Preguntas

¿Qué es un Port a Cath y qué ventajas tiene en el tratamiento de enfermedades?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 10 de junio de 2019

2 minutos

Este dispositivo evita las punciones repetidas a la hora de administrar nutrientes o medicamentos

Port a Cath

Acceder al sistema venoso, cuando es imprescindible para aplicar un tratamiento determinado, requería hasta hace no muchos años "pinchar" en un determinado punto de la vena para, de esta manera, hacer llegar al torrente sanguíneo sustancias determinadas. Para algunos pacientes, este gesto repetido podía resultar un agravante más de los síntomas de malestar.

El Port a Cath es una eficaz alternativa que proporciona un acceso rápido y permanente al sistema vascular evitando las molestias de las punciones. Se utiliza frecuentemente como vía de administración en los tratamientos de quimioterapia, tal como señala la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), aunque también, resulta de máxima utilidad a la hora de realizar extracciones de sangre que deben realizarse en cortos periodos de tiempo o en casos en los que hay que hacer llegar nutrientes concretos al organismo a través del torrente sanguíneo (trasfusiones sanguíneas, tratamientos para combatir déficits provocados por anemia…).

¿Cómo se coloca un Port a Cath y cual es su funcionamiento?

Este innovador dispositivo es, en realidad, un catéter central interno. Los médicos explican que su colocación requiere una intervención quirúrgica que, generalmente, no presenta complicaciones y se realiza con anestesia local de manera ambulatoria.

El Port a Cath se ubica, en la mayoría de los casos, en la zona torácica, estableciendo el punto de conexión con el sistema venoso en las venas yugular o subclavia. Consta de un reservorio conectado a un catéter por el que llegarán las sustancias y medicamentos que el organismo requiera para mantener o recuperar la salud y, tras la molestias propias de cualquier operación por mínima que sea, la persona podrá continuar con su vida y actividades cotidianas.

El dispositivo, que permite la administración sencilla de tratamientos vía intravenosa, queda por debajo de la piel, por lo que no resulta apreciable a primera vista, aunque en algunas ocasiones, sí se detecta un ligero abultamiento, realmente mínimo, que indica su presencia. Algunos pacientes señalan pequeñas molestias durante las primeras semanas de uso, por ejemplo, sensación de tirantez en la piel de la zona, o cierta dificultad en el movimiento de los brazos pero, en ningún caso, dolor. Esos primeros síntomas de “incomodidad” ante un cuerpo extraño que se ha introducido en el organismo, suelen desaparecer a las pocas semanas.

El Port a Cath está indicado para enfermos con medicación distanciada e interminente y siempre ha de ser un médico especialista quien determine su conveniencia. Una persona puede llevarlo años sin problema alguno. Existen posibles complicaciones, tanto a la hora de su colocación, como durante el tiempo de uso (hematoma en la incisión, neumotórax, procesos infecciosos...) pero son poco frecuentes. En cambio, las ventajas de no sufrir “pinchazos” de más, resultan evidentes.

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