Salud

El temblor no siempre es síntoma de párkinson

Rosa Roch

Foto: BigStock

Viernes 5 de febrero de 2021

4 minutos

El temblor es una de las alteraciones del movimiento más habituales en las personas mayores

El temblor no siempre es síntoma de párkinson
Rosa Roch

Foto: BigStock

Viernes 5 de febrero de 2021

4 minutos

El temblor es un trastorno que afecta a más del 20% de las personas mayores de 60 años y aunque se le suele relacionar con la enfermedad de Parkinson, lo cierto es que no siempre está relacionado con esta enfermedad neurodegenerativa, ni con otras patologías graves. Además, suele responder bien al tratamiento cuando se detecta su causa.

 

El temblor no siempre es síntoma de párkinson

 

Tipos de temblores

  • Temblor fisiológico exacerbado: Este tipo de temblor afecta a aquellas personas que viven un estrés emocional y físico ocasional. Si el temblor es duradero el origen puede estar asociado con enfermedades relacionadas con el metabolismo y trastornos hormonales, como la diabetes o, también, ser un efecto secundario de algunos fármacos de uso común. Las personas con algún problema de adicción, especialmente alcoholismo, también pueden verse afectadas por este tipo de temblor, ya sea por el abuso o como síntoma del síndrome de abstinencia.
  • Temblor esencial (TE): Es el temblor más habitual. Se presenta con más frecuencia en los hombres que en las mujeres y con el paso del tiempo tiende a empeorar. Su principal origen es básicamente hereditario, debido a una alteración del cerebelo y en menor proporción, también puede estar provocado por la ingesta de ciertos medicamentos, al hipotiroidismo o a la hipoglucemia, generalmente asociada a la diabetes. El temblor aparece en ambas extremidades superiores y es visible al coger algún objeto, al comer o al escribir, es de decir, es un temblor postural o de intención que aparece a la hora de realizar algún movimiento de precisión y/o con cierto peso. También puede afectar a otras partes del cuerpo como las extremidades inferiores, la mandíbula o la cabeza, en este caso la persona afectada de este temblor parece que haga continuamente el movimiento de sí-sí o de no-no.
  • Enfermedad de Parkinson: Se trata de una enfermedad neurodegenerativa crónica que avanza de manera progresiva y de la que no se conoce la causa. Esta enfermedad afecta a las neuronas que controlan el movimiento. En su fase más inicial el temblor afecta a un lateral del cuerpo y con el paso del tiempo y el avance de la enfermedad va afectando de forma general a ambas manos, brazos, piernas y mandíbula, aparece rigidez de las articulaciones, los movimientos se enlentecen y surgen los problemas de coordinación y de equilibrio. Este temblor se diferencia de los otros porque se produce en reposo. Es un temblor muy incapacitante al que se le asocian otros trastornos como la dificultad para dormir, para masticar y para deglutir, el estreñimiento y la depresión.

Existen diferentes tratamientos farmacológicos para el temblor, pero solo actúan sobre el síntoma, no sobre la causa que lo produce y, si su origen está producido por una enfermedad, aunque no sea grave, estos fármacos no impedirán que la enfermedad avance. Son tratamientos que están indicados cuando el temblor impide llevar una vida normal, cuando es incapacitante. Además de los fármacos, algunos temblores también pueden tratarse con cirugía.

Si hablamos del temblor asociado a la enfermedad de Parkinson, además de tomar la medicación prescrita por el especialista, es importante seguir una terapia que ayude a desenvolverse de la manera más autónoma posible, reforzar la musculatura, la fuerza, la marcha y el equilibrio.

Incorporar a nuestra dieta alimentos ricos en antioxidantes, especialmente vitaminas C y E, ayudará a proteger las neuronas, células neurotransmisoras, de la oxidación que provocan los radicales libres.

Afrontar los temblores y convivir con ellos es duro, más aún cuando estos están relacionados con enfermedades graves, pero sean a causa de una cosa u otra, es importante no permitir que se apoderen de tu vida, buscar el apoyo de los familiares y amigos pero, en la medida que sea posible, sin perder la autonomía.