Sociedad

Aumentan los divorcios entre los mayores de 60 años: "La jubilación hace que te plantees un cambio"

Laura Moro

Foto: Bigstock

Lunes 18 de julio de 2022

8 minutos

En 2020 se divorciaron 7.592 personas de entre 60 y 69 años

Aumentan los divorcios entre los mayores de 60 años: "La jubilación hace que te plantees un cambio"
Laura Moro

Foto: Bigstock

Lunes 18 de julio de 2022

8 minutos

La sociedad está cambiando y con ella nuestra forma de relacionarnos y de entender el mundo. Lo que antes era normal, ahora no lo es, y vieceversa. Un claro ejemplo de ello son los divorcios. Desde que se aprobara la ley del divorcio hace 40 años son muchas las parejas que han puesto fin a sus matrimonios. Una decisión que ha aumentado en los últimos tiempos en un rango de edad muy concreto: los 60 años. De hecho, en 2020, último año con datos del INE, se divorciaron 7.592 personas de entre 60 y 69 años. Y 2.075 mayores de 70. En total, 9.667 ciudadanos mayores recuperaron su soltería. Eso sin contar las separaciones: 771 que se produjeron en 2020. Pero, ¿a qué se debe este aumento?

“Los factores nunca son uno solo. Hay que tener en cuenta que la sociedad ha dado un vuelco muy grande en cuanto a la concepción de las relaciones y su significado. Por otro lado, el marco legal ha cambiado. La ley de divorcio surge en 1981, por lo que las personas de 60 o 65 años tenían 19 o 24 en aquel momento y se puede decir que sus matrimonios han surgido contemplando esa posibilidad legal, y la ven más normalizada que aquellos que se casaron años antes y que ya tenían una visión del matrimonio configurada muy distinta para cuando se creó la ley. Además, la esperanza de vida cada vez es mayor y las personas viven más tiempo dando pie a una mayor posibilidad para que el divorcio tenga lugar”, nos explica a 65YMÁS Pablo Sastre Ortega, psicólogo de El Prado Psicólogos.

Desde Calleja y de la Peña Abogados coinciden con el psicólogo en que la esperanza de vida y la salud son dos de los factores que han propiciado este aumento, y añaden: “Muchas personas cuando ven la jubilación como algo cercano, se plantean un cambio de vida, se dan cuenta de que tienen más tiempo libre y de que no quieren compartirlo con la persona que tienen al lado”, nos explican las abogadas Rosa de la Peña y María Calleja.

Y es que como nos aclara Sastre las circunstancias personales de cada uno son determinantes a la hora de tomar este tipo de decisiones: “Un matrimonio de 40 años no se rompe de la noche a la mañana. Los problemas de comunicación, de convivencia o puntos de vista distintos de cosas importantes llevan ahí desde hace años, pero han sido camuflados. El trabajo, los viajes, el cuidado de los hijos, las relaciones sexuales reduccionistas, las reuniones, los hobbies, etc. Han actuado como parche de contención y como vía de escape en muchos casos. Cuando los hijos se van de casa y uno experimenta el síndrome del nido vacío ya no dedica tanto tiempo y recursos al cuidado de los hijos, cuando se jubila, o cuando comienza a tener limitaciones sexuales propias de la edad u otras limitaciones físicas que le impiden realizar actividades fuera de casa como las que hacía antes, se ve obligado a volver a convivir con su pareja y retomar una relación que, en muchos casos ha dejado de ser de pareja para que ambos cónyuges se conviertan en algo así como compañeros de piso que duermen en la misma cama”.

Los hijos

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Ser consciente de todo esto, no es algo fácil, aunque según nos cuenta Trinidad Bernal, de la Fundación ATYME la mayoría de las personas y parejas que deciden romper su matrimonio a esta edad, suelen tener menos problemas que los más jóvenes: “Separarse es muy duro a cualquier edad, y cuanto más larga es la duración de la relación, es más difícil la ruptura porque hay hábitos muy cogidos y lazos que se han creado entre la pareja. Y eso es muy difícil de romper, y más para los matrimonios mayores. Pero estas personas tienen un mejor y mayor equilibrio emocional. Son personas más reflexivas y por lo tanto, las decisiones son más sopesadas, y es más difícil equivocarse, que las parejas de mediana edad”, opina Bernal.

