Maltrato silencioso: los mayores denuncian los abusos que no dejan huella física
Consideran “urgente” avanzar hacia una ley estatal que garantice el buen trato de los mayores
El maltrato hacia las personas mayores sigue siendo una realidad muchas veces ignorada, silenciada y poco denunciada. Y puede adoptar diferentes formas, entre ellas el abuso físico, quizás el primero que se nos viene a la cabeza al abordar este tema. Cabe destacar, no obstante, que no es ni el único ni el más habitual; hay otras muchos tipos de maltrato que quedan en la sombra, aquellos que podemos llamar silenciosos y que, si bien no son tan reconocibles a simple vista, también provocan daños y graves efectos en los mayores afectados.
"El maltrato a las personas mayores no siempre deja huellas físicas. La soledad no deseada, la infantilización, el abandono emocional, la discriminación por edad, la exclusión digital, la falta de escucha o la limitación de su capacidad de decisión son también formas de violencia que afectan cada día a miles de personas mayores", destaca en este sentido a 65YMÁS José Luis Fernández Santillana, presidente de la Confederación Española de Organizaciones de Mayores (CEOMA). También "el maltrato psicológico o emocional, la negligencia, el abuso económico, la sobreprotección excesiva o la exclusión social" son formas de maltrato que igualmente "afectan gravemente a las personas mayores", quienes muchas veces "no denuncian estas situaciones por miedo, dependencia emocional o económica, vergüenza o porque consideran que es normal recibir ese trato".
Por todo ello, reivindican con motivo de este día "la necesidad de visibilizar las formas de maltrato más silenciosas e invisibles hacia las personas mayores, aquellas que muchas veces no se identifican como violencia, pero que deterioran profundamente su dignidad, autonomía y calidad de vida", generando "sentimientos de inutilidad, pérdida de autoestima, ansiedad, tristeza y aislamiento social". Asimismo reclaman "una respuesta institucional más coordinada, con prevención, formación y sensibilización social, así como una mirada basada en derechos y no únicamente asistencial o paternalista".
El maltrato psicológico, el más habitual
En concreto, hablando de los distintos tipos de maltrato, hay muchas formas diferentes de abuso, más allá del físico, que de hecho no es siquiera el más frecuente. Según datos del Teléfono contra el Abuso y Maltrato a las Personas Mayores de la Confederación Estatal de Mayores Activos (CONFEMAC) (900 65 65 66), de los 4.173 casos atendidos hasta ahora, el maltrato físico representa el 11,3% del total de las llamadas, siendo el más habitual el maltrato psicológico, representando cerca del 30,2%, un maltrato que "está a la orden del día" y que es especialmente grave y peligroso, en opinión de Inmaculada Ruiz Martín, presidenta de la Unión Democrática de Pensionistas (UDP), quien lamenta la falta de acciones para hacerle frente.
"Todos los tipos de maltrato son graves y preocupantes, porque todos generan daño, sufrimiento y vulneración de derechos en las personas mayores. Se tiende a pensar que el maltrato físico es el más grave, probablemente porque es el más visible y el que deja señales más fáciles de identificar. Sin embargo, otras formas de maltrato, como el psicológico o el económico, pueden llegar a ser también graves y dolorosos, además, cuentan con la dificultad de que muchas veces pasan desapercibidas, se normalizan o tardan mucho más en detectarse", explica Gloria Margarita Veiga, presidenta de CONFEMAC, con motivo del Día Mundial de Toma de Conciencia del Abuso y Maltrato en la Vejez, que se conmemora este 15 de junio.
En este sentido, destaca que "lo verdaderamente importante es entender que ninguna forma de abuso debe minimizarse y que todas requieren prevención, detección y una respuesta adecuada". De igual forma, desde CEOMA, si bien consideran que "todos los tipos de maltrato son graves y deben abordarse con la misma contundencia", muestran su especial preocupación por "el maltrato que permanece oculto y normalizado, porque es el más difícil de detectar y denunciar".
