Una centenaria recupera la receta de ratafía de su abuela y vuelve a embotellarla
Ahora se distribuye bajo el nombre de Ratafía Cabrera
La receta de la ratafía de una centenaria, María Canaleta, de 105 años, ha pasado de generación en generación y ahora ha sido recuperada y embotellada. Y es que originalmente era de su abuela Joaquima Roca, quien ya la elaboraba en el silo XIX. Ahora, su nieta ha conseguido darle el reconocimiento que se merece.
Esta vecina de Riells i Viabrea (Girona) ha compartido su receta y se vuelve a producir, siendo distribuida en varios puntos de Girona, así como en otras comarcas de Cataluña, según recoge El Mundo.
La receta de la abuela de María incluye las típicas nueces verdes, una bebida anisada, azúcar y diferentes plantas silvestres, hasta 39 plantas distintas de la zona del Montseny. De hecho, esta centenaria las recogía de pequeña en los bosques del antiguo vizcondado de Cabrera.
Para María, esta receta, que está guardada en un libro que fabricó el hijo de Joaquima y padre de Maria, Pere Canaleta, está "buenísima", de hecho, se comentaba en este sentido que "retornaba a los muertos". Cabe destacar que su abuela era conocida como una remeiera, es decir, una experta en las plantas del bosque con las que preparaba remedios, así como esta ratafía.
La elaboración de la misma solo se detuvo durante la época de la Guerra Civil, puesto que no se podían conseguir los ingredientes necesarios, como el licor. Ahora, esta receta se ha convertido en Ratafía Cabrera, un proyecto que surge de la mano de la Confraria de la Ratafia y la asociación Amics del Castell de Montsoriu, con el que se reconoce esta herencia que María ha guardado durante tantos años.
¿Qué es la ratafía y cómo se elabora?
La ratafía es como se conoce al licor que se obtiene de la maceración en aguardiente de diferentes ingredientes de la zona, como frutos, hierbas medicinales, raíces, huesos y especias. Lo curioso es que pueden estar elaboradas tanto por un solo ingrediente como por más de 100, y tampoco tiene un color determinado.
Su elaboración suele ser casera, aunque también podemos encontrar algunas marcas para el consumo más mayoritario. En el siglo XVIII había recetas de ratafía, siendo las más antiguas en Cataluña las del colomense Francesc Rosquellas de 1842, según recoge la Cofradía de la Ratafía, una entidad cultural sin ánimo de lucro que promociona la Fiesta de la Ratafía y la ciudad de Santa Coloma de Farners como capital de este licor, ahondando en la historia del mismo desde el ámbito cultural y como recurso turístico.
Es necesario esperar 40 días, "a sol y serena", y filtrarla, al menos, un par de veces, para poder ser consumida. Pero, ¿cómo se elabora exactamente? Lo cierto es que "hay tantas formas y recetas de ratafía como personas hay, e incluso más", señalan, y es que se trata de "una bebida de autor y esto hace que los ingredientes se acaben poniendo al gusto, siempre respetando unos parámetros".
Por lo general, se necesitará:
- Una garrafa que pueda acoger más espacio que los litros de aguardiente que vayamos a hacer, preferiblemente de cristal claro, con algún tipo de protección y cuello ancho.
- Guantes para manipular las nueces.
- Cuchillo o tijeras.
- Un embudo.
- Agua embotellada y azúcar, un bote y un fogón para elaborar el jarabe, en caso de que haya que rebajar el aguardiente.
Ingredientes:
- Aguardiente.
- Jarabe, en caso de necesitar rebajar el aguardiente.
- Nueces verdes (es un elemento que caracteriza la ratafía catalana).
- Especias, como nuez moscada, claveles, anís estrellado, comino y canela.
- Hierbas (aquellas que sean más olorosas o tengan propiedades digestivas y estomacales, siempre bien limpias).
Elaboración:
Lo primero será macerar las plantas medicinales y las especias en aguardiente durante unos 40 días a sol y serena en una garrafa de vidrio cerrada. Habrá que removerla de vez en cuando. Después tendremos que colar la mezcla con un papel de filtro o un paño de hilo, tras lo cual añadiremos, si es necesario, el jarabe en frío.
Seguidamente, habrá que dejarlo envejecer durante un par de meses en una garrafa de cristal o una barrica de roble, tras lo cual es conveniente volver a filtrarla.