Ahora bien, que tengan más facilidad para tomar esta decisión, no quiere decir que en el camino no se vayan a encontrar inconvenientes. El mayor de ellos son sus propios descendientes. Y es que, aunque puede pensarse que los hijos en común son solo un “problema” para los matrimonios jóvenes, al tener que llegar a un acuerdo por la pensión alimenticia o el régimen de visitas, la realidad es que los hijos adultos de los matrimonios más mayores, no siempre entienden por qué sus padres han decidido separarse llegados a esta edad.

David Reguero, responsable del Área Jurídica de la Asociación De Cero, asegura que muchos matrimonios con los que trabaja decidieron divorciarse precisamente cuando sus hijos fueran ya mayores: “Nos llegan casos de personas que lo tenían claro desde hacía mucho tiempo, pero que decidieron esperarse a que sus hijos ya no vivieran en casa. Normalmente es uno de los miembros de la pareja quién toma esta decisión de esperar”. 

En Calleja y de la Peña Abogados se han encontrado en más de una ocasión con este tipo de conflictos: “Hay veces que se tienen que enfrentar al rechazo frontal de los hijos, que no les cabe en la cabeza que sus padres se quieran divorciar o separar, y que además hacen todo lo posible para que no suceda”, aseguran las abogadas.

“Creen que lo mejor es que sigan juntos porque se apoyan, pero también muchas veces es porque hay muchos intereses detrás, como por ejemplo con quién van a dejar ahora a sus hijos”, comentan.

Sin embargo, no todos los hijos muestran el mismo rechazo a la separación de sus padres, y hay quiénes, según las abogadas, acogen en sus casas al miembro de la pareja con menos recursos económicos. Porque la pensión de jubilación también juega un papel clave en este tipo de divorcios: “En parejas mayores es más difícil el tema económico”, asegura Trinidad Bernal. 

Cuando la jubilación está cerca, este tipo de situaciones se complican, sobre todo cuando hay un desequilibrio económico”, explica David Reguero. El abogado cree que estos casos antes eran más numerosos porque las mujeres no podían trabajar y por tanto no tenían derecho a una pensión, y  “sin embargo ahora ya están en una situación óptima, tienen su propia pensión, y por lo tanto no dependen de su marido”, explica Reguero.

La pandemia

La OMS insiste en que la pandemia "no ha terminado" y pide que se sigan realizando test. Foto: Europa Press

Después de estos dos años de pandemia, es imposible no preguntarse si el confinamiento y el coronavirus han propiciado un aumento de separaciones y divorcios. Lo cierto es que no hay una opinión unánime: Desde Calleja y de la Peña Abogados aseguran que la pandemia no tiene nada que ver en este aumento, sino los motivos mencionados anteriormente. ATYME y la Asociación de Cero también opinan lo mismo.

Sin embargo, Pablo Sastre, tiene una opinión distinta, y cree que la pandemia, sin ser la razón principal que ha provocado el aumento de divorcios, ha sido sin duda un detonante: “Desde luego que ha favorecido la toma de esta decisión en miles de casos. En primer lugar, la pandemia ha forzado a la relación de muchas familias y parejas que ya estaban rotas, que vivían bajo un mismo techo sin convivir, que escondían sus problemas relacionales no relacionándose. Al obligarles a relacionarse y a estar juntos muchos han conocido realmente cómo y quién es ahora la persona con la que hace años que no tenía un trato profundo y esto no siempre ha gustado, aunque también hay casos en los que el efecto ha sido contrario. También ha hecho inevitable esconder problemas o vicios, muchos de los que la pareja no era consciente”.

“Los problemas de pareja son otra pandemia de nuestra sociedad mucho más grande que el Covid pero de la que se habla poco. Por dar unas cifras, en España hay una media de 220 divorcios al día, lo que significa que se toma esta decisión más de 9 veces cada hora (o casi 14 si quitamos las horas de sueño). Además, hay que añadir a estas cifras a todas las parejas que comienzan su vida juntos con un proyecto de vida común pero que no lo hacen a través del matrimonio, que no son pocas y que se rompen con mayor facilidad. En España entre el 60% y el 70% de los matrimonios se rompen. Si comparamos estos datos con otros problemas graves de la sociedad que tanto preocupan como el paro, que está en el 13%, nos damos cuenta de la magnitud de este problema”, concluye el psicólogo.

Jubilaciones, pensiones, falta de comunicación, de pasar tiempo juntos, un amor que se va apagando con el tiempo… Son muchos los factores que llevan a las parejas a separarse, independientemente de la edad que tengan, aunque en el caso de los matrimonios más mayores, queda clara una cosa: poder decidir cómo y con quién quieren vivir. 

Sobre el autor:

Laura Moro

Laura Moro, periodista.

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