Al maltrato psicológico le siguen los casos de abuso económico (15,5 %), abandono (12,6 %), negligencia (10,7%), vulneraciones relacionadas con la libertad y los derechos (10%), maltrato institucional (2,1%), social (1%), y casos de automaltrato y abuso sexual, en menor medida. Estos tipos de maltrato más invisibles y silenciosos "pueden ser más difíciles de identificar", apunta Veiga, que señala que, de hecho, "el psicológico, el económico, y la vulneración de la libertad y los derechos son los que mayor número de casos registran y pueden crear grandes daños y perjuicios a la víctima".
Cabe destacar también el Servicio Estatal de Atención a Personas Mayores (SEAM), el teléfono gratuito (900 22 22 22) gestionado por HelpAge International España para ofrecer información y orientación social y jurídica a las personas mayores que sufran situaciones de discriminación por razón de edad. En su tercer Informe Anual de Resultados (2025), durante el año anterior antendió 658 consultas, y aunque en gran parte fue para obtener información sobre prestaciones y servicios (42,3%), el segundo motivo fue por abuso y maltrato (20,9%), dándose mayoritariamente dentro del ámbito familiar. Además, durante los años de su funcionamiento (2023, 2024 y 2025) este motivo ha aumentado exponencialmente, pasando del 5% al 13% en los dos últimos años.

Decenas de personas marchan por el buen trato a las personas mayores en el Parque Maria Luisa en 2025, en Sevilla. Foto: Rocío Ruz (Europa Press)
La normalización complica la detección
Y si hay algo que dificulta especialmente detectar este tipo de situaciones es la normalización de muchas de estas conductas. "Lo más complicado a la hora de detectar situaciones de abuso y/o maltrato hacia personas mayores es que muchas conductas se han normalizado socialmente, aunque no tengan nada de normales", advierten desde CONFEMAC. "A veces se justifican desde la protección o el cuidado, pero en realidad suponen una vulneración de derechos: retirar documentación, decidir por la persona, limitar su autonomía, controlar su dinero o infantilizarla por su bien. Ahí pesan mucho los prejuicios edadistas".
La detección se complica aún más debido a que "muchas de estas situaciones se producen en el ámbito familiar o de máxima confianza", de hecho, según los datos, el 73,8% de los casos tienen lugar en este ámbito, seguido de las residencias (15,8%). Y es que "reconocer que quien te está dañando puede ser un hijo, una hija u otra persona cercana no es fácil. Muchas personas mayores callan por miedo, vergüenza, culpa o por no querer delatar a alguien de su propia familia".
Si nos fijamos especialmente en los llamados maltratos silenciosos, las señales pueden darse de diferentes formas:
- El deterioro del estado de ánimo.
- Tristeza.
- Ansiedad.
- Aislamiento.
- Miedo a hablar delante de determinadas personas.
- Pérdida de autoestima.
- Cambios bruscos de comportamiento.
- Descuido personal.
- Falta de autonomía repentina.
- Empeoramiento de la salud sin una causa clara.
Todo ello, resaltan, "son señales visibles si sabemos mirar, pero muchas veces pasan desapercibidas porque no existe suficiente formación ni sensibilidad para identificarlas".
Así, para mejorar esta situación, consideran imprescindible "actuar en varios niveles. Por un lado, formar a profesionales del ámbito sanitario, social y comunitario para que sepan detectar e intervenir. Por otro lado, sensibilizar a la ciudadanía para dejar de normalizar conductas que vulneran derechos. Pero también es fundamental trabajar directamente con las propias personas mayores, a través de charlas y acciones de sensibilización que les ayuden a reconocer posibles situaciones de abuso y/o maltrato, identificar señales de alerta, saber cómo pedir ayuda y reforzar su autonomía y capacidad de decisión. Y, para quienes ya están atravesando estas situaciones, hacen falta más recursos de intervención, acompañamiento y protección real".
La clave, subrayan, "está en abrir los ojos ante una realidad que existe, aunque muchas veces se esconda tras la apariencia de cuidado o de vida familiar normal".

