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Conoce qué es la enfermedad ósea de Paget, un trastorno más frecuente con la edad

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Jueves 9 de enero de 2020

3 minutos

Es una patología crónica que afecta a los huesos haciéndolos más frágiles y provocando su deformidad

Conoce qué es la enfermedad ósea de Paget, un trastorno más frecuente con la edad

La enfermedad ósea de Paget es como su nombre indica un trastorno crónico que afecta a los huesos. Estos presentan una anomalía que los vuelve más frágiles porque el tejido óseo viejo se reemplaza por uno nuevo de forma más rápida de lo normal y gradualmente, de modo que se van debilitando y a la par se deforman. Suele implicar a la zona de la pelvis, cráneo, columna vertebral y piernas. Es raro que se dé en personas menores de 40 años y a medida que se envejece las probabilidades de padecerla aumentan, así como si hay antecedentes en algún miembro de la familia, de modo que la herencia genética es un factor a tener en cuenta.

Sin síntomas evidentes al principio

Como ocurre con muchos trastornos en ocasiones los síntomas no se manifiestan, al menos al principio. Aunque el más común es el dolor en los huesos. La remodelación ósea se produce con más rapidez de lo normal y esto provoca que estos sean más blandos, se deformen con facilidad y que haya un riesgo de fracturas mayor. De hecho, esta es una de su principales complicaciones junte con la pérdida de audición o el pinzamiento de los nervios de la columna vertebral. También surgen problemas en las articulaciones cercanas.

Las deformidades y cambios óseos producen aumentos en el tamaño de la cabeza, crean piernas en forma de arco o contribuyen a la aparición de una curvatura en la columna vertebral. Depende de dónde se produzca puede afectar a una o dos zonas, o hacerlo en todo el cuerpo de forma general.

Si afecta a la pelvis o el fémur, el síntoma más acusado es el dolor. Pero en el caso del cráneo se pueden presentar dolores de cabeza e incluso pérdida de audición. Al afectar a la columna vertebral, los nervios que la configuran se comprimen y genera en consecuencia dolor, hormigueo y entumecimientos en brazos o piernas.

Las piernas se debilitan igualmente con la enfermedad ósea de Paget, de modo que se arquean porque los huesos se van doblando y alargado a la par. Esto presiona a las articulaciones cercanas lo que a veces deriva en una artrosis en rodilla o cadera.

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La importancia de la genética

Se desconoce qué puede originar esta patología. Algunos expertos apuntan a que ciertos factores ambientales y genéticos podrían contribuir a que surja sobre todo en personas con cierta propensión o por tener antecedentes familiares. Una infección vírica se ha barajado en otras ocasiones como la causa, pero no hay pruebas suficientes que avalen esta teoría.

Esta patología suele darse en personas mayores y más en mujeres que hombres. Se presentan más casos en Reino Unido, sobre todo, Inglaterra o Escocia, y en Europa Central o Grecia. También en América del Norte, Nueva Zelanda y Australia, ya que tiene un origen anglosajón.

Los huesos en la enfermedad de Paget están alterados de modo que tienen vasos sanguíneos adicionales, es por ello que sangran con más facilidad, y a la vez tienen más riesgo de romperse. La presión en las articulaciones incrementa la posibilidad de padecer artrosis. Además de propiciar problemas neurológicos por la presión de los nervios en la columna, el riesgo de insuficiencia cardiaca es mayor. Esto es así porque si se extiende es probable que el corazón deba esforzarse más para bombear la sangre y lograr que llegue correctamente a todas las partes del organismo, dando lugar al desarrollo de una insuficiencia. En un porcentaje muy bajo se han dado casos de cáncer de hueso.

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Las pruebas para el diagnóstico y la terapéutica

El diagnóstico implica hacer algunas pruebas como radiografías, que es la más habitual. Un análisis de sangre para ver el nivel de una enzima que puede ser el indicio de desarrollarla, suele recomendarse igualmente. De igual modo, gracias a una tomografía de los huesos los médicos podrán determinar cuáles de ellos son los que presentan esta alteración.

Esta enfermedad no tiene cura, por lo que los tratamientos se basan en controlar los síntomas, evitar las complicaciones, disminuir la velocidad en que los huesos que se regeneran y abordar las roturas. Los medicamentos más empleados son los bisfosfonatos o calcitonina, que se emplean para fortalecer los huesos debilitados por la osteoporosis.

Si no se responde al tratamiento se puede recurrir a la cirugía para corregir posibles complicaciones. Con esta se ayuda a que las fracturas mejoren, a reemplazar articulaciones con artritis, recolocar los huesos deformados o disminuir la presión de los nervios.

Es posible que se recomiende algún tipo de ejercicios que incentive la mejora de la salud ósea, como andar o levantar pesas. De esta manera, se contribuye al fortalecimiento de los huesos y a mantener un peso saludable, lo que es vital en estos casos. Al mismo tiempo, es probable que se modifique la dieta con el objeto de obtener a través de la misma más calcio y vitamina D.

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