Sociedad

La Ayuda a Domicilio, el colectivo "esencial" más ignorado durante la pandemia y sin vacunas

Pablo Recio

Sábado 13 de marzo de 2021

6 minutos

Son el segundo grupo profesional con más contagios y todavía no se han vacunado todos

La Ayuda a Domicilio, el colectivo "esencial" más ignorado durante la pandemia y sin vacunas
Pablo Recio

Sábado 13 de marzo de 2021

6 minutos

Las condiciones precarias en las que trabajan la mayoría de auxiliares de la Ayuda a Domicilio no son algo que haya llegado con la pandemia. Desde que se creó dicho servicio de asistencia a dependientes –altamente feminizado y del cual forman parte más de 120.000 personas–, ha sido uno de los sectores con condiciones de trabajo más duras y peor remunerado de España –sueldos de menos de 500 euros y muchas veces con medias jornadas u horarios partidos–.

Sin embargo, durante la pandemia se han cruzado varias líneas rojas que demuestran que este colectivo sigue siendo "invisible" y que la salud de sus profesionales no parece que tenga la misma importancia, a ojos del Estado y de las empresas, que la de otros grupos profesionales.

Al menos, así lo entienden desde la Plataforma Unitaria de Ayuda a Domicilio (@UnitariaA). Y es que, las auxiliares han tenido que soportar situaciones que tenían difícil justificación sin ni siquera recibir ningún tipo de compensación, según denuncian.

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"Pasábamos muchísimo miedo"

Basta con echar un poco la vista atrás. En concreto, hace justo un año, este colectivo trabajaba en Madrid sin protocolos específicos contra el Covid, tal y como denunció 65Ymás, cuando, en residencias de mayores, ya tenían textos específicos redactados por el Ministerio de Sanidad desde el 5 de marzo. 

O también cabe rememorar como, durante meses, no tuvieron EPIs suficientes –"nos dieron bolsas de basura"– y fueron vector de contagio –es el segundo sector profesional con mayor incidencia de la pandemia–.

"Al principio, íbamos sin saber a qué nos enfrentábamos y pasábamos muchísimo miedo, porque en el confinamiento, las familias no tenían contacto con los usuarios, y éramos nosotras las únicas que les veíamos y pensábamos: 'Se contagia por mí'", cuentan.

Además, todavía a día de hoy, no en todas las empresas cuentan con material de buena calidad y siguen recibiéndolos "a cuentagotas", aunque trabajen con casos de Covid. "La percepción que tenemos es que la pandemia –gastos en material y prevención– ha supuesto una pérdida de ganancias para las empresas dentro de los contratos públicos que tienen", señalan.  

"Éramos muy esenciales, pero luego, no figurábamos en ninguna parte"

Por ello, las auxiliares representadas por esta Plataforma se sienten las grandes olvidadas de esta crisis sanitaria. "Éramos muy esenciales, pero luego, no figurábamos en ninguna parte", afirman.

De esta manera, aunque desde la política se ha reconocido –de palabra– en reiteradas ocasiones su trabajo, desde la Plataforma se siguen sintiendo ignorados y defraudados por unas instituciones que, de facto, no les conceden los mismos derechos que a un auxiliar de una residencia o a un enfermero en un hospital.

Y un buen ejemplo podría ser asimismo, apuntan, cuando se les excluyó del "real decreto del 3 de febrero donde se reconocía el contagio por Covid como enfermedad laboral". "Las empresas nunca han respetado los riesgos laborales. Y ni la administración ni los sindicatos se han puesto serios con este tema", sostienen.

Y no sólo es el Covid, tampoco se reconocen el resto de enfermedades físicas y mentales como propias del trabajo que realizan. Unas patologías que, desde la administración, no quieren contemplar, supuestamente, porque no se puede entrar en un domicilio para hacer un análisis de riesgos laborales.

Y por esta razón, denuncian, las mutuas, al no reconocerse estas patologías como enfermedades laborales, las terminan achacando en muchas ocasiones a "que son problemas de las mujeres". "Si tengo una cervicalgia, ¿cómo puedo demostrar que ha sido por sujetar a una persona mayor en la ducha? No lo reconocen. Y, al final, acabas incapacitada a los 60 años", critican.

"Nosotras sólo pedimos que se nos cuide en materia de salud laboral y que se haga esa evaluación de riesgos", piden. Sin embargo, por ahora, según comentan desde la Plataforma, tanto el Ministerio de Trabajo como el de Igualdad se han mostrado a favor de esta propuesta, si bien chocan siempre con el mismo impedimento: la privacidad de los domicilios.   

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"No conocen las condiciones en las que trabajamos"

Por otro lado, también se muestran muy críticos con el Plan de Choque de la Dependencia presentado por la Vicepresidencia de Derechos Sociales y Agenda 2030.

"Lo hemos denunciado: Derechos Sociales se han reunido con los agentes sociales, pero no saben realmente, ni conocen, en qué condiciones trabajamos en el SAD. Van a meter 600 millones, que es lo que tienen que hacer para poner a 0 las listas de espera y, luego, van a destinar 25 millones en formación. Pero nos preguntamos, ¿qué formación es esa?, si la UE nos obliga a ser personal titulado... ¿Es para formar a nuevas personas? Y también dicen que se van a crear 25.000 puestos de trabajo, pero, ¿será en las mismas condiciones que ahora?", se preguntan. 

Indefensión en los domicilios

También critican que han estado indefensos ante posibles infecciones de Covid, por el propio mal hacer de algunos usuarios y de su entorno. "Llegamos a la casa de los pacientes. Y es su domicilio, su privacidad... Pero, de repente, pueden decir que no se ponen la mascarilla. Y, al final, tenemos poco menos que amenazarles para que lo hagan y decirles que venimos de fuera, de otras casa, y podemos contagiarles, o ellos a nosotras. Y hay gente que nos hace caso, pero otros no", denuncian y aseguran que estas 'peleas' diarias son agotadoras desde el punto de vista psicológico. "Acabas llamando a la coordinadora, pero eso supone una carga emocional y además generas mal humor en el usuario", reconocen. 

Vacunación tardía

Finalmente, tampoco, denuncian, la campaña de vacunación está cubriendo a todo el colectivo –aunque sean grupo prioritario– y muchos profesionales siguen sin estar inmunizados.   

"Hay distintos ritmos. En algunas autonomías se ha vacunado ya a las compañeras con la segunda dosis. En otras, tienen sólo la primera. Y, luego, las hay que han comenzado de forma muy lenta. Por ejemplo, a nosotras, en la Comunidad de Madrid no nos han vacunado –a las mayores de 55 años– ni nos han dicho cuándo lo harán", comentan. 

A pesar de todo, esta situación cambiaría si se recomienda también para personas de entre 55 y 65 años las dosis de AstraZeneca. Si bien, también es cierto que determinadas CCAA como Asturias no han tenido problemas la inmunización de este colectivo, puesto que pusieron las dosis de Pfizer a todas las auxiliares. 

Este diario se ha puesto en contacto con la patronal de la Ayuda a Domicilio Asade, para conocer qué balance hacen de esta año de pandemia, pero todavía no ha recibido una respuesta.