A todo esto se suma que sigue sin haber una estadística oficial específica sobre este tema, lo cual "dificulta enormemente dimensionar el problema y diseñar políticas públicas eficaces", advierte el presidente de CEOMA.
"Muchas situaciones de maltrato permanecen ocultas o infradiagnosticadas, especialmente las relacionadas con el maltrato psicológico, económico o la negligencia. Sin estadísticas fiables es más difícil desarrollar protocolos adecuados, reforzar recursos de prevención, formar a profesionales o evaluar el impacto real de las medidas adoptadas", explica. Es por ello que consideran "prioritario avanzar hacia sistemas de recogida de datos más coordinados y específicos sobre violencia y discriminación hacia las personas mayores".
Esta ausencia de datos globales, sistemáticos y comparables sobre este tema también ha sido criticada por la Plataforma de Mayores y Pensionistas (PMP), que advierte que supone una de las principales barreras para visibilizar esta vulneración de derechos. “La vulnerabilidad no es inherente a la edad”, ha señalado, reclamando “respuestas institucionales que no caigan en paternalismos” y garanticen derechos efectivos. También políticas públicas con presupuestos suficientes para prevenir el maltrato, el impulso de nuevos derechos ante retos como las tecnologías digitales, el fomento de la denuncia y el apoyo integral a las víctimas, la capacitación de profesionales y personas cuidadoras para detectar y prevenir situaciones de abuso, y la promoción de una cultura de envejecimiento activo y saludable que erradique estereotipos negativos sobre la vejez.
En este sentido, la presidenta de CONFEMAC destaca el recurso "pionero" de la Confederación, el cual, explican, "nos permite conocer situaciones reales y detectar tendencias a través de PICAM, un programa informático que gestiona los casos que nuestros profesionales detectan tanto a través del teléfono como a través de la APP Stop Maltrato". Este servicio se consolida, así, como un "recurso esencial para la detección, orientación y acompañamiento ante situaciones de vulnerabilidad y violencia hacia las personas mayores". El teléfono, servicio que es gratuito, confidencial y de ámbito estatal, cuenta con horario de lunes a viernes de 9:00 a 21:00 horas, atendiendo los fines de semana y festivos de 9:00 a 14:00 horas.
Y aunque este año cuenta con la subvención del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, desde CONFEMAC señalan que "serían necesarios muchos más recursos para reforzar la atención, la prevención y la recogida de datos. Disponer de más estadísticas así como investigaciones oficiales permitiría una mayor visibilidad del problema, incorporarlo de manera urgente en la agenda política y facilitar el desarrollo de una legislación específica que garantice la protección, los derechos y el buen trato a las personas mayores".
Con motivo de este día, la PMP ha hecho un llamamiento a las instituciones y a la sociedad para reforzar los sistemas de prevención y respuesta, así como avanzar hacia medidas eficaces que garanticen la dignidad, autonomía y derechos de las personas mayores y personas con discapacidad mayores. También ha recordado que, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente una de cada seis personas mayores de 60 años ha sufrido algún tipo de maltrato en entornos comunitarios (15,7%).
“El bienestar de las personas mayores no puede depender únicamente del autocuidado individual, sino que debe sustentarse en políticas públicas, entornos accesibles, comunidades inclusivas y una cultura libre de edadismo”, destaca su presidente, Jesús Norberto Ferñández. “Reconocer el valor social de las personas mayores y garantizarles entornos seguros, amables y respetuosos es una responsabilidad compartida; entre todos y todas, debemos de intensificar los esfuerzos para prevenir y combatir las distintas formas de maltrato”.
El maltrato y el abuso hacia las personas mayores es una realidad que "sigue siendo, en gran medida, desconocida e infradetectada", destacan igualmente desde la Federación de Asociaciones y Personas Mayores de Cataluña (FATEC), que con motivo de este día, y para visibilizar esta problemática, combatir el edadismo y promover una sociedad más respetuosa y amigable con este colectivo, se han sumado al Moviment per Aturar el Maltractament a les Persones Grans, una plataforma integrada por una decena de entidades en Cataluña, donde se celebrará un año más una jornada de sensibilización y reflexión en la que se abordarán diferentes problemáticas relacionadas con esta realidad, como la soledad no deseada como posible forma de maltrato, y se analizarán casos reales conocidos. Y es que, consideran, se trata de un problema social que requiere una respuesta urgente basada en la defensa de los derechos humanos, la dignidad y el respeto a este colectivo.
