Preguntas

¿Para qué se utiliza la gammagrafía ósea y cuándo se hace?

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 19 de agosto de 2019

2 minutos

Es un diagnóstico por imagen para ver infecciones, fracturas o tumores relacionados con los huesos

Para que se utiliza la gammagrafía ósea y cuándo se hace

La gammagrafía ósea es una prueba que se emplea para detectar posibles trastornos relacionados con los huesos y determinar cuál es su estado y gravedad. Es un diagnóstico por imagen que a través de la introducción de sustancias radiactivas se consigue una visualización ósea, que facilita al médico hacer una evaluación más precisa ante determinas patologías que pueden englobar infecciones, fracturas o tumores.

Cómo funciona

La forma en que funciona una gammagrafía ósea es muy sencilla. Primero se introduce una sustancia con material radiactivo (radiosonda) dentro de una vena. Esta va viajando por la zona examinada y a medida que va desapareciendo emite una radiación en forma de rayos gamma. Estos son detectados por una cámara preparada para ello, que a su vez está conectada a un ordenador en el que se reflejarán las imágenes de los huesos que se quiere analizar.

Normalmente la prueba se solicita cuando aparecen dolores óseos inexplicables, para detectar posibles tumores en los huesos o si el cáncer de algún órgano se ha diseminado hacia estos, fracturas óseas de cadera por ejemplo y también infecciones diversas.

El médico nos indicará qué medidas debemos adoptar antes de someternos a esta prueba en cuanto a ingesta de alimentos y fármacos.

Tras la inyección de la sonda será necesario beber agua en cantidad, para evitar que la sustancia radiactiva se acumule en la vejiga. Y desde este momento hasta que se realice la exploración para obtener las imágenes puede transcurrir algo de tiempo, por lo que se recomienda llevarse algo para distraerse. Luego, la prueba en sí, es decir, lo que es el rastreo se suele realizar en alrededor de una hora.

Fase final

Al finalizar el análisis, el experto comprobará que todo es correcto y que no es necesario tomar más imágenes. Puede ocurrir que en algunos casos no se haya obtenido una imagen clara y haya que repetir alguna, pero no siempre sucede así. Tampoco significa nada negativo, simplemente se repite para obtener una información más precisa.

Es una prueba que en general no presenta dolor, salvo el pinchazo al insertar la aguja para introducir la sustancia radiactiva. No es necesario emplear anestesia, y según los expertos no suele presentar molestias especiales o efectos secundarios de relevancia. La radiación que se recibe termina eliminándose por la orina o las heces al poco tiempo o varios días después del procedimiento, explican los expertos.

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