Úrsula Segoviano
Salud
Así puede una depresión leve ir borrando tu memoria con los años
Investigadores destacan la influencia de la depresión leve, el sueño o el apoyo social en la salud
Durante años, los científicos pensaron que el envejecimiento cognitivo seguía un patrón bastante uniforme. Sin embargo, nuevas investigaciones apuntan a que cada cerebro envejece de forma distinta y que factores biológicos, sociales y de estilo de vida pueden influir de manera decisiva en ese proceso.
Expertos reunidos en el encuentro anual de la Sociedad de Neurociencia Cognitiva, celebrado en Vancouver (Canadá), han destacado que comprender cómo envejece el cerebro requiere analizar muchos más datos de los que tradicionalmente se han utilizado. Entre ellos, aspectos como la calidad del sueño, la salud cardiovascular, el entorno social o incluso la religiosidad.
El investigador Randy McIntosh, de la Universidad Simon Fraser (Canadá), subraya que el envejecimiento no es solo un proceso biológico. “También es social”, explica. Por eso, señala que no existe un único biomarcador que indique un envejecimiento cerebral saludable, sino una combinación de múltiples factores que interactúan entre sí.
En este contexto, los científicos están ampliando sus métodos de estudio. Además de las pruebas de laboratorio y los escáneres cerebrales, ahora incorporan información sobre hábitos de vida o experiencias cotidianas y utilizan muestras más representativas de la población para obtener una visión más realista del proceso de envejecimiento.

La neurocientífica Audrey Duarte, de la Universidad de Texas en Austin, asegura que en las últimas décadas ha cambiado la forma de estudiar el envejecimiento cognitivo. Según explica, antes se clasificaba a las personas simplemente como jóvenes o mayores, pero los datos muestran que dos personas de 70 años pueden tener capacidades cognitivas muy diferentes.
Por ello, su equipo investiga no solo los factores genéticos, sino también aquellos aspectos que pueden modificarse a lo largo de la vida y que ayudan a mantener la resiliencia del cerebro. Para ello han puesto en marcha un estudio con más de 300 participantes de entre 18 y 75 años, procedentes de distintos orígenes raciales y culturales.
Entre los primeros resultados del proyecto destaca que incluso niveles leves de depresión pueden afectar al funcionamiento ejecutivo del cerebro, un proceso clave para la memoria. Este efecto podría ser mayor en algunos grupos poblacionales que presentan mayor prevalencia tanto de depresión como de enfermedades neurodegenerativas.
Otro estudio vinculado al proyecto analizó cómo los síntomas depresivos influyen en la memoria. Los investigadores observaron que las personas con depresión tienen más dificultades para ignorar información irrelevante o contradictoria, lo que termina afectando a la capacidad de recordar.
Además de la salud mental, los científicos han identificado otros factores que pueden fortalecer la resiliencia cognitiva. Entre ellos se encuentran el apoyo social, la participación en comunidades religiosas y hábitos de vida como dormir bien.
Comprender cómo interactúan todos estos elementos permitirá crear modelos más precisos sobre el envejecimiento cerebral y, en el futuro, diseñar estrategias personalizadas para prevenir el deterioro cognitivo y mejorar la calidad de vida a medida que pasan los años.