El edadismo puede normalizar los maltratos silenciosos
Cabe destacar, además, que el edadismo, que puede ser considerado también un tipo de maltrato, puede llegar a normalizar estos tipos de abuso más invisibles o silenciosos. "Completamente", asegura la presidenta de CONFEMAC, y es que, explica, "el edadismo contribuye a normalizar este tipo de situaciones de abuso o maltrato. Cuando socialmente se asume que las personas mayores ya no deciden igual, son una carga, no entienden o es normal que estén solas o dependan de otros, se corre el riesgo de justificar conductas que nunca aceptaríamos en otras edades".
Y es algo en lo que coinciden los presidentas de UDP y CEOMA. "El edadismo es una de las principales causas estructurales que favorecen y normalizan el maltrato hacia las personas mayores. Cuando una sociedad asume que las personas mayores son menos válidas, menos productivas o menos capaces de decidir, se generan actitudes paternalistas y discriminatorias que terminan justificando determinadas formas de exclusión o maltrato", explica Santillana.
"El problema del edadismo es que deshumaniza, infantiliza y resta valor a la voz y a los derechos de las personas mayores, y eso facilita que determinadas situaciones de maltrato pasen desapercibidas, se minimicen o incluso se consideren normales. Por ello es fundamental combatir el edadismo desde campañas de sensibilización como la que desarrollamos cada año para esta fecha tan importante", reclaman desde CONFEMAC, cuya principal reivindicación este año se centra, bajo el lema: “Reconocer, actuar, denunciar: las leyes están para proteger a las personas… casi siempre”, en "una ley estatal que garantice el buen trato, la dignidad y la protección efectiva de las personas mayores, porque envejecer no puede significar perder derechos".

"No basta con sensibilizar”, añaden desde la PMP, apostando por fortalecer los sistemas de prevención y respuesta para actuar con eficacia ante estos casos. En este sentido, han subrayado que esta realidad está fuertemente ligada al edadismo. El abandono, el abuso y la violencia hacia este colectivo “continúan siendo las agresiones más ocultas”, una invisibilidad que está vinculada con un “edadismo estructural, cimentado sobre creencias, normas, prácticas y políticas que discriminan sistemáticamente por edad”.
Cabe recordar que el edadismo "está presente en muchos ámbitos: en el lenguaje, en la atención sanitaria, en el acceso a servicios, en el entorno digital o incluso en la forma en que se representa socialmente a las personas mayores", por lo que, señalan desde CEOMA, "combatir el edadismo es fundamental para prevenir cualquier forma de violencia o discriminación".
Desde CONFEMAC, que recientemente se unían a los impulsores de la Iniciativa Legislativa Popular (ILP) para la aprobación de una Ley de Protección Integral contra el maltrato a las personas mayores, insisten en que "no basta con atender cuando el daño ya se ha producido; es imprescindible prevenir, sensibilizar, formar, detectar e intervenir". En esta línea, recuerdan que "llevamos años insistiendo en que las situaciones de abuso y/o maltrato hacia las personas mayores requieren respuestas amplias, coordinadas y sostenidas".
"Envejecer no puede significar perder derechos"
La futura Convención Internacional de los Derechos de las Personas Mayores, para la que el pasado mes de abril de 2025 la ONU dio luz verde a su elaboración, podría ayudar en este sentido. "Sería un avance histórico y una herramienta fundamental para combatir el maltrato, la discriminación y el edadismo", aseguran desde CEOMA, puesto que "la existencia de un instrumento internacional jurídicamente vinculante permitiría reforzar la protección de derechos, promover legislación específica, impulsar mecanismos de supervisión y aumentar la sensibilización social e institucional. Además, ayudaría a consolidar un enfoque basado en derechos humanos, reconociendo a las personas mayores como titulares plenos de derechos y no únicamente como sujetos de asistencia o cuidado", afirma su presidente.
