Cultura

La traumática experiencia de un artista recluido en China como sospechoso de tener COVID-19

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Foto: CORPO

Jueves 14 de mayo de 2020

2 minutos

Exposición virtual

La traumática experiencia de un artista recluido en China como sospechoso de tener COVID-19

La Colección Roberto Polo. Centro de Arte Moderno y Contemporáneo de Castilla-La Mancha (CORPO) continúa con su programa de exposiciones virtuales trayendo las obras (pinturas y dibujos) que el pintor Koen de Cock realizó y esbozó durante "ocho días y sus noches insomnes" encerrado en una residencia del Estado chino, como sospechoso de COVID-19.

La exposición, titulada Confinamiento en la tercera fase. Suzhou, República Popular China, reflaja la traumática experiencia vivida por el artista.

El pintor había regresado a China, donde reside y a su trabajo como profesor de arte en la ciudad de Suzhou, cuando las autoridades del país abrieron las fronteras (principios del mes de marzo) para volver a cerrarlas inmediatamente alertados por el incremento de casos "importados".

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"Resultó ser que en las proximidades del asiento que De Cock ocupó en el vuelo que le había traído de vuelta, se había registrado un positivo de COVID-19. No bastaba con la cuarentena de dos semanas que todo ciudadano debía cumplir a su regreso a China, porque en este caso el artista se había convertido en un sujeto altamente peligroso"; así describe él mismo la experiencia en el texto que acompaña la exposición en la web de CORPO.

"Cuando la policía irrumpió en mi apartamento para llevarme, entre las cuatro cosas que metí en una bolsa incluí algo de papel y material de pintura, de modo que al menos pude consumir las horas haciendo los dibujos que ahora se podrán ver en esta exposición virtual", informa CORPO en nota de prensa.

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"Ocho días después de mi regreso a China fui informado de que habían sido detectados pasajeros infectados en mi vuelo a Shanghái, y que alguno de ellos ocupaba un asiento próximo al mío. (...) Seis hombres pertrechados tras sus escafandras y buzos de alta protección irrumpieron en mi apartamento armados de equipos de desinfección. Sin mediar palabra comenzaron a rociar lejía por todos sus rincones mientras la policía mediaba conmigo un par de frases escuetas. En unos minutos corría con ellos escaleras abajo dejando tras de mí la puerta de mi casa sellada y precintada. En la entrada del edificio nos esperaba una ambulancia. Fui introducido en el vehículo y transportado a un complejo estatal en medio del campo, un lugar cuyo nombre mi aplicación de móvil tradujo como 'la Casa de la Montaña'", relata el pintor en la web del museo.

Los personajes y situaciones que Koen de Cock plasmó en el papel y que toda vez liberado pintó con "la minuciosa filigrana" que caracteriza su obra, hablan del sentimiento que le atenazó: "Me aterrorizó la idea de haber perdido todo control sobre mi propia vida en un abrir y cerrar de ojos".

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