidad en la piel.

La hidratación corporal intensa para combatir la sequedad en la piel, clave tras el calor

Cómo cuidarla

Afortunadamente, existen varios modos de contrarrestar en cierta medida los efectos anteriormente descritos llevando a cabo sencillas pautas que ayudarán a la salud de nuestra piel.

Evita las duchas calientes

Evita las duchas calientes, ya que te quitarán los aceites naturales. Las duchas calientes dejarán tu piel seca y escamosa, especialmente en las épocas más frías. La intensidad de las duchas calientes rompe la capa de lípidos en la piel, lo que conduce a la pérdida de humedad.

Hidratar

Tu piel no solo necesita más humedad, sino humedad inmediatamente después de ducharte. Aplicar hidratación sobre la piel húmeda ayuda a sellar esa humedad en la piel. Mantén crema hidratante cerca de la bañera, la ducha o el fregadero y utilízala cada vez que te des una ducha o friegues los platos (hacerlo con guantes es recomendable para evitar este efecto).

Elige la crema hidratante con cuidado

Algunas cremas hidratantes tienen ingredientes a base de petróleo que en realidad pueden resecar aún más la piel en la temporada de frío. Asegúrate de elegir una fórmula inteligente que tenga ingredientes naturales y nutritivos. Elige una solución a base de aceite en lugar de agua, ya que es más probable que ayude a tu piel a retener la humedad con el frío. Puedes decidirte por cremas que estén hechas con ingredientes hidratantes naturales como lavanda, manzanilla o jojoba, que ayudan a calmar la piel seca y con picazón.

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Protege tu piel

Acostúmbrate a usar guantes y bufandas para proteger la piel de los vientos fríos y la lluvia. Además, no olvides el protector solar. Como hemos comentado, el sol en invierno puede ser tan dañino como en verano, por lo tanto, aplica una opción segura como óxido de zinc o dióxido de titanio en las áreas expuestas. También debes usar protector labial para evitar labios agrietados. Recuerda, tu piel es el órgano más grande del cuerpo, por lo que es importante mantenerla sana.

Beber mucha agua

Tendemos a beber menos agua con el frío porque rara vez tenemos sed. Recurrimos a bebidas calientes como el café o la lecha con cacao, pero no olvides que tu piel necesita hidratación de adentro hacia afuera. Un poco de agua tibia con limón puede ser muy refrescante e hidratante al mismo tiempo.

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