Cultura

Las mejores y más geniales citas de un genio del humor como Groucho Marx

Carlos Losada

Foto: Wikimedia Commons

Lunes 19 de agosto de 2019

2 minutos

"¿Por qué debería preocuparme por la posteridad? ¿Qué ha hecho la posteridad por mí?"

Groucho Marx

Si existiera algo así como un Olimpo del humor, es muy probable que Groucho Marx formara parte del mismo e incluso lo presidiera aunque, como él mismo dijo “jamás aceptaría pertenecer a un club que admitiera como miembro a alguien como yo”.

Su nombre real era Julius Henry Marx. Nació en Nueva York el 2 de octubre de 1890 siendo muy joven, según sus propias palabras –”debo confesar que nací a una edad muy temprana”– y murió en Los Ángeles el 19 de agosto de 1977, hace ahora 42 años, a pesar de que pensaba “vivir para siempre, o morir intentándolo”.

Genio del humor

Actor, humorista y cómico, Groucho formó parte (y lideró) a los famosos Hermanos Marx, dejando para la posteridad películas tan desternillantes como Sopa de ganso, Una noche en la ópera, Un día en las carreras o Los hermanos Marx en el Oeste.

Además cultivó la faceta de escritor, donde dejaría grandes muestras de su particular humor. Y es que Groucho amaba los libros, algo que dejó claro con su particular estilo: “Fuera del perro, el libro es el mejor amigo del hombre. Dentro del perro, quizá esté muy oscuro para leer” o “Yo encuentro la televisión bastante educativa. Cuando alguien la enciende en casa, me marcho a otra habitación y leo un buen libro”.

Marx estuvo casado tres veces y tuvo tres hijos. Y precisamente sobre el matrimonio dejó alguna de sus perlas:

  • El matrimonio es la principal causa del divorcio
  • "Quiten a las esposas del matrimonio y no habrá ningún divorcio"
  • "Conozco a centenares de maridos que volverían felices al hogar si no hubiera una esposa esperándolos"
  • "Siempre me casó un juez: debí haber exigido un jurado"

Humor inteligente

Groucho hacía gala de ver la vida con cierto cinismo, sin llegar a confiar demasiado en la inteligencia humana. De su boca salió aquello de “es mejor estar callado y parecer tonto, que hablar y despejar las dudas definitivamente” o lo de “bebo para hacer interesantes a las demás personas”.

Sumamente inteligente, se mostraba muy escéptico con respecto a políticos, militares y la sociedad en general. Para Groucho “la política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”; mientras que “el secreto de la vida es la honestidad y el trato justo. Si puedes fingir eso, lo tienes hecho”.

En definitiva, el hombre que se disculparía por llamarnos “caballeros” por el simple hecho de “no conocernos muy bien” pasó a la posteridad como uno de los mayores genios del humor. Eso sí, si alguna vez vais a su tumba en California (Estados Unidos) no esperéis leer aquello de “Perdonen, señores, que no me levante”. Es un falso mito.

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