"Puede ser un gran paso, ya que supone reconocer de manera clara y vinculante que las personas mayores son titulares de derechos específicos que deben ser protegidos frente al edadismo, la discriminación y las situaciones de abuso y/o maltrato. Igual que ocurrió con otros tratados internacionales, este instrumento puede impulsar a los Estados para que desarrollen legislaciones más específicas, mejores sistemas de protección y políticas públicas más sólidas", explican a su vez desde CONFEMAC.
"Además, el hecho de que España esté participando activamente en el proceso es especialmente importante, ya que nos encontramos ante una oportunidad histórica para situar los derechos de las personas mayores en el centro de la agenda internacional y avanzar hacia una sociedad donde envejecer no implique perder autonomía, dignidad ni protección", añaden, asegurando que desde la Confederación "estamos aportando nuestro granito de arena a través de una mesa de trabajo con el Imserso para la redacción de esta convención, aportando ideas provenientes del tercer sector de personas mayores y trasladando las voces de las personas mayores con las que trabajamos día a día".
Por su parte, desde la UDP su presidenta, aunque señala que "podría ayudar", defiende que "si nos sentáramos de verdad a decir las verdades y a que la gente luchara por la paz, que la paz es eso, es concordia y unión, estaría todo mucho mejor". En su caso se muestra "defraudada, porque ves entidades, ves gente que está arriba en las escalas superiores, que está hablando de esto y luego no está reaccionando igual, está siendo edadista, está siendo maltratadora, se está burlando de los mayores. Así que no dudo que algún día pueda salir adelante, pero está costando mucho".
Mientras que la PMP subraya la importancia de que esta futura convención incorpore de forma expresa el derecho de las personas mayores a vivir libres de cualquier forma de abuso, violencia o maltrato, y establezca garantías específicas para prevenir, detectar y erradicar estas situaciones, así como mecanismos efectivos de protección, acceso a la justicia y reparación para las víctimas.
Con todo, señalan que "seguimos encontrándonos con una dificultad de fondo: España no dispone todavía de una legislación específica que reconozca y aborde de forma integral el maltrato hacia las personas mayores". Y esta ausencia de un marco normativo claro tiene "consecuencias muy reales".
"Todavía hay situaciones de abuso y/o maltrato que se interpretan como simples conflictos familiares, como asuntos privados o como cuestiones que deben resolverse en casa, cuando en realidad estamos hablando de vulneraciones de derechos que requieren detección, protección e intervención especializada. También faltan recursos y protocolos específicos para valorar adecuadamente casos especialmente complejos, por ejemplo cuando la víctima tiene deterioro cognitivo o una enfermedad neurodegenerativa. Tener demencia no puede significar que su testimonio quede automáticamente invalidado ni que su sufrimiento sea menos creíble o menos protegible. Precisamente por eso es tan importante que los cuerpos y fuerzas de seguridad, los profesionales de la abogacía, el ámbito judicial, sanitario y social cuenten con formación específica y herramientas adecuadas para identificar estas situaciones y actuar correctamente", insisten desde CONFEMAC.
"A diferencia de lo que sucede con otros colectivos especialmente vulnerables, como las mujeres víctimas de violencia de género o la infancia, las personas mayores siguen sin contar con un marco normativo propio que garantice una respuesta clara en prevención, detección, atención, protección y reparación", señalan. Es por lo que, en la línea con esta campaña, desde la Confederación consideran que "es urgente avanzar hacia una ley estatal que garantice el buen trato, la dignidad y la protección efectiva de las personas mayores. Porque reconocer, actuar y denunciar solo es posible si existen recursos suficientes, profesionales formados, ciudadanía sensibilizada y un marco legal que proteja de verdad. Envejecer no puede significar perder derechos".


